Decisiones migratorias

Yo tuve que aprenderme los reyes Godos empezando por el rey Ataúlfo en el año 411. La Hispania romana fue víctima militar y política de la degradación del Imperio en el siglo V con la consecuencia de migraciones a las que las élites romanas tuvieron que hacer lugar cediendo tierras y poder. Así, todavía hay en España, según el INE, 208 españoles vivos que se llaman Ataúlfo, 323 que se llama Recaredo y 572 que se llaman Leovigildo, añadan que hay 60.925 que se llaman Mohamed. Por esta tierra han pasado Indoeuropeos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, vándalos, suevos y alanos, además de los árabes. Una vez hecha la mezcla y estabilizado el poder en torno a los Reyes Católicos, las migraciones se redujeron a las élites gobernantes a base de dinastía según estaban las cosas en el continente. Así tras los restos del poder germánico agrupado por pactos y derrotas entre reinos, son los Habsburgo (germánicos) y los Borbones (franceses) hasta hoy miércoles 20 de junio de 2018.

Antes, en el siglo XV, fuimos nosotros los que invadimos todo un continente. Operación que nos gusta pensar que tiene rasgos civilizatorios (qué duda cabe), además de explotadores (qué duda cabe). Todavía a mitad del siglo XX, cuando ya habíamos perdido hasta el último islote del Imperio en Filipinas, emigramos huyendo de nuestra propia barbarie a Méjico y Argentina. Ahora son nuestros descendientes americanos los que nos visitan, pero ya en la forma pacífica del que quiere trabajar y tener aquí la vida que no puede tener allí. Ningún país puede, salvo en los delirios de algunos de sus dirigentes, vivir aislado e impedir las migraciones de entrada y salida. Así, nosotros estamos recibiendo extranjeros y, en una de las operaciones más estúpidas de la historia universal, “enviando” jóvenes bien formados a buscarse la vida en tejidos económicos más eficientes.

Todas las sociedades que fueron umbral de un cambio de los tiempos, seguramente vivieron con desazón las circunstancias que le habían tocado. Seguro que en todas ellas se escucharon voces airadas contra los recién llegados. Pero la fuerza de las cosas se impuso y hoy no hay nadie sensato que no sepa que procede de mestizajes históricos bien documentados. Y aquí estamos los europeos en la misma situación que los romanos hispánicos sin advertir que ahora la llegada de pueblos extraños no se hace con la fuerza de las armas, sino con la fuerza del número y la resolución del que no tiene nada que perder. Tenemos la oportunidad de hacerlo bien, pero ¡para qué! Vamos a hacerlo mal aumentando el sufrimiento temblando de miedo. Pero, ¿en qué acción se puede triunfar con el brazo encogido?

Olvidamos que los árabes trajeron los números que ahora usamos en nuestros algoritmos, olvidamos que la Escuela de Traductores de Toledo con árabes, judíos y cristianos permitió trasladar al centro de Europa todo el conocimiento Griego, filtrado por los sabios del Islám. Pero permitimos que un zafio ignorante emigrante alemán en Estados Unidos practique el adanismo más elemental y torture niños con tibias protestas o su ausencia como en la visita del Rey al sátrapa. También permitimos que los representantes de nuestros valores en Oriente disparen a matar a gente indefensa. Al fin y al cabo, de qué protestan, con lo cómodo que es el campo de concentración de Gaza que les hemos creado en vez de exterminarlos, piensan los piadosos israelitas. De qué se quejan los centroamericanos si sólo los han explotado un poquito los amigos del norte, mientras contribuían a crear regímenes corruptos, tan corruptos que ni lo intentos ideológicos tipo sandinista han podido vencer la tentación y han sustituido a la ignominia que representaba el dictador Somoza por la ignominia de un torpe Ortega.

Como ya somos el pasado de nuestros descendientes, seremos estudiados como una época que no supo ver la salida de los problemas paradójicos que trae la ciencia al crear conocimiento que cura, pero multiplica las poblaciones; que crea riqueza, pero que la estupidez humana la concentra para no compartirla. Ni las vallas en el agua, ni los mensajes siniestros de los ministros de interior tipo Salvini (¡salvini!) de los países cobardes van a parar el fenómeno. De modo que o nos preparamos para la violencia y la sangre ejercida sobre el inocente y el desesperado o para la paz inteligente.

El mago de Oz y el liderazgo político

Es un tópico de nuestros días la queja de que ya no hay líderes como los de antes. Yo tengo mis dudas pues creo que el liderazgo surge de una mezcla adecuada de persona y circunstancias y, hoy en día, las circunstancias aún no son generadoras de líderes que puedan pasar a la historia. Es decir, en tiempos fofos, enervados (sin tensión) no hacen falta líderes fuertes, pues el ambiente el tipo de carácter que se requiere no es para la lucha, sino para evitar que se den las condiciones para los tiempos duros, nervados (con tensión), tiempos en los que, paradójicamente, surgen líderes capaces de hacer frente a los problemas porque la alternativa es la destrucción del grupo liderado. Naturalmente es inevitable que los liderazgos, tanto de los tiempos fofos o enervados como de los duros o nervados sean tanto simbólicos como diabólicos. Quiero decir, acercándome a los sentidos originales de las palabras, que surgen líderes que unen (simbólicos) o que separan (diabólicos). Pongamos ejemplos:

TIEMPOS FOFOS

  • Simbólicos: Obama, Mujica
  • Diabólicos: Trump, Putin

TIEMPOS DUROS

  • Simbólicos: Churchill, Mandela 
  • Diabólicos: Hitler, Pinochet

Los líderes simbólicos (buenos, que unen), en los tiempos fofos, son aquellos que no practican ni consienten la corrupción, controlan la deuda externa y distribuyen la riqueza evitando las condiciones para que el país que administran se vea envuelto en crisis internas o externas. En los tiempos duros son capaces de movilizar las energías sociales para olvidar los caprichos de las épocas buenas y trabajar para la recuperación material y moral del país. También son capaces de depurar los errores del pasado sin dejar de castigar con moderación a los principales responsables de la situación del país.

Los líderes diabólicos (malos, generadores de división), en los tiempos fofos, son aquellos que o se ensucian en corrupción, la permiten en su entorno o resuelven los problemas sociales endeudando al país, en vez de repartiendo mejor la riqueza. De esta forma crean las condiciones para los tiempos duros en los que los líderes diabólicos optarán siempre por soluciones policiales o bélicas para los problemas y tratarán de esconder sus crímenes para no rendir cuentas.

Con esta taxonomía del liderazgo se puede decir que nuestros líderes actuales no son peores que los que fueron en el pasado, siempre que los comparemos con su clase y tiempo. Es decir, no tiene sentido comparar a Rajoy con Churchill, ni a Zapatero con Mandela, pues pertenecen a dimensiones paralelas que no se tocan. Nuestros líderes actuales son simbólicos y no están estimulados por el tiempo duro. Es más, tenemos la suerte de no haber sufrido líderes diabólico del tiempo fofo, hasta que el descuido en el control de los parámetros claves ha llevado a que resulten atractivos para algunos, como sucede con Trump o Putin, que nos pueden lanzar hacia los tiempos duros.  Nuestros líderes actuales no nos gustan porque, según nuestras tendencias tenemos siempre como referencia a los líderes de los tiempos duros ya sean simbólicos o diabólicos. Los líderes de los tiempos duros cuando son tiempos fofos, no pasan el filtro del poder, unos, los simbólicos porque son vencidos por otros más astutos y mediocres, además de que no les resulta atractiva la administración ordinaria y otros, los diabólicos, porque rezuman peligro. El riesgo potencial de los simbólicos en tiempos fofos es que no perciban los peligros de la desidia porque todo parece ir bien, y el peligro de los diabólicos, en ese mismo tiempo, es que aceleran la llegada de los tiempos duros con sus disparatadas decisiones y connivencias. En tiempos duros, cambian los criterios y donde antes no tenía cabida un líder decidido es ahora reclamado, aunque, si los errores cometidos en tiempos fofos son muy graves, la ira popular puede llegar a reclamar líderes diabólicos con las terribles consecuencias conocidas.

En fin, que cada tiempo tiene su líder bueno y malo, por lo que tenemos que afinar nuestro criterio para elegirlos en según qué circunstancias. Por supuesto que lo ideal es elegir siempre líderes simbólicos que, tanto si son de izquierdas como de derechas, sepan alternar las políticas, sin descuidar las fracturas sociales en la creencia de que puede disfrutar del poder porque las cosas van solas. Pues no, no van solas, tras la apariencia hay pequeños diablos que se aprovechan de la prosperidad para crear las condiciones del futuro desastre. No se puede bajar la guardia.

¿Y qué tiene que ver el mago de Oz con todo esto?, pues con el hecho de que, en nuestra confusión con el liderazgo, además de confundir el tipo y el tiempo, no tenemos en cuenta que vivimos una época en la que ningún líder, con la excepción, quizá de los diabólicos de tiempos duros, pueda eludir ser objeto de un profundo escrutinio. Transparencia que no se daba en el pasado. Esta circunstancia complica el juicio que emitimos porque en el pasado un halo de misterio y omnipotencia rodeaba a los líderes presentándolos como mejores de lo que realmente eran. Entre la imposibilidad de penetrar sus vidas y los secretos de estado, una espesa capa de ignorancia favorecía una imagen idealizada. Hoy en día, por el contrario, el escrutinio es casi total, incluso cuando el líder niega esto o aquello no se le cree, porque su conducta y sus contradicciones sirven de referencia poderosa que anula cualquier pretensión de falsa inocencia.

