Aleppo, Martyr City

Troy (XIII BC), Jerusalem (70 AD), Guernica (1937), Dresden (1945), Aleppo (2016). The cities have been subjected to terrible destructions poetically provoked by the abduction of Helen by Paris, by the insurgency of the Jews before Augustus, by the instrumental malice of the Nazi and Spanish nationals, by the vengeance of the Allies for the bombings of London or By the preference of the powers by the dictators. For some reasons or others, the inhabitants were forced to keep their hands on a knife (Numancia, too), and from Guernica civilians are being mercilessly bombarded by the building of entire neighborhoods with debris. All the plagues accumulated in the criminal cowardice that kills and finishes, which destroys the few islands of sanity, which ravages schools and cuts supplies by causing hunger, prevents the entry of aid from the only decent souls of the conflict in the form of Altruistic suicide. Aleppo is the symbol of human madness in our generation, that of the 50’s. A generation that, between the Great Disgrace that was World War and the death of Fidel Castro, lived believing in the therapy Illustrated by education and enjoying the mega bubble created by neoliberalism at the stage where, at least in Europe, they did not yet dare to destroy public services. Today he wakes up proving that the whole educational effort translates into fear of life and encased around insane leaders well educated, but selfish until narcissism; With comfortable lives, but envious of the lives of the rich; With obvious problems to solve, but attentive, only attentive, to its governmental perpetuation. Leaders loose, without ideals, cynical, without vision of global problems and intellectually and emotionally disabled to address them. And yet, the alternative is worse, to fall into the hands of saviors with the same defects but with the brute force behind. This is the case of Assad, the still Syrian president who has preferred a destructive Civil War to prepare his country for democracy. And with the same pretext that is always the energy to prevent the arrival of Islamist extremism, as it was before to prevent the left movements. Lethal geostrategic movement that exports insecurity and suffering to Africa just as it does with electronic waste. And when this suffering materializes, cities are destroyed and with them civic life, rest after work, education and parenting, serene study of problems in the scientific fields and, ultimately, the life of the Civilized polis In Aleppo, where one lives in absolute desolation, unbearable pain, eternal resentment, biblical hatred, psychological misery and deep despair, that civilized life is already a memory.

Alepo, Ciudad Mártir

Troya (XIII a.C.), Jerusalén (70 d.C), Guernica (1937), Dresde (1945), Alepo (2016). Las ciudades han sido objeto de terribles destrucciones provocadas por razones diversas: poéticamente por el rapto de Helena por Paris, por la insurgencia de los hebreos contra Augusto, por la maldad instrumental de los nazi y nacionales españoles, por la venganza de los aliados por los bombardeos de Londres o por la preferencia de las potencias por los dictadores. Por unas razones u otras antes se pasaba a cuchillo a los habitantes obligados en general a mantener numantinas defensas (Numancia también) y, desde Guernica, se bombardea sin misericordia a las poblaciones civiles convirtiendo en solares con escombros barrios enteros. Todas las plagas acumuladas en la cobardía criminal que mata y remata, que destruye las pocas islas de sanidad, que asola escuelas y corta los suministros provocando hambre, impide la entrada de ayuda de las únicas almas decentes del conflicto en forma de cooperantes que rozan el suicidio altruista. Alepo es el símbolo de la locura humana en nuestra generación, la de los 50. Una generación que ,situada entre la Gran Desgracia que fue localmente la Guerra Civil y universalmente la II Guerra Mundial y la muerte de Fidel Castro, vivió creyendo en la terapia ilustrada de la educación y disfrutando de la mega burbuja creada por el neoliberalismo en la fase en que, al menos en Europa no se atrevían aún a destrozar los servicios públicos. Hoy despierta comprobando que todo el esfuerzo educativo se traduce en miedo a la vida y enrocamiento en torno a líderes dementes bien educados, pero egoístas hasta el narcisismo; con vidas confortables, pero envidiosos de las vidas de los ricos; con problemas evidentes que resolver, pero atentos, sólo atentos, a su perpetuación gubernativa. Líderes flojos, sin ideales, cínicos, sin visión de los problemas globales e intelectualmente y emocionalmente discapacitados para abordarlos. Y sin embargo, la alternativa es peor, caer en manos de salvadores con los mismos defectos pero con la fuerza bruta detrás. Es el caso de Assad, el todavía presidente de Siria que ha preferido una Guerra Civil destructora que preparar a su país para la democracia. Y con el mismo pretexto de siempre que es la energía para impedir la llegada de extremismo islamista, como antes lo fue impedir los movimientos de izquierdas. Movimiento geoestratégicos letales que exporta la inseguridad y el sufrimiento a África del mismo modo que lo hace con la basura electrónica. Y cuando ese sufrimiento se materializa, las ciudades son destruidas y con ellas la vida cívica, el descanso después del trabajo, la educación y crianza de los hijos, el estudio sereno de los problemas en los ámbitos científicos y, en definitiva la vida de la polis civilizada. En Alepo , donde se vive en desolación absoluta, dolor insoportable, resentimiento eterno, odio bíblico, miseria psicológica y desesperación profunda, esa vida civilizada es ya un recuerdo.

Y el cerebro creó al hombre. Antonio Damasio. Reseña (2)

damasio

IDEAS GENERALES

Este libro es una aproximación a una cuestión que debería interesarnos por su carácter fundacional. Se trata nada menos que de las bases biológicas de la conciencia. Antonio Damasio es un neurocientífico portugués profesor en la University of Southern California e investigador en el Salk Institute (del arquitecto Louis Kahn). Está interesado en interpretar los avances en el conocimiento del cerebro con los intereses más específicamente humanos. Como los último referéndum han demostrado cuando se lanza una cuestión aparentemente clara sobre el tapete la opinión de la población de divide prácticamente por la mitad. Desde luego, creer en que la conciencia tiene origen en una acción de un ser ultramundano que, en un acto voluntario, coloca la conciencia en cada cerebro en un determinado momento de la gestación, es una postura. Creer en que cualquier explicación sobre el ente que ha generado toda la cultura humana, incluido el deslumbrante edificio de la ciencia, reside en el estudio científico del cerebro y la interpretación filosófica de sus logros, es otra. Ignoro cuál sería el resultado de un referéndum sobre la cuestión. Naturalmente la cuestión debería ser planteada en términos más sencillos: ¿Cree usted en la existencia del alma, sí o no? Pues bien si esta circunstancia se diera antes de votar sugiero que se lea este libro. La mayoría de los textos proceden de sus páginas, aunque seleccionados para que constituyan un resumen coherente.

EL CONTENIDO

El libro de Damasio es provocador desde el título. Pero provocador en el sentido de que despierta interés para pensar sobre esta cuestión central. Uno puede pasar la vida usando el cerebro y sus extraordinarias posibilidades sin pensar ni un segundo sobre el origen de las mismas. Ser un gran artista plástico o escénico, un gran escritor con maravillosas páginas sobre los avatares de la comedia humana, un gran científico ocupándose sobre el cáncer o un trabajador ordinario durante toda la vida no reclama ninguna reflexión para ser mejor o peor en las relaciones profesionales o personales. Pero no deja de ser raro, de hecho no ocurre, que haya personas que no les interese de una forma central, nuclear la cuestión. Lo que pasa es que, desde el punto de vista de la economía psíquica, aprovechamos que, cuando nos educamos, en nuestro entorno existe ya una respuesta generalmente aceptada y, por tanto, si nos satisface esa respuesta, por ejemplo la que da la religión, no hay reflexión posterior que realizar. Sin embargo hay personas que no les satisface la respuesta y buscan otras.

Es el caso de Damasio que declara que la conciencia aparece en un cerebro con mente y la mente es resultado de la actividad del cerebro. Rechaza radicalmente el dualismo de cuerpo y mente. Para Damasio la hipótesis de trabajo es que los estados mentales y los cerebrales son esencialmente equivalentes. Todas nuestras experiencias hasta las más sutiles y emotivas tienen origen en la actividad de nuestro cerebro que, además, es una parte muy importante, pero una parte de nuestro cuerpo. Es tan disfuncional un cuerpo sin cerebro como un cerebro sin cuerpo, incluidos los casos de más radical tetraplejia. Durante millones de años la evolución ha seleccionado por su eficacia para la supervivencias entre las soluciones que las mutaciones ofrecían en forma de variaciones individuales respecto de la estructura más frecuente de las especies. En este proceso evolutivo, Damasio considera que la individuación está ya presente en los organismos unicelulares, pero que la mente requirió de cerebros más complejos y la conciencia de mentes más elaboradas. Considera que los insectos cuentan con cerebro y mente, aunque mecanizada por las instrucciones genéticas, pues los genes son la memoria de la evolución.

Los organismos elementales tenían mecanismos de regulación pero ni cerebro ni mente hasta la aparición de las neuronas que transformaron el comportamiento de los organismo con movilidad. La complejidad está asociada al número de neuronas. Cuando las neuronas se organizaron en tejido constituyeron cerebros primitivos que pudieron trazar mapas y producir imágenes. Placer y dolor regularon la aparición de las emociones. De este modo en la evolución nos encontramos con tres niveles: cerebro, mente y conciencia que deben ser diferenciado aunque cada nivel necesita del anterior. A su vez la conciencia surge en un proceso en el que aparece primero, cronológicamente hablando, el “proto en sí“, después el “en sí central” y finalmente la conciencia. Todas las fases están impregnadas con las emociones y los sentimientos y en todas se trazan “mapas” y generan “imágenes” . Vamos ahora a proporcionar un cierto detalles sobre algunas de estas cuestiones para tener una visión en la que todo debe ser verdad aunque no puede estar toda la verdad porque ni el que escribe ni, probablemente, el que lea esto es un neurocientífico.

ARQUITECTURA DEL CEREBRO

Antes de proseguir hagamos un esquemático repaso a lo que Damasio llama “arquitectura del cerebro”. El cerebro está constituido por neuronas, que son células corporales que se diferencian de las demás en que viven tanto como el cuerpo (no son sustituidas durante la vida);  que se comunican entre sí mediante impulsos electrónico de salida a través de fibras llamadas axones que toman contacto con las fibras de entrada a la neurona, llamada dendritas, en un proceso llamado sinapsis. Las neuronas están sujetas por un andamiaje de células llamadas gliales que soportan y nutren a las neuronas y forman las vainas de mielina que protegen los axones. Los axones permiten que las neuronas transmitan mensajes a las células musculares provocando movimiento. Pero si las neuronas están activas formando parte de sistemas que elaboran mapas el resultado son imágenes. La señales electroquímica van de una neurona a otra liberando en la zona de sinapsis los llamadas neurotransmisores. El aprendizaje hace más rápida la transmisión de impulsos entre neuronas. La memoria depende también de este proceso. La neuronas “hablan” sólo con unas pocas neuronas de su entorno. Hay miles de millones de neuronas. Se agrupan en circuitos que se agrupan en una región. Las neuronas se despliegan sobre vainas que apilan en capas que constituyen núcleos. Los núcleos son ya una unidad sintáctica porque pueden acotar mapas. Los núcleos tienen misiones, contienen ya un know how que controla la vida, el metabolismo, la actividad sexual o afectiva. Cuando aparece la mente, los núcleos reciben instrucciones también de ella. Los núcleos forma circuitos a una escala mayor llamados sistemas y, estos, sistemas de sistemas. Las neuronas y circuitos son microscópicos mientras que las regiones, los núcleos y los sistemas de sistemas son macroscópicos. Esta configuración se da en cada una de las partes del cerebro, pero da lugar a constituyentes cuya diferenciación es necesario resumir. El cerebro tiene dos hemisferios unidos el cuerpo calloso que es un sistema de fibras que hace posible la coordinación entre hemisferios. Están cubiertos por la corteza cerebral que se organiza en cuatro lóbulos: occipital (parte superior del cuello), parietal (coronilla), temporal (laterales) y frontal. Regiones de la corteza no visibles son la corteza cingulada, la corteza insular y el hipocampo. Por debajo de la corteza y no perteneciendo ya a ella se encuentran los siguientes conglomerados de núcleos: la amígdala, el tálamo y el hipotálamo. Finalmente encéfalo que se une a la médula espinal por el tronco encefálico que tiene detrás al cerebelo. Todas esta complejidad está conectada con el cuerpo mediante haces de axones llamados nervios.