El mago de Oz era una persona normal que dirigía un reino desde el interior de una terrorífica cabeza flotante rodeada de fuego y humo. Esta apariencia era la fuente de su poder, pero detrás no había nada que lo justificara. El caso es que, una vez que nuestra época no ha dejado Mago de Oz “con cabeza” y todos los tipos de líderes simbólicos son considerados personas normales, no podemos despreciarlos pues no tenemos otra cosa. Al contrario, se les debe dar atributos institucionales y, al tiempo. resistirnos a sus desvaríos con una vigilancia continua de su desempeño. Esto es necesario con todos, tanto con los líderes simbólicos de los tiempos fofos, que deben ser vigilados para que no nos  deslicen por la pendiente hacia los tiempos duros y, también, a los líderes simbólicos de los tiempos duros para que a hombros de su éxito, si es el caso, no tenga tendencia a mutarse en diabólicos, es decir arbitrarios y autoritarios. En el caso de los diabólicos de los tiempos duros, la primera receta es evitar que se hagan con el poder manteniendo en la memoria que, en el pasado, sus soluciones empeoraron las cosas y trajeron mucho sufrimiento. Y la segunda receta es, una vez que se han hecho con el poder, combatirlos con fiereza.

Para actuar con esta inteligencia necesitamos que nuestros espantapájaros tengan cerebro, para eso la educación; que nuestros hombres de hojalata tengan corazón, de ahí las políticas económicas solidarias y que nuestros leones cobardes, la mayoría de nosotros, tengamos el coraje de estar a la altura que los tiempos reclamen. Sólo así tendremos el hogar que Dorothy descubre cómo el mejor lugar al final del cuento.

 

 

 

Irene, Pablo y el mal de altura

El cotilleo del día en esta corrala global es la compra de una casa de 600.000 euros por parte de Irene Montero y Pablo Iglesias mediante un préstamo para el que van a necesitar 30 años de sueldos de clase media alta. Las primeras reacciones de sus compañeros son las habituales antes de la catástrofe “yo sólo comento el uso de dinero público, pero no el de particulares (Errejón)“. Y entre los periodistas que “por fin los dirigentes de Podemos ponen los pies en suelo y hacen las cosas normales que hacen los que tienen su nivel de ingresos“. Las razones de sus compañeros son escapistas, pues de sobra saben que se les interpela porque representan a un partido que se ha aupado sobre las costillas de los militantes para reducir los abusos de la “casta” y en base a una promesa de cambio radical de la redistribución de la riqueza ¿o no? En cuanto a la “normalidad” de la inversión, dado que se va a pagar con una hipóteca a 30 años, implica que los felices padres de Ernesto (por Guevara) y Rosa (por Luxemburgo) tienen pensado quedarse en sus escaños ese tiempo. A partir de ahora, cualquier defensa de la igualdad queda bajo sospecha, pues basta mirar la tabla de distribución de la renta por tramos para advertir que esta pareja se sitúa en la antecumbre dineraria. Además, cualquier acción para mantener el liderazgo, ante Bescansa o Errejón, habrá que considerarla “una defensa del puesto de trabajo y del estatus social adquirido” a perpetuidad. En fin un caso más de parasitismo político.

A pesar de la grosería del error político cometido, hay militantes que se resisten sentimentalmente a reconocer la verdad y arguyen que nada ha cambiado desde la situación en la vida antes de comprometerse en política. Lo que ha cambiado es que, cuando se escoge representar a la gente para un propósito de cambio de las circunstancias penosas o injustas en las que viven, no se puede eludir el compromiso explícito e implícito que conlleva. El explícito es que si prometes luchar por mejorar la vida de la gente y llamas “casta” o “trama” a los que tienen dinero, tu no tienes más remedio que adoptar un modo de vida que no contraste con el de la gente que espera de tu acción política mejorar sus condiciones. Por ejemplo si luchas contra el desahucio, no lo puede hacer desde una finca comprada con los votos de los desahuciados, sin incurrir en cinismo. El compromiso implícito es que no puedes mandar la señal de que vienes a quedarte porque se vive bien de la política, que sería algo así como estar todo el día cotilleando con un buen sueldo, además de incorporarte a la nómina de gurús de la nación a los que se consulta sobre lo humano y lo inhumano. Si la intención fuera otra no se habría dejado perder la oportunidad de gobernar en vez de transmitir la sensación de que se disfruta por el mero hecho de estar en un escaño. No se puede pasar por un descamisado cuando se busca, en realidad, vivir bien, lo que es legítimo para todos, menos para los que encabezan luchas populares. Esto no quiere decir que no pueda haber líderes populares, sino que éstos deben ser ejemplares.

Otro argumento inútil y típico de los políticos de derechas, es que vienen a hacer un favor a la patria desde bien pagados empleos. Argumento este que se acabó desde que se crearon las “juventudes”, que son ámbitos que se llenan de jóvenes ambiciosos sin méritos.  Pero en el caso que nos ocupa ni que decir que los líderes de Podemos viene de la nada y de un empleo precario en la universidad. Se adjunta un enlace que lleva al detalle oficial de lo que cobra un diputado y otro con el resumen por cargos: http://cort.as/1-Bmhttp://cort.as/-5mhD. Como se puede ver, en la universidad no se gana eso como profesor ni de lejos. Y, desde luego, un rector no gana ni la mitad de lo que el presidente del Congreso, ni un director de departamento o de escuela, la mitad de lo que un portavoz del Congreso, mucho menos un profesor interino.

Pero que un diputado cobre lo que esté estipulado no es la cuestión, aunque pueda ser un indicador de uno de los componentes de sus motivaciones. La cuestión es cómo se indigna uno tomando un cubata en esa casa. Es imposible, pues el regusto que te da mirar tu horizonte íntimo es tal que ni practicando sado-maso te va a doler algo. La incoherencia es tan escandalosa que neutraliza la acción política radical convirtiéndola en una farsa. A poco que suban los intereses de los préstamos (y el proceso está en marcha) tendrán que pagar una cuota mensual para amortizar la hipoteca que requiere muchos años de un sueldo muy potente. Pero además, una vez en la pendiente deslizante, pronto llegará la moda en el vestir y otras muestra de decadencia, no social, ni siquiera de su partido, sino de los personajes. Llamar “plan de familia” a esa casa es tomar el pelo al que lo escucha, cuando sus votantes tiene los problemas que tienen para tener un techo.

Pero cabe legítimamente preguntarse: ¿Entonces, quién puede defender los intereses de los perjudicados por la crisis social?, pues la respuesta es los perjudicados, no unos profesores de universidad luchando, visto lo visto, por su carrera personal, que pronto  se han dejado seducir por los placeres de la vida moderna para quien puede pagárselos. Tendrán que ser, insisto, los perjudicados. Sobre todo aquellos suficientemente inteligentes para renunciar a dar muestras de que defender estas posiciones es un buen negocio. Pero, este error garrafal de Irene y Pablo no debe hacernos creer que los que defienden los intereses de los ricos, por venir de familias acomodadas, son más honrados, pues los escándalos de corrupción ya han puesto de manifiesto que son insaciables. Pero un político que trata de llevar la indignación de gran parte de la sociedad al Parlamento no puede olvidar que esa tarea tiene servidumbres y una de ellas es la contención en la tentación de parecerse a sus rivales cuando contienden por el corazón (el voto) de los ciudadanos.

El asunto ha seguido dando que hablar y quizá lo más interesante y decepcionante sean las reacciones dentro de la propia organización, que han sido de dos tipos: 1) El rechazo y reproche de incoherencia, protagonizada por dirigentes andaluces y 2) La estrafalaria de dos miembros o simpatizantes del partido que se sintieron aludidos indirectamente y protestan diciendo con ironía amarga “los pobres deben vivir como pobres” o más amargo: “si eres de izquierdas debes vivir como un pobre”.

Es necesario responder: para empezar, vivir como vivía Pablo Iglesias no es vivir como un pobre. Vivir como pretende vivir si es vivir como un rico. ¿Sabe este muchacho que si tiene un activo de 600.000 euros más su sueldo en el Congreso se encuentra entre el 10% más rico del planeta y el 20% más rico de España? Esa es, por supuesto, una situación legal, pero, en su caso, inmoral. Ser de izquierdas no implica, en absoluto, ser como el Padre Ángel que conocemos, pues eso se ha llamado toda la vida ser un santo. Pero militar como dirigente de extrema izquierda liderando un movimiento que incluye la opción anti-sistema, lleva consigo la, al parecer, dolorosa obligación de la ejemplaridad. Y en este caso, esa servidumbre implica no querer vivir como el que se resiste a compartir su riqueza, que, además, según la organización que dirige, es adquirida injustamente.