El cerebro desarrolló la capacidad de acotar los estímulos en mapas detallados. La metáfora de un mapa sería el dibujo de un perfil que representa algo trazado sobre una red cuyos nodos son las neuronas. Estos mapas generan en la conciencia imágenes, que son todo aquello de carácter icónico, ecóico o semántico que se aparece a la conciencia en formas peculiares como las llamadas qualia (color, sonido, olor, sensaciones de calor o frío…) o de conceptos. Todo esto puede ser percibido por una mente consciente o no. El único ser que tiene mente consciente es el ser humano, pero mente, entendida como imágenes organizadas que fluyen de forma coordinada, tiene muchos seres en la escala del ser.

EMOCIONES Y SENTIMIENTOS

Según Damasio todo empezó con los sentimientos. Para mantener el cuerpo vivo el cerebro coordina los estados fisiológicos a partir de la información que le llega del propio cuerpo. Con esta información el cerebro elabora constantemente mapas del cuerpo en todos sus aspectos, una parte de los cuales entra en la mente consciente. Estos mapas son elaborados en el tronco encefálico y los llama sentimientos primordiales. Es experiencia sentida. El cerebro ha aprendido a anticipar sus respuestas simulando estados corporales que se han dado repetidamente con anterioridad. Al dispositivo de simulación corporal se les llama neuronas “espejo”. Esta capacidad de conocimiento anticipado y su correlato la simulación se aplicó más tarde a los demás congéneres pudiendo empatizar con ellos. Los actores son maestros en el uso profesional de esta capacidad.

Las emociones son programas complejos de acciones, en gran medida automáticos, confeccionados por la evolución que produce cambios en las expresiones faciales, posturas o vísceras. Son acompañadas de ideas y modos de pensamiento. Se desencadenan a partir de imágenes que hacen de estímulo del proceso. Provocan acciones mecánicas (huída) o secreción de determinadas glándulas (cortisol), contracciones intestinales. Las emociones no se aprenden, son resultado de las instrucciones genéticas. Es muy importante tener en cuenta que las emociones se personalizan en el sentido de, siendo iguales para todos los seres humanos, no son activadas por los mismos estímulos.

Lo sentimientos primordiales son percepciones que se basan en la relación única entre cuerpo y el cerebro.

Los sentimientos de las emociones son percepciones mixtas de lo que sucede en nuestro cuerpo y mente cuando experimenta emociones. Son imágenes de acciones.

Sentimientos y emociones contribuyen a la homeostasis pues equilibran la situación amenazante provocada por el estímulo.

FASE DE LA CONSTRUCCIÓN DE UNA MENTE CONSCIENTE

La mente consciente se constituye formando un “sí mismo” en una mente despierta. Su elemento distintivo es el sí mismo. El sí mismo se forma escalonadamente. La etapa más simple surge en la región del encéfalo que representan al organismo. El proto sí mismo es una recopilación de imágenes que describen aspectos relativamente estables del cuerpo y generan sensaciones espontáneas del cuerpo vivo (sentimientos primordiales). La segunda etapa es establecer una relación entre el organismo representado por el proto sí mismo y cualquier parte del encéfalo que represente un objeto, naturalmente en forma de imágenes. El resultado es el sí mismo central. La tercer etapa permite que múltiples objetos, igualmente representados como imágenes, previamente registrados como experiencia vivida o como futuro anticipado, interactúen con aquel proto sí mismo produciendo numerosos pulsos del sí mismo central. El resultado es el sí mismo autobiográfico, que no puede constituirse sin recuerdos, sin la memoria. Tres etapas y tres tipos de imágenes, pero con diferencias sustanciales. Las del proto sí mismo son sentidas antes de cualquier operación que intervenga en la formación de la conciencia. Son los sentimientos primordiales. Estas imágenes sentidas tienen origen fundamentalmente en el tronco encefálico con la colaboración de áreas corticales. El proto sí mismo es la plataforma base del sentido de sí que emerge en la fase del sí mismo central cuando a las imágenes del cuerpo se asocian imágenes de objetos externos. Las imágenes del cuerpo procedentes de los portales sensoriales (ojos, nariz, oídos…) constituyen desde la cabeza una perspectiva para el sí mismo en relación con el mundo exterior. Nuestro mundo interior cuando tenemos salud constituye un fondo estables sobre el que contrasta la información captada por los sentidos desde el exterior. Pero los sentidos no reaccionan de forma extrema en general a los estímulos exteriores. Tienen un estado basal que asociado al visceral proporciona una isla de estabilidad que fundamenta el sentido del sí mismo. Un sí mismo resultado de una conexión permanentemente activada entre cuerpo y mente. El proto sí mismo no es un homúnculo, no tiene más información de la que contienen sus mapas. El proto sí mismo es resultado de la concentración en un área determinada del cerebro de información corporal integrada. Cuando vaciamos nuestra mente de todo contenido estamos viviendo la experiencia de una mente primaria en reposo sintiendo su cuerpo. La siguiente etapa sucede cuando el proto sí mismo interactúa con un objeto exterior (su imagen). El proto sí mismo se diferencia del objeto y al tiempo “le presta atención”. Es decir, atrae recursos cerebrales y los dirige hacia un objeto particular y no hacia otros. Lo selecciona. El objeto modifica el proto sí mismo y el resultado es el sí mismo central un sí mismo capaz de centrarse en un objeto experimentando el protagonismo de conocer un objeto exterior desde una perspectiva determinada y sentida por la asociación con los sentimientos primordiales también modificados por la intromisión del objeto. Estas experiencias se acumulan en cerebros que como el nuestro está dotado de amplios recursos memorísticos. Esta secuencia constituye un biografía que constituye un sí mismo biográfico que emerge aún más que el sí mismo central como protagonista. Añadamos que la complejidad de la actividad mental aumenta cuando el proceso de emergencia de un sí mismo central se produce por la relación entre el proto sí mismo con objetos contenidos en la memoria o generados por la imaginación. Objeto que en su representación mental contienen todos lo procesos fisiológicos que acompañaron a la captación original. Esto explica que no perdamos la conciencia cuando en condiciones que reducen los estímulos acudimos a nuestros recuerdos. En estos procesos intervienen el culículo superior y el tálamo. El sí mismo central resultado de la aparición de un objeto exterior emite un pulso sistemático y presta atención al objeto mientras un estímulo más fuerte no dirige la atención del cerebro a otro objeto. La acumulación de objetos con sus representaciones asociadas a sentimientos generan una biografía que es tan fiel como modificable por su mezcla con otra imágenes procedentes de otros acontecimientos. El cerebro organiza, sintetiza y jerarquiza los recuerdos hasta convertirlos en unidades que puede presentar ante el proto sí mismo para generar emociones y la reacción ondulatoria del sí mismo central. La acumulación de secuencias necesita de una coordinación. El mejor candidato a esa labor es el tálamo por su estructura y su posición intermedia entre la corteza y el tronco encefálico con la ayuda de otras regiones del encéfalo como las cortezas posteromediales.

En esta parte del libro Damasio estudia las situaciones del cerebro, patológicas o no, para identificar a los principales participantes en el mantenimiento de la conciencia. Así, el Alzheimer, el estado de coma, el estado vegetativo, el sueño y la anestesia entre otras. El resultado de estos estudios es que la conciencia es resultado de la acción asociada de distintas partes del encéfalo. Principalmente partes de la corteza asociada al tronco encefálico. Éste ayuda a gobernar la atención en cooperación con el tálamo y la corteza. El tálamo participa en el estado de vigilia, fundamental para la conciencia. También contribuye a la comunicación de reentrada entre la corteza y el tronco encefálico. La corteza nos mantiene despiertos y no ayuda a seleccionar a qué debemos prestar atención. La corteza con la ayuda del tálamo y el tronco encefálico construye los mapas que constituyen la mente. Con los bancos de imágenes, la corteza construye nuestra biografía y nos proporciona, por tanto, una identidad que se sitúa en el centro de la mente.

Aborda también Damasio el famoso problema de los “qualia”. Los divide en dos grupos: los qualia I y los qualia II. En ambos casos se está refiriendo a la experiencia sensorial y sentimental de la conciencia tan diferente de su sustrato neural. Así los sentimientos, el color, el sonido etc. Es decir la forma en que la conciencia percibe la realidad corporal y exterior. Damasio considera que el carácter cualitativo de la experiencia en la conciencia es resultado de la fusión de tres fuentes de mapas: los sensores del sentido que se trate, la actividad del portal sensorial, el entorno corporal en el que los sensores están situados y los mapas de los sentimientos asociados.

En todo caso no parece haber mucho misterio en que la evolución se encontrara y seleccionara un modo cualitativo de experimentar la actividad del cerebro por las posibilidad que proporcionaba al yo de controlar el conjunto de la actividad. El vértigo cerebral subyacente hubiera hecho imposible la serenidad necesaria para la reflexión y la toma cuidadosa de decisiones para la supervivencia en el grado que el ser humano ha llegado a tener (texto del autor de este post)

SECUELAS

Una vez que Damasio cierra sus aportaciones a la comprensión del proceso de generación de la conciencia extrae algunas consecuencias de interés que resumo a continuación:

  • En la historia biológica la conciencia no se impuso porque fuera potencialmente capaz de generar cultura, sino porque resolvió mejor los problemas de supervivencia.
  • La conciencia surge después de largos evos de gestión del cuerpo por una mente inconsciente
  • La conciencia está en continua negociación con el inconsciente cuyos mandatos no siempre considera adecuados para la supervivencia social
  • Los comportamientos morales (éticos) son un conjunto de habilidades adquiridas a lo largo de repetidas sesiones prácticas en un extenso periodo de tiempo que se rigen por razones y principios articulados conscientemente con el inconsciente cognitivo.
  • Las deliberaciones conscientes dependen de la capacidad de planear con anticipación y decidir qué hacer. La usamos para dominar nuestras pasiones, amores y amistades, así como para regir la educación que recibimos.
  • Las decisiones morales se toman en diferido y desplazan por completo a la percepción externa porque utiliza el mismo espacio cerebral que gestiona la imágenes exteriores.
  • La neutralización de nuestras pulsiones inconscientes (heredadas o adquiridas) requiere de una larga preparación consciente. Decir que no a una adicción no es fácil.
  • Está demostrado que los procesos de deliberación tienen también una fuerte inspiración inconsciente, pues estos procesos son capaces de un cierto razonamiento lógico.
  • Por eso en las deliberaciones conscientes debemos tomar en consideración las emociones y los sentimientos.
  • Las habilidades repetidas conscientemente pasan a ser controladas por procesos inconscientes liberando espacio para la conciencia que no está sobrada de él.
  • Los factores emocionales inconscientes son uno de los principales problemas a los que se enfrentan los votantes den las elecciones políticas.
  • El genoma como memoria biológica es portador de instrucciones cuyos efectos sobre nuestra vida deben ser debidamente tasados para que resulten útiles para la vida personal y social.
  • Para Damasio el inconsciente genómico participó en los inicios del arte, la religión y los relatos míticos con argumentos sobre las dificultades de eludir mandatos como los celos, el poder, la dominación sexual…
  • El inconsciente genómico explica lo que de común hay en el comportamiento humano entre civilizaciones con reglas sociales muy distintas.
  • Los actos de voluntad son, a veces, la constatación en la conciencia de una decisión tomada en ámbito inconscientes. De ahí la importancia de distinguir un cierto control pues asumimos la responsabilidad de respaldamos el mandato del cuerpo (sexo, dietas, vicios…). Es el malestar de la cultura propuesto por Freud.
  • Los rituales del pasado tienen origen en la creación de pautas sociales que sustituyeran las decisiones individuales tomadas sin la reflexión necesaria. Rituales que quedaban asociados a las emociones (banderas, himnos, tabúes alimentarios…)
  • Conviene con Spinoza en que la fuerza de una emoción asociada a un comportamiento inadecuado sólo puede ser contrarrestada por un comportamiento asociado a una emoción igualmente fuerte o mayor.
  • Las leyes tendrán que ir tomando en consideración las pruebas aportadas por la neurociencia en relación con casos en los que las fuerzas desatadas en un ser humano no pueden ser controladas. La cuestión central sería ¿delito o enfermedad?
  • Cuando la conciencia se hizo con la mente empezó la historia de la cultura.
  • La historia de la cultura es la de la autoconciencia.
  • La cultura busca la homeostasis social prolongando la acción de la homeostasis biológica.
  • El arte se convirtió en una vía para explorar la propia mente y las mentes de los demás. Un medio que permitía ensayar aspectos concretos de la vida.
  • Las artes se impusieron por su valor de supervivencia compensando los desequilibrios que producía el miedo, la ira, el deseo y el pesar.