Una cuestión derivada de este caso, es si un rico o alguien de clase media alta puede ser activamente de izquierdas. Pues, ¡claro que puede! y la naturaleza humana es tal que además, los menos favorecidos de la sociedad lo agradecen, por el “sacrificio” que hace, del mismo modo que se emocionan ante el boato real. Curiosa condición humana esta, que tiene su explicación en el hecho de que cada uno de ellos les gustaria estar en ese lugar “para poder ser generoso”. Porque a nadie le gusta ser pobre y todos aspiraramos a salir de la pobreza cuanto antes. Sin embargo, si se sospecha que el acitivismo de izquierdas es, precisamente, el modo de salir ¡antes de que nadie! de la pobreza, las cañas se vuelven lanzas y no se perdona.

Ahora proliferan los programas de radio que se ocupan de mostrar casos de emprendedores con éxito. Es curioso escuchar que las empresas nuevas que mejor les va son aquellas que se dedican a asesorar empresas. De modo que mientras haya emprendedores que necesiten asesotamiento para fracasar, el negocio irá bien. Pues este es el mensaje sucio que han mandado esta pareja, probablemente porque han padecido el mal de altura: “mientras queden pobres que esperen salir de la pobreza, será rentable dedicarse a la política y prometerles el asalto al cielo“. ¿Merecen, pues, el vapuleo que están recibiendo? Pues, en mi opinión, sí y, como no reaccionen pronto, van a ver seriamente comprometido su liderazgo.

Hechos y derechos

Cuando pintan bastos, aquellos a los que les va bien las cosas hablan de hechos y a los que les va mal hablan de derechos. Un hecho es una circunstancia que se está dando en el mismo momento en que se habla de ello y tiene la fuerza de lo ineludible. Por ejemplo, que el Sistema de Pensiones es deficitario. Un derecho es la facultad de exigir aquello que corresponde por estar legítimamente pactado. Un ejemplo de derecho es cobrar la pensión que ha sido financiada por el trabajo propio durante toda la vida. ¿Cómo conciliar hechos y derechos cuando los primeros contradicen a los segundos? con PREVISIÓN. ¿Cómo es posible que se haya dejado degradar el círculo virtuoso que empieza en la natalidad y la inmigración, sigue con un sistema productivo que dé trabajo a la propia población, continua con las cotizaciones correspondientes y acaba con el cobro sin sobresalto de las pensiones y la prestación de los servicios públicos básicos?. Es decir, ¿Por qué no tenemos noticias de una política de igualdad de la mujer que haga atractivo tener hijos antes de los treinta años? ¿Por qué recibimos continuamente malas noticias acerca de las inversiones en investigación, que es la única salida para ser un país rentable para sí mismo y con productos atractivos para el resto del mundo? ¿Por qué se dicen tonterías como que lo jóvenes ahorren para pagarse un plan de pensiones privado con sueldos de supervivencia? ¿Por qué se siguen arrastrando lo pies para una reforma fiscal acorde con la situación financiera del país, que tiene el mayor déficit europeo y una deuda en torno a la producción de un año entero? ¿Por qué se mira con indolencia la degradación de la clase media que soporta el 85 % de los impuestos directos?

Es decir, la PASIVIDAD de los políticos de hoy son los HECHOS de mañana que llevarán a la violación de los derechos adquiridos hoy. Hechos que serán mucho más graves y, quizá por ello, se alienta su empeoramiento para poder decir: “señores y señoras, ¡esto es lo que hay!” A cualquiera que argumente con hechos hay que preguntarle dónde estaba cuando se gestaron las condiciones que los crearon y, desde luego, si estaba en su origen, inhabilitarlo para buscar la solución.

Hace treinta años, en una comida protocolaria con un célebre amigo, compañero de conferencias técnicas y un concejal del ayuntamiento de la ciudad anfitriona, salió el tema de los cambios de chaqueta política cuando estaban caliente la transición. Yo dije que un político franquista, sincero enemigo de la democracia, no debía deslizarse astutamente para aparecer como miembro de un partido demócrata. El concejal, que por su reacción debía entrar de lleno en la categoría, dio imprudentemente un puñetazo en la mesa, diciendo: ¿Entonces qué? ¿ME tengo que ir a mi casa? y yo le dije, llevándome el café a los labios: SÍ.

Las élites económicas y políticas sólo tiene derecho a una parte extra de la tarta productiva, resultado del trabajo de todos, si se dedican con diligencia a la tarea de cuidar del conjunto de los intereses nacionales. Si no, no hay pacto y se exigirá austeridad para todos. No vale querer estar en la cumbre sólo para esperar a que llegue el viernes y disfrutar del sobresueldo que corresponde a verdaderos responsables. Si no lo son, si han contribuido con su desgana o incompetencia a crear los hechos que hoy nos amargan, deben, como el concejal franquista, tanto si son políticos como altos dirigentes de la cosa pública, Irse a casa.

Igualdad, natalidad, inmigración, paro, fiscalidad, pensiones, educación, modelo productivo, conflictos…

El título oarece una macedonia de conceptos económicos y sociales sin relación entre sí (en la octava acepción del diccionario, macedonia es una ensalada de frutas). Pero sí, si tienen relación entre ellos. La manifestación de las mujeres el pasado día 8 ha traído la última pieza al puzzle de nuestras preocupaciones. Veamos:

  1. La igualdad de hombres y mujeres facilita la natalidad
  2. La inmigración trae a jóvenes de otros países
  3. La natalidad facilita la aportación de jóvenes a largo plazo al mercado de trabajo
  4. La inmigración facilita la aportación de jóvenes a corto plazo al mercado de trabajo
  5. Los jóvenes trabajando mejoran el crecimiento general y la recaudación de la fiscalidad
  6. La mejora de la fiscalidad sostiene las pensiones y los servicios públicos

Sin embargo, este optimista proceso se derrumba:

  1. Si la distribución del crecimiento disminuye la igualdad
  2. Si el sistema productivo se basa exclusivamente en servicios sin valor añadido

Una situación que llevará al resto de males:

  1. No educar a los jóvenes en tecnologías con futuro
  2. No educar a los jóvenes en disciplinas que aumente la cohesión de la sociedad
  3. No incorporar a los jóvenes al trabajo enviándolos al paro y el desaliento, mientras irracionalmente prolongamos la vida laboral de los mayores.
  4. Con los jóvenes en el paro las pensiones y los servicios públicos colapsan y
  5. El conjunto de la sociedad se altera comenzando los conflictos

¿Es esta secuencia correcta? Si lo es, ¿Por qué andan tan despistados los políticos?, ¿Por qué no proponen un plan constructivo e integrado a medio y largo plazo?. Un plan que requiere la participación de todos, ricos, pobres y aquellos que están en camino de ser pobres. El plan ha de tener dos columnas:

  1. Claridad y publicidad de las cuentas del Estado en forma de balance, así como los presupuestos y su liquidación
  2. Calidad y publicidad de la distribución de la renta del trabajo y el capital

Con la primera condición sabríamos el verdadero Estado de la Nación (ruina, saneamiento o riqueza) y con la segunda podríamos hace cooperar a todos en los planes generales, en vez de que cada grupo de interés tire de la manta para su rincón hasta rasgarla.

Soy consciente que los políticos trabajan a corto plazo y que, por tanto, están inhabilitados para planificar mirando al horizonte. Pero quizá cada uno de nosotros con la papeleta en la mano para votar y con nuestras voces para manifestarnos entre elecciones podamos enviarles un mensaje claro. Porque, el hecho es que, en estos momentos, después de haber rescatado a bancos y grandes empresas constructoras en cada una de las inversiones en infraestructuras (plataformas marinas, autopistas) que se han llevado a cabo con mentalidad megalómana, nadie está por rescatar a la gente.

Rescatar a la gente no quiere decir poner a sueldo desde el Estado a 40 millones de adultos, sino sanear el país económicamente y repartir lo que haya con justicia. ¿Puede este país funcionar sin sus empresarios?, no. Pero ¿Puede este país funcionar sin su gente?, tampoco. Entonces ¿por qué se da la malsana tendencia de los políticos a estar más del lado de unos que de otros?. Pues, probablemente, porque, en positivo, piensan que es su iniciativa la que pone en marcha negocios prósperos y, en negativo, esperan que los acojan en su jubilación del servicio público. Pero una comunidad del tamaño de la nuestra no puede funcionar si no se generaliza un estado mental de confianza en que todos cooperamos en el esfuerzo común. Esa sensación no se da si no se conocen las cifras de cómo se reparte tal esfuerzo. Porque esto aumenta la sospecha de que el reparto no es justo. Pero si, a eso, se añade que no se trabaja para que tengamos un sistema productivo basado en el conocimiento, que haga atractivos nuestros productos para el resto de mundo, sino que seguimos instalados en explotar solamente lo que la naturaleza nos ha dado (suelo y hospitalidad), nos quedaremos descolgados de un mundo que es, cada vez, más artificial. Si a esto añadimos que, de los dones de la naturaleza, sólo explotamos los aspectos más primitivos (agricultura y turismo) y dejamos de lado aquellos que, debidamente conocidos y transformados, representan la base de un desarrollo futuro, como es el aprovechamiento de generoso soleamiento de nuestra tierra para obtener energía, tenemos que concluir que estamos en manos incompetentes.