Filosofía naif. (8) La belleza

Armados de ardiente impaciencia, entraremos en las espléndidas ciudades, dice eternamente Rimbaud. El siglo XX ha separado la belleza del arte. Se ha considerado arte lo que no producía emoción alguna distinta de la asociada al concepto que justificaba su presencia en un pedestal. El concepto es la coartada del arte abstracto y performativo. En el arte no bello, si reservamos la expresión arte bello para lo que despierta fruición una vez que nos perfora por la vista o el oído, es necesario un poderoso paquete de antecedentes explicativos para no considerarlo superchería. Las diferentes opiniones sobre la belleza se basan en los distintos patrones con los que abordamos el juicio estético. La seguridad asociada a dos juicios distintos de una misma obra de arte no es distinta de la que se da en otros tipos de juicio alimentando el reproche de relativismo. Relativismo que queda cuestionado por la existencia de obras de arte clásicas celebradas por todas las épocas, lo que, a su vez, queda cuestionado por el hecho de que la cultura oriental se cuestionan los clásicos occidentales y viceversa. De nuevo el relativismo. Al final de estos vaivenes, sólo hay una solución la fijación convencional de un “cero” un valor absoluto arbitrario pero conveniente. En el caso del comportamiento, el cero es la salud física y mental de las personas. Y esto, aún, queda cuestionado, en el ámbito privado, por los gustos sadomasoquistas. En el juicio estético no hay más cero que los patrones más extendidos entre la población que se reconoce como perteneciente a un mismo grupo social. ¿No existe la belleza absoluta, pues?  No, pues nuestra especie no contempla ni presta oído a una realidad bella, sino a una realidad que nosotros hacemos bella cuando nos produce placer. Toda referencia absoluta es un espejismo donde los haya. Pero eso no le quita ni un ápice de goce a la contemplación o a la audición cuando se produce el milagro de la convergencia entre un acontecimiento y un observador. Es decir cuando una determinada parte de la realidad contempla a otra. La belleza es tautológica pues es bello “lo que nos lo parece”.

La Belleza. La Arquitectura

 La arquitectura es un arte útil que busca la belleza útil y puede encontrar sólo la utilidad y también nada. La belleza en arquitectura como en el arte desinteresado es reconocida cuando produce emoción en el observador dotado espontáneamente o mediante formación de los patrones correspondientes. La belleza de la naturaleza va unida también a la novedad, al nacimiento de nuevas formas y sus relaciones en la mente de los arquitectos más dotados. La arquitectura cobija amorosamente, pero también produce placer; estimula la inteligencia a la búsqueda de soluciones para cada sociedad, para cada familia y para cada individuo; está emparentada metafóricamente con el habitar el mundo, dando sentido a nuestra pertenencia al ser; transforma el mundo todos los días de forma pacífica, aplicando todo tipo de artes, artefactos e instituciones para su realización; pone a prueba el nervio ético, moral y legal de todos los profesionales participantes a los que pone cotidianamente ante la necesidad de llevar a cabo juicios que retan su prudencia. La arquitectura busca todos los días su alma entre embates de la torpeza que quiere reducirla a la banalidad para poder reprocharles inanidad práctica y la realidad física que la desafía para conseguir armonía civilizada entre la utilidad y la emotiva experiencia de vivir bajo techo o deambulando la ciudad.

 El placer

El placer es tautológico, pues ponemos este nombre a lo que nos hace experimentar parcialmente en nuestros tejidos y totalmente en nuestro cuerpo sensaciones beatíficas que nos estimulan a su consecución e, incluso, a su repetición. Placer es lo que buscamos. Dolor lo que repudiamos. El placer es un hallazgo que en su búsqueda impulsa a perseverar en conductas que, a posterior, resultaron buenas para la supervivencia.  El placer es un estado de armonía de un organismo con sus fines no escritos. Una piedra es feliz caliente al sol o fría intercambiando energía con su entorno. El girasol es feliz si recibe savia y energía solar. El gato es feliz si duerme bien alimentado dejando que su organismo trabaje para permitirle responder con agilidad a las amenazas. El ser humano es feliz si todo su cuerpo (incluida la mente) le dicen: tienes energía almacenada para seguir vivo, ninguna incertidumbre amenaza tu vida social; ninguna amenaza psicológica está registrada en su memoria; ninguna amenaza psicológica es construida lunáticamente por tu mente. La felicidad es un todo en el que todos los sentidos mandan señales positivas o neutrales y el conjunto cuerpo -mente abraza al mundo con suavidad amorosa por el goce de la belleza, la salud, la comprensión y la ausencia de culpa.