Propuesta tópica

Cualquier partido que quiera prosperar puede optar por dos líneas de acción:

  1. Exaltar las emociones del nacionalismo o del resentimiento, o
  2. Fijar metas productivas modernas y hacernos cómplices a todos de su logro y socios de su disfrute

En el primer caso, ya se sabe, voces fatuas que llevarán a gritos dolorosos. En el segundo un país socialmente comprometido en el trabajo y el disfrute de sus resultados. La elección es de ellos, pero también nuestra. El plan es sencillo:

  1. Cambiar la forma de la “pirámide” de población aumentando la natalidad a largo plazo y aceptando a jóvenes de otros países a corto.
  2. Cambiar el modelo productivo, pues qué sentido tiene aumentar la formación sofisticada y cara de jóvenes mientras se prolonga la edad laboral de los mayores, si no hay trabajo para todos.
  3. Repartir la riqueza y la pobreza.
  4. Mantener la fortaleza del Estado moderno. Sin Estado la divisa es el ¡sálvese quien pueda! y el conflicto social.

Para rematar, la deuda

Vivimos en unos tiempos en los que las deudas de los países parecen preocupar más que en otras épocas. Lo cierto es que un país no debe endeudarse para gastar, sino, en todo caso, para invertir. La población debemos tener una cierta capacidad de consumo en una escala que, en el nivel más bajo, garantice dignidad, salud, educación y pensión y, en el nivel más alto se evite la grosería del lujo. De este modo, se activa el premio al esfuerzo, pero no se impulsa la frivolidad. Ese reparto tiene que ser proporcional a los frutos del esfuerzo colectivo, sin dejarse tentar por el consumo financiado por dinero ajeno, pues, como puso de manifiesto la primera década del siglo XXI, es un camino que lleva a dos décadas de decadencia y a proporcionar un pretexto para el expolio. Una década en la que el dinero ajeno, en vez de emplearse en inversiones cuyos frutos estaríamos disfrutando ahora, se empleó en construir casas en la costa y en los lugares más inverosímiles siempre que fueran asociadas a un campo de golf.

La deuda hay que pagarla, si no estamos lastrados y le dejamos la púa a nuestros hijos. Por tanto, ni un euro de deuda pública para ostentación de políticos, pero es necesario un cambio radical en la fiscalidad tan ineficiente que tenemos y una mejor distribución del dinero público recaudado. No digamos en dureza con la corrupción. ¡Qué espectáculo fúnebre el de los políticos protegiendo hasta el último auto judicial a los suyos!.

Final

Nuestro país sufre una curiosa paradoja: los pobres son partidarios de la oferta y la demanda cuando les va bien (véase con qué naturalidad aceptan los sueldos de sus futbolistas) y los ricos no son partidarios de la oferta y la demanda, sino de las subvenciones, cuando les va mal (véase su alegría con los rescates con dinero público de empresas privadas). Por eso hay pobres que votan a la derecha y ricos que también. Por eso, el apoyo a la derecha tiene una estabilidad de la que carecen los partidos de la izquierda, que sufren altibajos notables. A nosotros nos da igual siempre que el partido o la coalición gobernante trabaje convencidos para que:

  1. El sistema productivos esté basado en el conocimiento
  2. La fiscalidad sea progresivamente enérgica
  3. Haya total transparencia y publicidad en el balance, los ingresos y gastos públicos (que lo sepan los partidos no es suficiente, pues se guardan la información para sus intrigas)
  4. La red de seguridad incluya sanidad, educación y pensiones convincentemente

Si los partidos políticos, sobre todo el del gobierno de turno, dijeran la verdad, probablemente se evitaría mucha de las protesta sociales que ha generado su opacidad, fintas oportunistas y falta de proyecto social basado en la información y el reparto del sufrimiento o el goce.

 

 

El último vagón

En un test que el ejército americano hacía a sus soldados para la promoción a cabo se les ponía el siguiente problema: “Está demostrado estadísticamente que el último vagón es el responsable de los descarrilamientos de los trenes, ¿Cree que la solución es quitar éste último vagón de los convoyes?” Al parecer, mucho aspirantes a cabo respondía que sí. Pues si esto mueve a la risa, ¿qué pensar de los sesudos teóricos de la ciencia política que aún siguen creyendo que la eliminación de los dirigentes de un determinado régimen de forma violenta es la forma de acabar con todo tipo de desigualdad e imponer un régimen de justicia?

Hegel en su lectura de la historia universal como desarrollo del espíritu absoluto, presenta a la Revolución Francesa como el momento en el que el Esclavo burgués se decide a derrotar por la violencia al Amo aristocrático. Es el fin de los tiempos porque el esclavo ha acabado con la dialéctica Amo-Esclavo y, con ello, ha eliminado el motor de la historia y el Estado queda como garante de que tal estado de cosas se va a mantener. Poco después ya se ve que la Revolución ha sido, en realidad, una lucha entre amos: los viejos y los nuevos. Así lo interpreta Marx, que cree que el nuevo esclavo es el proletariado y anuncia, ahora sí de verdad, el fin de la historia con la lucha armada (el método Hegel) contra el Amo burgués. En octubre de 1917, al margen de que la revolución se produzca en un país que no reúne las condiciones teóricas para la revuelta, se produce la toma del poder de Lenin y los soviets. Pocos años después, de nuevo tenemos el esquema hegeliano: un amo, que ahora se llama partido comunista, y muchos esclavos, ahora llamados “camaradas”.

Tal parece que el esquema Amo-Esclavo es inevitable, que la revoluciones no son para manumitir al esclavo, sino para sustituir a un amo cuya estructura social derivada no encaja con la nueva situación político-económica. Ahora son otros los que sabe cómo dirigir la economía y precisan sustituir a los que tomas las decisiones en la política, que están instalados en el antiguo sistema. Por supuesto que, en todos los casos, se reviste la operación de liberación del pueblo, que se suma alegre y acrítico a la revuelta. ¿Hay revolución que contradiga este perjudicial esquema? No. Por tanto es inútil insistir en él. Cuando la tecnología obliga a nuevas formas de dirigir la sociedad, hasta ahora, cuando las estructuras políticas se resisten han sido removidas violentamente. Pero si la eliminación del último amo sólo trae como consecuencia la instalación de un nuevo amo, habrá que ir pensando en otra cosa.

Creo que esa otra cosa es el paulatino y paciente ascenso de las clases populares a la cultura y el control, mediante el conocimiento, de los distintos estamentos de poder político y económico. Un método que siempre dejará un residuo de desigualdad para preservar el motor egoísta que mueve a la ambición. Sin este motor tendríamos una sociedad pasiva e inerte. Es necesaria cierta desigualdad, porque de la diferencia surge la acción y, además si se abole surgirá de un modo u otro. Pero, dada la estructura psicológica del ser humano, esa desigualdad tiene un umbral, por debajo del cual no se advierte, y por encima del cual ya hablamos de explotación, por lo que cada época deberá marcar el suyo. Pero la mayoría de los recursos deberán estar gestionados para el bien común a través de las empresas y de los fondos de ahorro. Nada de esto funciona si no está internalizado en cada persona, pero contamos con el hecho cierto de que todos tenemos tendencia a defender  la igualdad si estamos en desventaja y la desigualdad si estamos en una situación ventajosa.

La satisfacción con la propia situación es relativa. Véase el caso de un deportista que está satisfecho con ganar dos mil veces más que un ciudadano normal, pero que se ha deprimido al enterarse que otro deportista de su misma especialidad gana cuatro mil veces más que el salario normal. Estoy convencido de que este chico tendría el mismo padecimiento si la circunstancia fuera que el ganara cincuenta veces más y el compañero cien veces más, porque el agravio no está en los valores absolutos, sino en los relativos. Basta, pues, con sentirse privilegiado para considerar que la aportación de su talento a la sociedad está bien recompensada. Igualmente ocurriría con los altos directivos de empresas. Esto lleva a sistemas salariales o fiscales que impidan desigualdades obscenas, sin matar el estímulo. Este sistema, como se dice más arriba, no impide la concentración de capitales en las empresas para sucesivas y beneficiosas inversiones, ni los fondos provenientes del ahorro individual, cuya gestión debe ser cuidadosamente vigilada para impedir operaciones de alto riesgo social.

Hay que conseguir que la transparencia en la gestión de la producción nacional permita que todos comprobemos las razones de nuestra posición en la escala social. Es necesario que, junto a la filosofía, se recupere para la formación la economía, para que todos exijamos cuentas claras y no seamos víctimas de la impudicia política basada en las medias verdades o la mentiras completas.

En definitiva, los cambios tecnológicos cambian la estructura económica y, por tanto, social y ésta, a su vez, exige el cambio en la estructura política. Si este proceso es coetáneo con uno de creciente eliminación de la desigualdad no funcional, estaremos en condiciones que estos cambios sean pacíficos porque los nuevos “amos” lleven también la marca de los antiguo “esclavos”. Un sistema en el que la ley, la transparencia y la igualdad de oportunidades estén controlados mediante un sistema legal respetable y respetado en el que es Estado tiene un papel muy relevante como ya anticipó Hegel, aunque sin medir bien su naturaleza democrática. Unas leyes que deberán tanto al pasado, que es como decir a los muertos, como a las aspiraciones de las generaciones vivas. Unas leyes que, también, deben asegurarse que el egoísmo de los vivos no acaba con las expectativas de los no nacidos, como decía Burke.

Naturalmente hay que estar atentos a evitar que los cambios tecnológicos lleven a concentraciones de poder económico que, antes o después, exijan una política, igualmente concentrada en pocas manos. Esto se puede evitar, generalizando el conocimiento o generalizando la propiedad de estas empresas. No me refiero a la estatalización, sino al accionariado. Hay que estar muy atento a que la política no se ponga al servicio de una tendencia concentradora de poder económico, porque, antes o después, traería un cambio político indeseable. Hay que preserva la democracia como mecanismo de control político, pero, sobre todo, es necesario aumentar la educación política de los ciudadanos. No hay liberación, ni violenta, ni pacífica, sin conocimiento. El ser humano es lo que es por el conocimiento, ya fuera el basado en la experiencia hasta el siglo XVI o el basado en la ciencia desde entonces. Si el poder se articula a partir de la explotación del conocimiento en forma de tecnología, es fundamental que sea también el conocimiento el que neutralice cualquier tentación de usarlo para explotar personas.

La historia la han matado ya varias veces, pero se resiste a morir. Hegel descubrió un poderoso mecanismo de disputa entres seres humanos que es la necesidad de reconocimiento que fundamenta a la persona y su dominación. La tentación hecho el diagnóstico es ofrecer la terapia, pero la fuerza de su descubrimiento, debería haberle precavido sobre la dificultad de su eliminación por la vía conceptual. Por eso erró el tiro al creer que la revolución burguesa era el final, ya que sólo fue un traspaso de poder que mantuvo la dominación en otras manos. Marx, puso sobre el tapete el factor económico y también creyó que traspasando la propiedad de los medios de producción al estado, expropiándolos de manos particulares, acabaría con la guerra Amo-Esclavo y también se equivocó, pues surgió un nuevo y cruel amo.

Sabemos ya demasiado para que volvamos a cometer el mismo error. La necesidad de reconocimiento es constitutiva y, por tanto, la necesidad de dominación estructural. No hay que quitar el último vagón, porque, como ya habrán observado, siempre hay un último vagón. Lo que hay que hacer, siguiendo con el símil, es mejorar las vías y los sistemas dinámicos de la estructura del convoy. Y esto quiere decir educación, democracia, ley, transparencia y reducción de la desigualdad a los mínimos que satisfagan las necesidades ya reconocidas como parte ineludible de la naturaleza humana. Condiciones que no debemos rechazar a la ligera, si resulta que, nos guste o no, no podemos existir sin ellas. Todo esto sonará poco épico, pero es más efectivo. Siempre podremos construir polemódromos (espacio para la lucha) donde aquellos que no puedan evitar dar salida a sus instintos de dominación se neutralicen entre sí, sin perjudicar al conjunto social.

 

Retrato de la política

El título de este artículo es “retrato” porque satura la palabra “relato”, que es la que habría querido usar. Una palabra ésta desacreditada en las machacadoras de la dialógica política. Pero no es sólo por las semejanzas fonéticas por lo que uso este sustituto, sino porque el análisis de la entrevista que la locutora Pepa Bueno le ha realizado a Carles Mundó, y que analizo más abajo, en el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser el día 13 de diciembre de 2017 ha resultado un retrato casi perfecto de nuestra lastimosa situación cognitiva en la discusión política. Digo “cognitiva” porque viene a cuento de que, aunque el contenido de la entrevista ha sido la situación catalana, lo que se ha desarrollado “antes nuestros oídos” ha sido un ejemplo perfecto de lo que ahora llamamos post-verdad, que, aunque he oído que “post-verdad” es un eufemismo que sustituye a “verdad”, es algo bastante más complejo y peligroso. Al fin y al cabo, dice la sabiduría popular que “se coje antes a un mentiroso que a un cojo“, pero “echémosle un galgo a un post-sincero (post-S)”. Un post-sincero sería alguien que convencido de su verdad, sabe que enfrente tendrá a alguien que le va a discutir desde una posición igualmente firme, de otra verdad alternativa. Por eso, ambos, tendrán necesidad de interpretar los hechos con una gran imaginación para que puedan avalar sus respectivas posturas. Si los periodistas sufren al entrevistar a un post-Sincero, enfrentar a un post-mentiroso (post-M) es su peor pesadilla. Lo siento por los periodistas que tiene que sufrir el cementicio rostro de los que llegan aún más lejos y que no se esconden detrás de una verdad en la que creen, sino que se esconden detrás de una mentira conveniente armados de las mismas afiladas espadas de los post-Sinceros. Seguro que cada uno tendrá en mente a sus post-M favoritos. De todas formas, ante la presión de Pepa Bueno es fácil que cualquier Post-S se convierta en un Post-M sobre la marcha.

El contexto del análisis es, en términos filosóficos, la relatividad de la verdad, la satisfacción del deseo y la desaparición del sujeto. En breve: 1) el que habla está convencido de que su verdad es tan legítima como la de su interlocutor, 2) se debe imponer su voluntad como último bastión para diseñar la realidad y 3) cada uno de los que interviene esconde su yo detrás de la trama de argumentos y entes colectivos en juego porque está convencido de no tiene ningún valor en el murmullo general o, peor, que su yo está al servicio de ese murmullo que él ya ha aceptado como la verdad relativa a la que sirve.

De la relatividad de la verdad de las posiciones se deriva que la verdad, en realidad ocupa un lugar secundario y superficial pues ya se sabe que no va a ser aceptada por el contrario, y se convierte en la herramienta que organiza el conjunto de argumentos para la defensa de otra cosa. Esa otra cosa, que se convierte en el centro energético de la situación, es “lo que quiero”, “lo que deseo”. Este deseo, innato o adquirido, fija mi posición, pero debe ser ocultado para no recibir el reproche de inmaduro o narcisista. Así, la verdad se construye al servicio del deseo y se defiende escondiendo este origen telúrico y a su protagonista. Naturalmente, esto ha estado funcionado siempre, tanto en las pequeñas mentiras domésticas, como en las grandes mentiras políticas. Lo que es nuevo es su emergencia, su llegada a la superficie de nuestra contemporaneidad gracias a la filosofía francesa (sobre todo) y su divulgación en forma de desfachatez. Porque no podía esperarse otra cosa de la fórmula “la verdad se esconde” o “la verdad es histórica”. Era natural que fuera del ámbito de la ciencia, y aún en él, después de Kuhn, se aprovechara la ocasión para que los hechos pasaran a ocupar un lugar secundario. De repente, los políticos profesionales han visto corroboradas sus sospechas, ya enunciadas por Hanna Arendt de que la verdad es un estorbo para sus propósitos y que es la fascinación del elector la clave de su éxito y permanencia.

Por supuesto que esta no es la única entrevista que podría ser analizada en estos términos, sino la más completa que he escuchado últimamente. En el mejor de los casos, nuestro país está servido de post-sinceros y post-mentiroso. También se constata que el recurso de los políticos a toda la batería de mecanismos sofistas hacen que, hoy por hoy, sea casi insoportable un debate entre profesionales de la política dado el sufrimiento cognitivo que espera al oyente. Pues, éste percibe los argumentos falaces, la ambigüedad, las elipsis de todos ellos sin poder defenderse.

Vamos ya a la entrevista a Carles Mundó, ex-conseller de Justicia del Gobierno de la Generalitat cesado en el marco de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española. Ha estado encarcelado 33 días a razón de su imputación por supuestos delitos de rebelión, sedición y malversación por un juez. Es candidato en las elecciones del 21 de diciembre de 2017 por Esquerra Republicana (ER).

1.- La primera cuestión tiene que ver con la incapacidad de un político para responder “SÍ” o “NO”.

  • Pregunta (P): Buenos días, bon día
  • Respuesta (R): Buenos días
  • (P): ¿Declararon la independencia el día 27 en el Parlament?
  • (R): El veintisiete de octubre se aprobó una resolución en la que se reconocía el resultado que se produjo el uno de octubre en el referéndum y constataron que la mayoría de los votantes optaron por la independencia. (SÍ/NO)
  • P: ¿Era una declaración efectiva de independencia?
  • R: Si fuera efectiva, Catalunya sería una República independiente y no lo es. (SÍ/NO)
  • P: ¿Pero ustedes querían hacerla efectiva?
  • R: Que los partidos independentistas quieren la independencia, yo creo que, eso no es ninguna novedad. (SÍ/NO)

2.- Otro aspecto es abochornar al contrario. Es una variante del argumento “Ad hominem” que consiste en desacreditar al interlocutor, en vez del contenido de su argumento. En esta respuesta se mezcla con la omisión de la respuesta directa e indirecta.

  • P: ¿Y si vuelven a gobernar, tratarían de hacerla efectiva?
  • R: Esquerra Republicana, que es el partido al que yo represento, es un partido con 86 años de historia. Todo el mundo conoce que, entre sus objetivos políticos está convertir Cataluña en un estado independiente y ésta es una posición absolutamente legítima, que viene recogida en los programas de ER desde hace décadas, con lo que no creo que pueda sorprender a nadie. Evidentemente, ésto se consigue con amplias mayorías. Y siempre hemos defendido que la mejor manera de conseguir acuerdos es desde el diálogo, la negociación y el pacto. Lo que nosotros exigimos, porque creo que es lo propio, es que se respete el resultado de las elecciones. Si tras el veintiuno de diciembre, en Catalunya se constata que existe un apoyo suficiente a las opciones que defienden la idea de la república independiente, lo que no pueden hacer el resto de los partidos y especialmente el que ostenta el Gobierno de España es cerrar los ojos ante lo que digan los ciudadanos. Lo que no puede ser es que se pueda ser independentista en España hasta que se ganan las elecciones. Luego, ganas las elecciones y te meten en la cárcel.
  • P: ¡Hombre! porque se infringen las leyes y se desobedecen las sentencias…no por ganar las elecciones.
  • R: Esa es la opinión de la fiscalía, en todo caso…
  • P: Usted es abogado señor Mundó…
  • R: ¿Usted ya me ha sentenciado?