 

Carlos Arroyo, un pensador que hace cosas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos jóvenes arquitectos se caracterizan por estar dotados de la capacidad de la paradoja y la contradicción. “Paradoja: para – doxa” significa “lo que contradice las opiniones aceptadas”. “Contradecir” es más explícito y, como se ve, es oponerse también pero a una escala menos provocadora. De modo que el joven arquitecto aprende a cuestionar lo conocido doblemente gracias a sus también jóvenes profesores. Un buen ejemplo de esta actitud es el de Carlos Arroyo, que habiendo cumplido los 52 años se mantiene fresco mentalmente ofreciendo un ejemplo para los jóvenes que ahora buscan su camino. Estudió lingüística en Londres, lo que pone de manifiesto una vez más la importancia del mayor grado posible de formación extra técnica para quienes han de manejar la tecnología en el futuro. Carlos Arroyo reflexionando sobre la sociedad moderna no se limita a escribir, con todos los respetos a quien escribe bien, sino que pasa a la acción. Su ayuntamiento y centro cívico de Oostkamp en Bélgica es un ejemplo de lo que proclama. Cumple todo el programa de sostenibilidad, flexibilidad y bajo costo global todo considerado en el marco de una economía circular. Y todo ello sin renunciar a la expansión del espíritu que la buena arquitectura produce en los usuarios de un edificio. Aprovechó la infraestructura y la estructura preexistente pensando de forma paradójica al hacerlo contra la opinión general de derribarlas; creó un espacio mágico en el interior y consiguió las metas de flexibilidad funcional y transparencia orgánica de una forma absolutamente brillante. Seguramente se entendió bien con sus interlocutores porque habla un inglés impropio de un español.

Este ejemplo de arquitectura coherente con el pensamiento es magnífico, pero mejor aún es que el pensamiento subyacente sea tan pertinente a los problemas de la sociedad actual. La sociedad líquida es una metáfora de Zigmunt Bauman, el sociólogo polaco que puso sobre la mesa las consecuencias de la postmodernidad. Obviamente la metáfora tiene sus límites pues nadie compara a la sociedad actual con el agua como líquido paradigmático, sino las características de los líquidos expuestas de una manera abstracta. Es claro que la sociedad, siguiendo con la metáfora, ha introducido más energía en el sistema produciendo “vibraciones” en las partículas y las separa lo suficiente como para que el conjunto se adapte a cualquier continente o situación. Hay quien se extralimita y habla ya de la sociedad gaseosa, obviamente más flexible pero con la característica adicional de desorden endógeno y no impuesto por las coacciones de, pongamos, una institución y sus reglas. Cuidado, porque el término “gas” procede del griego “chaos” lo que supone volver al estado de violencia e individualismo descrito en el Leviatán de Hobbes. Desde luego si se rompe el contrato social mínimo de distribución justa de la riqueza y la libertad está garantizado el desorden en una sociedad bien informada. Entre tanto la liquidez postulada por Bauman es tomada por Arroyo para hacer el bien. Para proporcionar a los nuevos tipos de familia y empresa (las dos formas de ser productivo) y para las muchas formas de participar en la política o para nutrirse del amor nuevos espacios que, obviamente, dota de todas las características propias de una sociedad líquida no turbia: transparencia, flexibilidad y una aspiración de trascendencia inmanente para que nuestros hijos reciban edificios útiles por su capacidad de cumplir nuevos programas o de ser desmontados para incorporarse a la economía circular, aquella en la que el residuo lo es de una materia previa concebida para ser útil más allá de su muerte. Cuando se hace arquitectura con un buen fundamento intelectual sin pretensiones del oscurantismo, y este es el caso claramente, el arquitecto se transforma en un pensador que hace cosas. Cosas que ya no son sólidas rocas, sino evanescentes acontecimientos. Justo lo que necesitamos pues con rocas se hicieron los palacios y sus lúgubres sótanos que fueron rehabilitados por la arquitectura del perdón, Ahora hay que construir en un mundo complejo pero que queremos abierto y al servicio de la gente, lo que requiere una arquitectura inteligente y decente a la altura del desafío que nos plantean aquellos que quieren hacer de la liquidez social una poción oscura y deletérea.

Carlos Arroyo dará mañana, día 23 de noviembre de 2016, una conferencia en la ETSAE de la Universidad Politécnica de Cartagena.

Filosofía naif. (7) La cultura

… viene de (6)

El individuo es un acontecimiento físico y temporal cuya complejidad organizativa lo dota de atención, memoria, pensamiento, imaginación, voluntad y capacidad de juicio. Estas son funciones sutiles y frágiles que le permiten experimentar el entorno, retenerlo, elaborarlo en forma de un Yo estable con pasado recordado y futuro imaginado, así como capaz de actuar de acuerdo a decisiones tomadas condicionado por patrones heredados o adquiridos. En el tiempo (entendido como cambio de una referencia externa o interna) que este acontecimiento dura experimenta emociones y sentimientos sin objeto consciente como la ansiedad y la depresión o con objeto consciente como el amor. La ansiedad puede llevarlo al odio por la vida. El amor le hace experimentar los más fuertes vínculos con la vida, a la que sirve con su aportación de alegría y cooperación o con su contribución a la reproducción. En general estos sentimiento intensos se dan pocas veces en la vida, aunque el amor se puede transformar en una forma mitigada de amorosa amistad que se prolonga durante años. La ansiedad en individuos sanos se da cuando la sociedad evoluciona demasiado rápido hacia patrones nuevos que aumentan las probabilidades de sufrir perplejidad, pobreza, desamparo, enfermedad y muerte. Es el caso de la guerra o del hundimiento de la economía de un país. También se da en circunstancias menos sistémicas y más cercanas a la vida personal del individuo. El amor se puede dar en todas las circunstancias y con todo tipo de objetos aunque es con las personas como se manifiesta de forma más completa al involucrar todas las capacidades del ser humano para excitar unas y mitigar otras. En la concepción de Hegel de lo humano, éste desea sobre todas las cosas, antes que cosas, deseos, es decir, a otros seres deseantes. De ahí la búsqueda continua de amor y admiración o, en las formas patológicas, sometimiento. Nuestras vidas individuales ganan y pierden con la existencia de los demás.