3.- En caso de debilidad, se retrocede a la propia opinión debilitando las afirmaciones previas o eludiendo la  responsabilidad propia.

  • P: ¡No!… Lo que ocurrió el veintisiete de octubre, pese a las advertencias de los letrados de la Cámara y del Consell de garantías que les decían que no podían hacerlo porque se salta el marco constitucional…
  • R: Esto se discutirá en el proceso que hay abierto. Un proceso absolutamente desproporcionado y fuera de lugar, porque no creo que nadie con un mínimo de sensatez jurídica pueda defender imputaciones tan graves como la sedición o la rebelión. Y esto no lo digo yo, que puedo tener interés en el procedimiento, sino que lo han dicho, no hace muchos días, ciento veinte catedráticos de Derecho Penal de universidades españolas, que han dicho que no procede y no tiene sentido imputar estos delitos e incluso Diego López Garrido, el redactor de estos artículos del Código Penal insiste en que ésto no procede…
  • P: La calificación jurídica le corresponde, efectivamente, a los jueces y a los fiscales…
  • R: Yo estaba dando mi opinión…
  • P: No entro en la calificación jurídica, pero, ¿ustedes no eran conscientes de que estaban situándose al margen del marco constitucional, cuando se lo decían los letrados de la Cámara y el Consell de Garantías, que eso no se podía hacer, y lo que vimos en directo todos los españoles?
  • R: Usted ha explicado que yo no tenía la condición de diputado, con lo cual ésta era una cuestión que se discutía en el Parlament y yo, como miembro del Govern no intervenía en las decisiones que se tomaban…

4.- Aquí se usa la falacia de la “Ad populum“. Es decir, si la mayoría lo apoya, es verdad. Si un programa ofrece una ilegalidad, el apoyo popular no legitima para tal incumplimiento de la ley.

  • P: Pero era miembro del gobierno que promovía esa situación…
  • R: Yo era miembro de un gobierno que tienen un programa electoral salido de las elecciones del veintisiete de septiembre de dos mil quince. Un programa electoral que recibió el apoyo más mayoritario de los ciudadanos, con lo cual, lo que se planteó en el Parlament, tenía que ver con lo que los ciudadanos avalaron en la urnas… las decisiones que se tomaban en el Parlament las tomaban los grupos parlamentarios, no el Gobern.
  • P: ¿La Unilateralidad es una vía o un invento del Gobierno, como dijo Marta Rovira en la SER? 
  • R: Yo he dicho siempre que el concepto de Unilateralidad no me gusta, ni lo encuentro deseable, porque…
  • P: Pues, miembros de su partido el domingo anunciaron que están dispuestos a volver a la vía unilateral.
  • R: Miembros de mi partido no, personas que se han integrado en estas listas han dicho que es una vía que no la consideran descartable, aunque en el programa de ER no se contiene la Unilateralidad de hecho de forma específica. Lo que se dice de forma expresa es de “bilateralidad”.
  • P: ¿Bilateralidad para negociar exactamente qué?
  • R: Lo que planteen los ciudadanos. Es decir, no podemo hacer unas elecciones y, luego, que nos de igual el resultado. No podemos hacer unas elecciones en las que salga una mayoría de votos en los que se defienda o se sostenga que Cataluña pueda ser un estado independiente y, como el resultado no nos gusta, lo que hacemos es negar la validez de ese resultado…
  • P: O sea, ustedes lo que quieren es negociar con el Gobierno de España la independencia de Cataluña…
  • R: Así es. Es legítimo hacerlo…
  • P: Usted sabe que ningún gobierno de España, ni este ni ningún otro puede negociar la independencia de una parte del territorio porque se lo impide la Constitución.
  • R: ¿Y, entonces es irrelevante la opinión de los ciudadanos?
  • P: Yo no digo que se irrelevante. Digo que no lo pueden negociar porque se lo impide la Constitución, el marco legal español. ¿Sabiendo que eso es así…
  • R: Entonces, alguien tendría que explicarme cómo es posible que se pueda defender la idea de la independencia, se pueda plantear y ER lo ha hecho durante décadas que una opción, que es legítima, porque los programas electorales están claros y el objetivo es nítido y nunca se han impugnado estos programas, cuando se obtenga un apoyo mayoritario de los ciudadanos, eso que es posible planteárselo a los ciudadanos ¿no es posible llevarlo a la práctica?…
  • P: ¿Se plantean ustedes en la próxima legislatura utilizar el mecanismo, que la propia Constitución prevé, para instar a una reforma de esa Constitución e introducir sus aspiraciones por esa vía? 
  • R: Cuando dice usted que no se puede negociar..
  • P: Digo el mecanismo…
  • R: Si los ciudadanos, de una forma clara, dan el apoyo a una opción legítima, lo que tiene que hacer los gobernantes, los que les guste el resultado y los que no les guste no es impedir por todos los medios, incluyendo la utilización del Código Penal y perseguir a los que pretender dar eficacia a lo que los ciudadanos vota el día de las elecciones. Lo que tiene que hacer los gobernantes, les guste más o menos el resultado es respetarlo y hacer todo lo posible para que las medidas incluídas…

5.- Uso extremo del argumento del punto 5. Elecciones planteadas para gobernar son utilizadas para segregar. La falacia está en no presentar el objetivo de las elecciones para eludir su cumplimiento con el pretexto de su apoyo popular.

  • P: ¿Quiere decir que usted es partidario de utilizar ese mecanismo de la Constitución?… es que no lo han utilizado hasta ahora y está ahí…
  • R: Si para conseguir lo que los ciudadano pretenden mediante el voto en las elecciones, ese mecanismo es necesario, todos los partidos tienen que tomar las medidas, sean estas o cualquiera. Si no, ¿para qué hacemos elecciones?

6.- Aquí se presenta con claridad la relatividad de posiciones. A las posiciones se las llama abusivamente “relato”. Ante una descripción de hechos inconvenientes se ofrece una palabra mágica que anticipa otra interpretación: “hay unos hechos, pero…”.

  • P: Ustedes acusan a Mariano Rajoy de no haber política de no practicar el diálogo. Lo hemos criticado mucho en este programa por su inacción en el tema de Cataluña. ¿Pero a usted le parece hacer política declarar la independencia de forma unilateral la independencia de forma unilateral sin ningún reconocimiento internacional provocando tal pánico económico que según La Vanguardia los catalanes sacaron seis mil millones de euros por el susto de los bancos de referencia, Sabadell y la Caixa en diez días. Tres mil empresas decidieron trasladar su sede social y algunas su sede fiscal, dejando a la sociedad catalana fracturada. ¿Eso es hacer política, lo que han hecho ustedes? 
  • R: Este es un relato que efectivamente estaba absolutamente instalado en muchos ámbitos…
  • P: Es una descripción…
  • R: Sí, sí, una descripción, que puede ser exactamente esa. hay unos hechos, pero la explicación de los hechos puede ser ésta o puede ser otra. Yo me pregunto, ¿Qué género de inestabilidad es que el uno de octubre los ciudadanos pacíficamente fueran a votar o que la policía cargara con la violencia con la que cargó. ¿Qué género de inestabilidad: los ciudadanos pacíficos o estas imágenes absolutamente inimaginables en un estado de la Unión Europea en el año dos mil diecisiete.
  • P: ¿Usted de verdad cree que esa carga lamentable de la policía es lo que hizo que los catalanes sacaran seis mil millones de euros de sus principales bancos de inversión?
  • R: Si ese dato es correcto, que lo desconozco, es evidente que se produce por una sensación de inestabilidad, eso es cierto…
  • P: ¿Las leyes de ruptura el día seis, no les parece inestabilidad suficiente y anunciar una constitución catalana…? 
  • R: Las leyes se aprobaron en septiembre y, en septiembre, no pasó nada…
  • P: Los bancos no sabían que no iban a estar bajo el paraguas del Banco Central Europeo a partir de ese momento…
  • R: … son muchas preguntas y no puedo responder…, pero, al final, lo relevante es que, a partir del uno de octubre, no niego que haya inestabilidad y yo no sé si estos datos que usted me decía son exactamente así o son distintos, pero, en cualquier caso, lo que no acepto es la conclusión porque alguien dirá que el factor de inestabilidad se genera porque los ciudadanos votaran pacíficamente, como se pudo comprobar y, en mi opinión, y creo que en la de muchos de los ciudadanos de Catalunya, lo que realmente generó esa inestabilidad fue esa brutalidad que vimos y que generó una idea de España que no era la que nadie deseaba. Eso generó una espiral y que, luego, se alimentó por parte del Estado Español facilitando que las empresa salieran de Catalunya cambiando su sede social, que, digámoslo por su nombre, no es lo mismo que una empresa se vaya cambiando su sede fiscal…
  • P: El Gobierno lo facilitó, como usted lo sabe muy bien, a petición de parte. A petición de empresas que querían llevarse su sede social y necesitaban mecanismos para poder hacerlo.
  • R: Una cosa es llevarse la sede social y otra llevarse los centros productivos…
  • P: Lo que hace el Gobierno español es una petición de parte…
  • R: Bueno, eso, se puede explicar así…
  • P: Lo han dicho los protagonistas…
  • R: En cualquier caso, lo relevante… yo no considero una buena noticia que las sedes sociales se hayan trasladado pero le doy el valor que tiene, que es negativo, pero lo que me parece relevante es que los centros de trabajo, los centros productivos siguen en Catalunya, por lo tanto, yo considero que también aquí ha habido un interés en alimentar ese relato de que, lo que genera inestabilidad, es que los ciudadanos voten, y no que se les reprima con cargas policiales y carreras brutales.
  • P: Carles Mundó, la pregunta es si esta descripción de hechos, con los que se pueden hacer dos o tres relatos, los que usted quiera, pero la descripción de hechos es…
  • R: Bueno, cada uno lo ve un poco distinto…
  • P: No ha habido reconocimiento internacional…
  • R: Cierto…
  • P: Unas tres mil empresas han iniciado los trámites para llevarse su sede social y algunas también la sede fiscal…
  • R: …
  • P: Hay una fractura social evidente en la sociedad catalana… 
  • R: ¿Qué significa una fractura?
  • P: … en la que hemos visto manifestarse sucesivamente defendiendo…
  • R: No se puede confundir la pluralidad con la fractura… ¿Cuándo no hay fractura, cuando sólo se manifiesta en unos?
  • P: … defendiendo cosas muy diferentes…
  • R: Claro, eso es pluralidad…
  • P: ¿Ustedes están dispuesto, si gobiernan a seguir por esa vía… o tienen algún plan para evitar esta situación, que es la pregunta que hay que hacerle a un candidato en elecciones…
  • R: Voy a responder la pregunta, pero a partir de una premisa… que haya manifestaciones de distinto signo, para mí no es división, para mi es pluralidad, que tenemos la suerte, en Catalunya, de poder vivir con absoluta naturalidad y plena convivencia…
  • P: Usted cree que no hay fractura social en Cataluña…
  • R: No hay fractura social en Catalunya, hay opiniones distintas, afortunadamente.
  • P: Uhum…
  • R: Yo creo que es sano que la gente pueda opinar y manifestarse expresando su posición legítima y no dejar de convivir plenamente en todos los ámbitos de nuestra sociedad y en el espacio público, con lo cual niego rotundamente que haya una división social en Catalunya. Es más, lamento profundamente que haya quien, para hacer creer que esto sucede, diga que se genera odio a España. Me parece…

7.- Ante preguntas directas el recurso es huir al campo subjetivo “yo creo…”, ” A mí…” y responder mostrando la propia posición sobre lo que no se pregunta. De esta forma ante cualquier reproche de deformación de hechos se busca el refugio de “es mi opinión”.

  • P: Llamar franquista al Gobierno Español, como hizo su compañero Comín desde Bruselas, ¿no es alimentar…?
  • R: A mí no me gusta esta palabra, yo se lo digo hoy y no es noticia, porque lo he dicho cada vez que me lo han preguntado…
  • P: Llamar “aragoneses”, ayer en la puerta del museo de Lleida como insulto: “¡aragoneses!… esto ¿no es estimular… o no se ha creado un caldo de cultivo propicio… para despreciar a las personas por donde han nacido?
  • R: A mí, lo que me parece repugnante es que se diga que los catalanes generan odio a España. Eso sí me parece repugnante, por es absolutamente falso…
  • P: ¿Llamar franquista al Gobierno de España le parece que alimenta el odio a España o no?
  • R:  A mí no me gusta, a mí no me gusta…
  • P: ¿Y alimenta el odio a España o no?
  • R: Yo creo que eso no alimenta el odio a España… eso, creo que es un tono que a mí en política no me gusta y ya está… me parece repugnante que se alimente el odio a España, me parece repugnante que se haga bandera del “¡a por ellos!”, que es profundamente ofensivo, y me parece repugnante, por ejemplo, que se diga que se adoctrina en las escuelas, porque no es verdad, porque esto, no solamente es mentira, sino que es faltar al respeto de los ciento diez mil maestros y profesores que hay en la escuela catalana. Eso es lo que no ayuda. Pero, insisto, yo estoy convencido de que en Catalunya no hay ninguna fractura social por más que se repita mil veces y que no se confunda la pluralidad política legítima y deseable con la fractura.
  • P: Usted es de Esquerra Republicana…
  • R: Y respondo a la pregunta… ¿qué es necesario a partir del veintidós?. Pues, en mi opinión, lo que es necesario es un gobierno fuerte en Catalunya, un gobierno que sea el resultado de estas elecciones, en las que va a haber una participación como nunca, con lo cual será un resultado absolutamente legitimado, porque a mayor participación que más se responde a la radiografía de lo que quieren los ciudadanos y un gobierno fuerte para poder recuperar todo lo que la aplicación del ciento cincuenta y cinco se ha llevado por delante
  • P: En un més…
  • R: Porque…
  • P: En un més…
  • R: Hum…
  • P: ¿En un més… se ha llevado por delante el ciento cincuenta y cinco…?
  • R: Sí, sí, en un més se da la paradoja de que el relato del gobierno español es que el mes de octubre era un desastre, todo se acababa, se acababa el mundo. En el mes de noviembre ha llegado el ciento cincuenta y cinco y ha llegado, como por arte de magia, la tranquilidad y el sosiego. Lo que ha hecho el ciento cincuenta y cinco, en definitiva, es paralizar las instituciones catalanas, dejar de prestar los servicios y proponer…
  • P: Voy a contar una cosa, Sr. Mundó, porque usted es miembro de ER. Down España y Down Cataluña, que son ONGs que atienden a las personas que tienen esta enfermedad, escribieron a la ministra Fátima Báñez diciendo que desde el año catorce, mucho antes del ciento cincuenta y cinco, la Generalitat acumulaba con ellos una deuda de medio millón que las ponía en riesgo, a ellos, a la asociación de sordos. Todo el tercer sector. Pocos días después, desde el gobierno central, que tiene las competencias que le da el ciento cincuenta y cinco se desbloqueó el dinero al tercer sector. Tercer sector, el que atiende a los servicios sociales, fundamental… 
  • R: Usted me está hablando de dos entidades… Yo no sé exactamente las razones por las cuales estas entidades…
  • P: Nos lo contaron en la SER
  • R: Estamos hablando de dos entidades, no del tercer sector. Lo relevante es que en Catalunya en el mes de septiembre se pagaban las facturas a veintinueve días. Lo relevante es que en el dos mil dieciséis el PIB de Catalunya creció al tres y medio por ciento y el interanual del dos mil diecisiete en el tres y medio por ciento, mientras que la media española era el tres coma dos y tres coma uno, respectivamente. O, por ejemplo, en el año dos mil dieciséis, el diecisiete no ha terminado, se registró el récord de inversión extranjera en Catalunya, con más de cinco mil millones, con lo cual… Estos son datos que se tienen que poner en relación con el relato que se presenta como catastrofista, pero los datos lo desmienten.
  • P: Cuando ve, estos días, que vamos contando datos de ocupación hotelera, datos de inversión, datos de empresas que pensaban venir y que no vienen. Cuando todo esto lo leen ustedes, ¿de verdad que en ningún momento piensan, pero qué disparate le hemos hecho a esta comunidad? ¿Porque no le echarán de esto también la culpa al Estado? 
  • R: Yo creo que soy, o procuro, no sé si lo soy, lo procuro seguro, para ser honesto en mis respuestas y he dicho muy claramente que esta situación no me gusta, no la encuentro deseable. Tampoco me gusta…

8.- Ante acusaciones graves, el recurso es buscar un culpable alternativo.