El número aumenta la fuerza pero disminuye el valor relativo. Las causas nacionales o religiosas son formas a las que los individuos dotan de materia necesaria incorporándose a instituciones o movimientos sociales cíclicos, pero son sustituidos de forma natural o forzada muy a menudo. La vida personal hay que vivirla en esta paradoja entre el valor intrínseco para sí mismo y el entorno afectivo y el valor de número para el conjunto social. Es insoportable la muerte de un ser querido, pero la muerte de millones en un país ajeno no es mucho más que una noticia en los medios de comunicación. La desaparición de personas es constante cada minuto sin producir conmoción salvo que sea síntoma de un desastre que se aproxima hacia nosotros. La conmoción se aleja de nosotros con características como la lejanía geográfica, la edad o la ideología a la que se le asocia. La muerte de los individuos ha dejado, de momento, de estar permanentemente presente gracias a la medicina moderna por lo que hemos podido dejar de pensar en ella durante la mayor parte de la vida, salvo que la lotería negra de los accidentes nos convierta en víctimas directas o indirectas. El individuo, entre el amor y la muerte, se adormece olvidando algo tan elemental como preguntarse la naturaleza del espacio en el que se despierta al nacer, las causas que lo trajeron aquí y qué le espera como especie. Preguntas que nos haríamos angustiados de ser objeto de un secuestro y que no nos hacemos arrastrados por el vértigo de la supervivencia biológica o social cotidianas y la huída de la ansiedad de la segura desaparición personal. En esa paradoja se viven las vidas entre la felicidad y la desesperanza, según los avatares personales.

Apuntada la naturaleza del mundo como eternidad mutable y la del ser humano como uno de sus acontecimientos, el más complejo conocido, con las características esenciales de sensibilidad, memoria, inteligencia e imaginación precursoras de la acción, necesitamos como tarea dilucidar qué realidad artificial queremos contribuir a crear en el futuro para que la aventura del mundo que ahora podemos comandar no quede en una explosión de estupidez homicida y, por tanto, destructora de la realidad compleja y sutil que somos. En todo caso, si ocurre, el mundo se dará otra oportunidad creativa a despecho de la locura siempre amenazante.

 El hombre es un ser social en cumplimiento del mismo principio por el que los átomos son seres sociales que se asocian sin descanso. El ser humano desarrolla su inteligencia siempre asociado a otros. Los destellos de talento surgen en el trajín social aunque un individuo lo acabe materializando. Todos los avances esenciales se producen en un caldo de cultivo en el que muchos, manejando los mismos datos, porfiaban por la mejor solución. Desde el cálculo diferencial a la espiral de la vida pasando por la tabla periódica o la teoría de la relatividad se dan de la mano de seres especiales en un caldo de cultivo común alimentado por las aportaciones previas. La frase de Newton “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes” es un buen ejemplo de cómo un genio reconoce el carácter comunal del progreso humano.  La percepción personal de la belleza la queremos compartir; el placer más intenso se da en compañía; la ciencia brilla en equipo; la utilidad de nuestras producciones no tiene sentido si no hay destinatarios; nuestras tribulaciones éticas lo son en relación a otros vivientes; la moral es la costumbre de muchos y las leyes son para el gobierno de todos. Entre los individuos se genera un dialéctica sencilla de entender pues, si el individuo sólo se justifica en sociedad, a ella y su bien debe hacer tender su acción. El egoísmo es un mal muy perjudicial cuya expresión más tóxica es el nacionalismo en su versión homicida, tanto cuando se expresa en los individuos como cuando lo hace colectivamente creando el espejismo de que es posible protegerse prescindiendo de los demás, de los diferentes. La actividad artística, sensual, científica, utilitaria y normativa es social. Por eso es tan penoso ver adultos viviendo patológicamente en una niñez impostada e inoportuna protegiendo un yo que nunca estará más protegido que con los demás.  Náufragos en su biografía viven vidas despistadas por no mirar al otro con amorosa intuición de expertos en la vida; intérpretes de los espléndidos acontecimientos que son sus prójimos. El adoctrinamiento de niños identitarios es una muestra de debilidad, pues ni dedicar esfuerzos estructurados al bien común axfisia al individuo, ni crear nuevas tribus lo protege. Hay que saber vivir en la paradójica tensión entre el gen egoísta y su necesidad de cooperar para sobrevivir.

 La cultura es el más preciado tesoro del ser humano. La cultura es el rastro que el ser humano deja en su búsqueda cósmica por entenderse a sí mismo y a la naturaleza. En una primera etapa se declara ajeno a ésta, a la que considera fría, objetiva y externa. Esta actitud dura hasta prácticamente el siglo XIX. El idealismo abraza a la naturaleza y dice de forma elocuente que la naturaleza abre los ojos en el ser humano. Pero lo hace dejando algunas puertas entreabiertas a misteriosos absolutos e infinitos. Afortunadamente, durante un tiempo, el positivismo cientifista con sus arietes las ciencias biológica, física y química disipan la niebla sin dejar de mirar de frente a la complejidad de todas las dimensiones de la realidad. Así la naturaleza va siendo considerada una realidad total que incluye al ser humano y a sus desvaríos transcendentes producidos por la necesidad de darle esperanzas al individuo mediante ficticias soluciones. Una trascendencia que, en realidad cada uno reclama para sí mismo, porque la muerte, incluso de seres queridos que tanto nos lacera, se va convirtiendo en un tibio y nostálgico sentimiento que desaparece con el transcurrir de los acontecimientos. Qué esperar de nuestra reacción a la muerte de miles de seres humanos cada día en condiciones penosas. La única muerte que nos preocupa realmente es la nuestra. Quizá lo más penoso no sea morir, sino el cómo se hace. Personalmente sólo me corroe la curiosidad, esa ansia por completar el puzle de nuestra imagen de la realidad con nuevas piezas de conocimiento sobre las cuestiones que más nos interesan.