  • P: Pero, yo le pregunto si usted reflexiona, ¿pero qué disparate le estamos haciendo a Cataluña con esta cabalgada independentista y haciendo una DUI…
  • R: Cuando digo que no me gusta, creo que estoy diciendo que las cosas me gustaría que fueran distintas…
  • P: ¿Y por qué no lo fueron, Sr. Mundó?
  • R: Porque el Gobierno Español, el sistema político español se niega siempre a querer sentarse y hablar de lo que sea. Yo puedo entender que el Gobierno Español no quiera hablar de la independencia de Catalunya, claro. Yo ya entiendo que el Partido Popular. que el Partido Socialista no sean independentistas, como entiendo que ER sea independentista. Eso son posiciones legítimas, pero ¿solamente se puede hablar de eso? ¿el Partido Popular y el Partido Socialista no tienen ninguna propuesta, cuando constatan que en Catalunya hay una mayoría muy amplia que plantea una cuestión legítima, como se planteó, por ejemplo…
  • P: ¿Quién defiende los intereses de la otra mayoría catalana, la mitad?
  • R: … como… y acabo, se planteó, por ejemplo, en Escocia en su día, cuando el Gobierno Británico constató que, tras unas elecciones, el Partido Nacional de Escocia obtuvo una gran mayoría ¿qué hizo? ¿les persiguió con el Código Penal? ¿les quiso meter en la cárcel?, no ¿qué hizo?, constató que los ciudadanos escoceses le planteaban una cuestión de naturaleza política y acordó, tras una negociación y un diálogo y un pacto, acordó con el Gobierno de Escocia la realización de un referéndum para decidir y, al final, salió que no y todo el mundo respetó el resultado para decidir lo que querían los escoceses. Aquí, lo que sucede es que cuando la sociedad catalana, una parte de la sociedad catalana plantea una cuestión muy relevante como ésta, lo que sucede es que al otro lado de la mesa no hay nadie. No una propuesta que pueda gustar, no hay ni siquiera una propuesta que te pueda gusta porque no…
  • P: Usted hace referencia continuamente al código penal. El Código Penal se ha utilizado en dos ocasiones a raíz de una consulta, también desautorizada por el Tribunal Constitucional en el dos mil nueve y a raíz de otra consulta y la aprobación de las leyes de ruptura con España y una declaración de independencia en el Parlament en este año dos mil diecisiete. No es contra los independentistas, que como usted bien dice, han estado haciendo política independentista defendiendo eso como aspiración a lo largo de toda la historia de la democracia en España, pero el Código Penal se utiliza en dos ocasiones: cuando se infringen las leyes y se desobedece la Tribunal Constitucional.  
  • R: Ante la constancia de que en España…
  • P: Y no contra los ciudadanos, sino contra los dirigentes que comente esa desobediencia, como usted sabe… Tenemos muy poco tiempo y tres o cuatro preguntas de campaña imprescindibles…
  • R: Muy brevemente, hacer la constatación de que, en Catalunya, si, tras las elecciones, hay una parte muy importante de ciudadanos que lo que que plantean, respondiendo a las propuestas electorales, es la idea de la independencia, en esto que es una cuestión que yo creo que todos aceptamos que es una cuestión de naturaleza política ¿el Estado no tiene nada que proponer, el Estado no tiene nada que decir? Yo entiendo que no acepte la independencia porque no es su prioridad…

9.- Incapacidad para reconocer errores propios concretos. Protestas genéricas de imperfección y búsqueda del refugio de la voluntad popular. Mucha concreción cuando  la pregunta parece una amenaza de que se impone una opinión perjudicial.

  • P: ¿Y al abogado Carles Mundó no le parece que la no respuesta del Gobierno Central justifica saltarse la leyes y desobedecer sentencias? 
  • R: Aquí no comparece el abogado Carles Mundó, comparece el candidato de una listas…
  • P: ¿A usted le parece que justifica la no oferta del gobierno, que es una no oferta política, justifica del otro lado, saltarse las leyes…?
  • R: Estamos hablando de una cuestión política, estamos hablando de lo que plantean los ciudadanos cuando votan. Y la obligación, la obligación de los gobernantes es atender al resultado de las elecciones, porque no podemos aceptar solamente el resultado cuando nos gusta y, por eso, cuando el veintiuno de diciembre hay un resultado claro que da apoyo a los partidos que plantean la idea de la independencia, lo que no pueden hacer los partidos del bloque del ciento cincuenta y cinco es cerrar los ojos e imaginar que esto no existe y que más de dos millones de votantes se fundirán por arte de magia.
  • P: ¿Ustedes hicieron esa reflexión cuando en dos mil quince cuando tuvieron mayoría parlamentaria, pero no mayoría de votos  y quisieron meter a toda Cataluña, no en cualquier cosa, en una serie de leyes que tuvieran marcha atrás en otra legislatura, sino nada menos que la independencia, otra nacionalidad, una fractura legal y una ruptura del marco constitucional español, hicieron esa reflexión? ¡Ojo! que tenemos mayoría parlamentaria, pero no mayoría de votos y estos señores que no quieren la independencia son tan catalanes como nosotros. Nos vamos a embarcar en esta vía. ¿Hicieron esta reflexión, este principio de realidad? Entonces, ¿qué le pide al Gobierno de España?  
  • R: Yo no estoy defendiendo, queda claro en esta entrevista, que todo se haya hecho bien y que se tenga que ser acrítico con todo este proceso en absoluto, porque, además, no lo pienso. Es evidente que muchas cosas tendrían que haberse producido de forma diferente…
  • P: ¡Dígame una!
  • R: Muchas, póngame un ejemplo y le diré si sí o si no, pero también entiendo que las cosas hubieran ido mucho mejor si, ante la constatación de los resultado, en lugar de encontrar ante el Gobierno Español y ante los partidos del bloque del ciento cincuenta cinco una muralla hubiésemos encontrado disponibilidad para hablar de todo… Otra cosa es si te pones de acuerdo al final, pero, en cambio a mí, un ministro del Gobierno de España, hablando de la necesidad de encauzar esta solución me dijo: “no no vamos a hacer nada, vamos a asumir que los independentistas de Catalunya ha venido para quedarse y lo vamos a llevar como una enfermedad crónica”. Esto no es diálogo, ni es responsabilidad
  • P: Dígame quién es el candidato a la presidencia de la Generalitat por parte de ER: ¿Junqueras o Marta Rovira? Vamos con preguntas y respuestas cortas, ¿eh?
  • R: Sí, el candidato es Oriol Junqueras
  • P: Si los independentistas tienen mayoría parlamentaria, dice Puigdemont, el presidente, tenga el resultado que tenga Junts per Catalunya, tengo que ser yo porque, de lo contrario, es avalar el ciento cincuenta y cinco. ¿Está de acuerdo?
  • R: No, no estoy de acuerdo. Hay unas elecciones el veintiuno de diciembre y serán los ciudadanos quienes decidan cuál es la opción que recibe más apoyos. Si es Esquerra Republicana, como hoy dicen todas las encuestas, ER es quien, legítimamente, de acuerdo a lo que hayan votado los ciudadanos, tiene casi el deber de plantear su candidato a la presidencia.
  • P: O sea, en ningún caso, apoyaría la candidatura de Puigdemont, si no es el más votado entre los independentistas.  
  • R: Yo no digo en ningún caso, pero me parece lógico, que tras escuchar a los ciudadanos, hagamos caso a los ciudadanos.
  • P: ¿Y si Oriol Junqueras sigue en prisión quién sería la candidata o el candidato a presidente por parte de Esquerra Republicana?
  • R: Primero, lamentar que Oriol Junqueras siga en prisión porque no se dan las razones para que siga. Yo entiendo que eso se explica básicamente por la voluntad de perjudicarle en campaña. No sólo para las elecciones es bueno que haya juego limpio, porque es inaceptable que el candidato que se presenta en todas las encuestas como el que va a ganar las elecciones siga en la cárcel por unas razones que no se sostienen jurídicamente, que es lo que defendemos en todos los recursos.
  • P: ¿Pero, si ocurre?
  • R: Si ocurre, primero, es absolutamente denunciable y profundamente injusto…
  • P: ¿Y a continuación?
  • R: Y no es novedad, porque lo hemos dicho: ER tiene en su número dos a Marta Rovira, que sería quien asumiría esta función, pero, insisto, lo relevante es que exista juego limpio. Yo no entiendo, como, en unas elecciones, el candidato que va a ir por delante en todas las encuestas se mantenga en prisión. Y entendemos que esto se entiende mejor por parte que quieren perjudicar sus intereses.
  • P: Nos quedan dos minutos. La CUP tumbó a Mas, la CUP quería mambo y lo escenificó tirando una furgoneta por un barranco. No sé qué opina usted de la metáfora, pero ¿Seguirá teniendo la batuta si dan los números para tumbar presidente o decidir si hay que tirar algo más por un barranco?
  • R: Nosotros defenderemos nuestros programa, no el programa de la CUP.
  • P: ¿Tras las elecciones pactarían con no independentistas para hacer un gobierno de Cataluña?
  • R: Los pactos siempre se tienen que plantear en función de lo que haya en la base del pacto. Es complicadísimo. Yo creo que en este momento es imposible que los partidos que forman parte del bloque del ciento cincuenta y cinco quieran y puedan pactar nada con nadie.
  • P: Usted es de Esquerra Republicana, ¿qué piensa cuando ve la bandera de la ultraderecha, de la extrema derecha belga en las manifestaciones independentistas catalanes en Bruselas?
  • R: Pienso lo mismo que pienso cuando veo cualquier bandera de extrema derecha. A mí no me gusta, no tengo ninguna pasión por las banderas. De hecho, creo que no es necesario usar la bandera de forma sistemática, pero, sea de donde sea, un abanderado de la ultraderecha me parece siempre innecesaria, sea en Bruselas o sea en España.

10.- Ocultación del sujeto ante la necesidad de una respuesta subjetiva verdaderamente comprometedora. El recurso utilizado es novedoso “nunca lo sabremos” y poderoso, pues se elude la respuesta haciendo creer que se pregunta por un hecho objetivo hipotético, cuando se pregunta por una opinión.

  • P: Me ha dicho, deme un ejemplo y yo le digo sí o no. Pues, tenemos para sí o no. ¿Se equivocó Puigdemont, al no convocar la elecciones autonómicas, antes de declarar la DUI?
  • R: Pues, sinceramente, no lo sabremos nunca. Yo escuché las razones que él planteaba cuando se consideraba esta decisión y las razones yo las entendía.
  • P: ¿Entonces, no se equivocó a su juicio?
  • R: No lo sabremos nunca.
  • P: Carles Mundó, suerte y gracias.
  • Carles Mundó: Muchas gracias, buenos días.
  • Pepa Bueno: Bon día.