Instalados en la convicción de nuestra radical pertenencia a la naturaleza; conscientes de que nuestra lucha por tener una vida íntegra es, en realidad, por tener una vida integrada en esa naturaleza a la que humanizaremos sin remedio; seguros de que nuestro conocimiento individual está condicionado por los patrones que enmarcan nuestros puntos de vista y la propia relatividad de la realidad, es un buen momento para entender nuestro papel en el juego vertiginoso que la naturaleza juega consigo misma. Un juego que comienza sin propósito y acaba cobrándolo cuando de él surge un ser propositivo, como es el ser humano. Propositivo porque en él se da la consecuencia inmediata de tener memoria (el fundamento de todo progreso). El ser humano propone porque lleva en sí el recuerdo de lo sido provocando inmediatamente el anhelo de lo que puede ser y, más allá, de lo que debe ser. Deber ser que lleva a la naturaleza de la era de ciega adaptación al medio a la era del diseño, la acción, el control y el feed-back (tesis, poiesis, aesthesis y catarsis). Una era que debe ser gobernada por la verdad tal y como la hemos definido aquí. Es decir gobernada por la belleza, el placer, el conocimiento, la esperanza, la utilidad y la convicción internalizada y normalizada de la preponderancia de la vida buena para todos los seres humanos. Una visión a la que se opone el miedo y la impaciencia que son dos emociones que dejan al individuo en manos de predicadores del nacionalismo o la religión en sus versiones homicidas.

En este punto profundicemos en la naturaleza y papel de la cultura en esta verdadera lucha cósmica de la humanidad (Kosmos significa orden) por armonizar su modo de vida a las estructuras profundas de la naturaleza que nos constituye. Cuando el ser humano es más original es cuando conoce y se adapta a su propia naturaleza eliminado todos los obstáculos sensitivos, cognitivos y conductuales, que el lento despertar de su historia ha supuesto para conocer la humildad de su condición y el esplendor de su gloria. La cultura surge en el primer momento en que se transforma la biografía fijada vacilante en la memoria en el ejercicio de la imaginación o, lo que es lo mismo, de los proyectos humanos. Es decir la capacidad de procesar el recuerdo y proyectar el futuro con el pensamiento. Estas posibilidades nuevas e inéditas que el ser humano aporta se traducen en cultura desde que una mano tintada deja su marca en una cueva o le da ritmo al golpe sobre un tronco hueco; cuando hace el amor por placer; cuando concibe una estrategia de caza; cuando concibe los dioses; cuando descubre el fuego y cuando establece la ley  tribal. En definitiva, cultura es utilizar todas las posibilidades sensoriales que la naturaleza utilizó para la supervivencia biológica como generadores de experiencias nuevas con determinados fines extra naturales. Estos fines son el goce  de la belleza y los sentidos, el conocimiento, la respuesta trascendente al dolor y a la muerte, la funcionalidad y la normatividad. Estos fines han producido el arte, la cocina, la ciencia, la filosofía y la religión, la medicina, la ingeniería y la arquitectura, la ética, la sociología y el derecho. En la cultura, especialmente el arte, el ser humano reconoce su aventura vital, ya sea en una comedia ligera o en un drama de Shakespeare.

La cultura ha llegado a cotas tan abstractas que el goce de sus productos requiere de un amplio background para ser disfrutado. Sólo el arte figurativo parece ofrecerse de forma transparente, pues tenemos patrones naturales para juzgarlo. Pero cómo reaccionar ante un cuadro azul de Klein o el blanco sobre blanco de Malevich sin llevar en la espalda una mochila llena de conocimiento sobre las razonables razones de la evolución de las artes plásticas desde finales del siglo XIX. La cultura es la oportunidad única de vivir muchas vidas en nuestra corta existencia. Cada obra de arte es un aviso para no cometer el error de Macbeth en cada una de las encrucijadas de nuestra vida.

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Operamos bonito y barato.

Al menos en la emisora de radio que suelo escuchar se me ha hecho evidente que la privatización de la sanidad tiene una consecuencia inmediata: la necesidad de hacer publicidad para que la gente vayamos al hospital A en vez de a la clínica B. Así empezamos a escuchar las ventajas de las coloproctología para estar al día siguiente en la oficina con el final de la espalda en orden o de quitarse el familiar cristalino para sustituirlo por una fría lámina de silicona. Si esta lógica se lleva hasta el final escucharemos anuncios del tipo “podrá seguir bebiendo whisky si se trasplanta el hígado en nuestra clínica” o “¿por qué quedar mal en los vestuarios de pádel cuando se quita los calzoncillos?, ¡doble su apuesta viril!”; quizá también escuchemos ofertas especiales del tipo “Dos eutanasias por el precio de una, ¡convenza a un amigo!”.

El cuerpo enfermo y no digamos la mente enferma es una situación de vulnerabilidad a proteger del comercio. Estamos acostumbrados a la intimidad profesional del médico y la enfermera entregadas al servicio público. Nos cuesta mucho trabajo desnudarnos ante un empresa compitiendo con otras a base de bajar costos con los aspectos serios de la sanidad y mostrando, por otro lado, una clara apuesta por los aspectos más superficiales. No son pocas las noticias de jóvenes doctores mal pagados y con contratos temporales que emigran de una empresa a otra después de una década de preparación para cuidar nuestros cuerpos. Obviamente no postulo la desaparición de la sanidad privada, sino evitar la destrucción de la pública a la que algunos aspiran.

Si se contagia de comercialización todos los aspectos de la vida y la muerte se ofrecerán a los ancianos mantener la jubilación a sus nietos durante dos años si aceptan morir antes de los 75 años escuchando a Richard Strauss o convencer a la iglesia católica para que neutralice el éxito del protestantismo, al estimular la riqueza, proponiendo la austeridad como condición sine qua non para pasar por el célebre ojo de la aguja. Vienen tiempos difíciles si no has tenido la precaución de pertenecer al grupo de los “ganadores”. También colaboramos nosotros cuando al perder una pareja declaramos “estar de nuevo en el mercado”.

Al deslizamiento por la pendiente sanitaria se ha añadido ahora la vuelta de los “Montes de Piedad”. También he oído en la radio publicidad para que empeñe sus joyas si ha alcanzado el grado adecuado de desesperación. Vamos bien.