La verdad del low-cost

Low Cost es la expresión inglesa utilizada para traducir el complejo concepto español de “barato”. Tan complejo, por lo visto, que hemos renunciado a él y nos hemos rendido al inglés, ¡qué vamos a hacer!. Es lógico, pues en nuestro idioma sabemos perfectamente qué significa “barato” y hasta qué punto está relacionado con pobreza, esa odiosa condición. Como no nos gusta la pobreza aceptamos aliviados el eufemismo inglés. Por cierto que una vez en un mostrador había un folleto que anunciaba un low-cost de depilación en estos términos: “depilación de axilas e inglés… tantos euros”. Me sorprendió en principio, pero me pareció barato que mientras te depilaban las axilas te dieran clases de inglés. Lo comenté con la dependienta que me tomó por loco y tenía razón, porque donde yo había visto “inglés” ponía “ingles”. Total una barata tilde imaginaria cambiaba completamente el sentido de la frase y ponía, otra vez, el mundo sobre su axilas, digo, sobre sus pies.

Ayer leía en un artículo de El País El precio de comprar a golpe de clic en el que se resumían las ventajas de la nueva economía de plataformas, en forma de servicios nuevos, rápidos y baratos y las desventajas en forma de empleo precario. En el artículo no se habla del origen de esta economía de precios baratos y sueldos, igualmente baratos. Por eso, voy a comentar algunos aspectos de esta forma de comercio que se ha convertido ya en “la forma de comercio“. Todo es barato, incluso la política, donde ya sólo hay profesionales baratos aunque cobren mucho. Esa forma de comercio ha surgido por la inteligencia codiciosa que ha sabido crear un nuevo mercado donde pescar para aumentar la riqueza de los astutos. Es una revolución semejante a cuando se descubrió el mercado interno como complemento de un saturado mercado exterior. En aquel momento, lo que se hizo fue producir para los compatriotas en vez de tenerlos trabajando en precario para producir mercancias para la exportación. Después, la fórmula fue extraer dinero de los incautos bancos que compraban misteriosos paquetes de activos como pardillos, con el consiguiente costo para los estados. Ahora, la fórmula es prácticamente definitiva y agotará la fuente de millonarios, pues no va a dejar nada por explotar, hasta que haya una nueva revolución tecnológica. El Low-Cost es la nueva máquina de hacer millonarios a un ritmo aproximado de 1 por cada 500 pobres (antiguos y nuevos).  Ahora el invento ha consistido en sustituir la fabricación de productos para clases medias por productos para todos menos para ricos, que tienen sus propios canales hacia los productos de lujo.

Este giro sólo era posible gracias a dos hechos: 1) tecnología que lo hiciera posible y 2) precarización general de las clases medias que estrechaba el intervalo entre rentas bajas y medias bajando el límite superior. Este fenómeno fue visto por avispados gestores de medios de transporte y de fabricantes de ropa, fundamentalmente, aunque, ahora, se ha generalizado a todo tipo servicios, pues el cliente potencial está en precario igualmente. La tecnología del plástico, fundamentalmente, ha proporcionado la base material para la producción masiva de sucedáneos de los productos basados en la piel, la madera o el metal. Además la tecnología digital en Internet ha abierto la puerta a la posibilidad de la prestación de servicios nuevos y la optimización de los recursos varados por acumulación de sus propietarios. No hay más que ver en la calle como el abrigo o la chaqueta de piel ha sido sustituido por otro de fibras plásticas con muy bajo coeficiente de conductividad o cómo de fácil es desprenderse de un útil inútil para el vendedor o se puede convertir una plaza de garaje en el centro de la ciudad4 en un parking público para un único usuario a la vez. También se ha sumado la hostelería ofreciendo cobijo precario en cualquier cuartucho gracias a ese mostrador de recepción en que se han convertido algunas plataformas digitales.Y qué decir del transporte, que mueve masas atónitas de un lado a otro por unos pocos euros, para destrozar, con su desenfadada forma de vivir durante unos días, el modo en que las familias que no son propietarios de sus casas sobreviven. La burbuja del alquiler turístico es un caso escandaloso de destrucción de la convivencia en los centros de las ciudades para convertirlos en casamatas de bajo precio individual y alto beneficio empresarial. Es un mundo que se parece a las loterías y las apuestas, que son un negocio financiado por pobres, que los sigue dejando pobres menos a uno, que sale disparado hacia el grupo de los nuevos millonarios.

La teoría neoliberal, por su parte, con su tramposa propuesta de libertad de empresa (legítima) unida a libertad de toxicidad financiera globalizada (ilegítima), ha completado el panorama al generar los mecanismos para arruinar países enteros mediante la tripleta préstamo para comprar la mercancia del prestamista, incremento de la deuda con los intereses y, finalmente disposición impuesta de las políticas del país endeudado. Así, se ha trasladando la producción y los capitales con gran rapidez de una zonas del globo a otras. Es decir, podemos producir barato y en abundancia porque el material es barato, pero se necesita que la mano de obra también lo sea y, así lo uno lleva a lo otro. Se empezó ofreciendo lo barato producido en zonas del mundo vulnerables y, a continuación, con el pretexto de que no se puede competir con esos precios, se ha bajado los ingresos a todo el planeta. De esta forma se restablece el equilibrio pero el nivel estándar está más abajo.

En resumen se ha reorganizado la producción y el consumo llevándolo de un mercado de productos de calidad tangible que se había saturado por haber encontrado el límite de su clientela en las clases medias mundiales, a un mercado de productos de calidad inferior para un mercado en expansión que es el de los consumidores precarios. Naturalmente, en este proceso, el valor absoluto de la “comisión” cobrada por los astutos visionarios de las posibilidades de la tecnología ha aumentado respecto a lo que extraían del anterior formato para clases medias. En definitiva hemos pasado de un mercado dirigido a la clase media a un mercado dirigido a una nueva clases baja a la que se han incorporado las antiguas clases medias, reduciéndose la desigualdad local, al desaparecer la capa social intermedia. Igualdad cínica que no oculta en crecimiento exorbitado de la desigualdad respeto de las clases altas.

Pero, el efecto más dañino es que, al empobrecerse las clases medias, que se hacían cargo de la mayoría de los impuestos, la factura de los servicios públicos tendría que gravitar sobre las clases altas, a lo que, obviamente, no están dispuestas, con lo que se dan las circunstancias para desmontar el estado del bienestar, que “no se puede pagar” y ya sabemos por qué. Todos los días escuchamos que toda propuesta política tiene que venir acompañada de su memoria económica o que se bloquean iniciativas parlamentarias porque no hay dinero para su materialización . Una petición muy razonable a priori, pero que, ahora, sabemos que es consecuencia de una estrategia del nuevo capitalismo de lo barato que crea más pobres, pero enriquece a sus élites. Estamos en un estado de cosas tal que, cuando alguien acierta en una idea con materialización económica, salta directamente a la clase alta sin pasar por la media, como en las apuestas, por la globalización de su mercado potencial. Por eso, aumenta el número de millonarios (16 millones el año 2016), mientras disminuye el de familias de clases media.

En este trajín se ha democratizado la pobreza de nivel “medio”, pues el comercio global barato ha llevado a sacar a parte de la población mundial de la pobreza de nivel “nulo” y al tiempo se ha aumentado la riqueza de nivel máximo. El origen está en que el PIB mundial crece a menos velocidad que la población. De modo que se ha considerado más interesante empobrecer a las clases medias de los países avanzados para extraer ls riqueza extra respecto de pobres. Lo que se ha llevado a cabo en tres fases, dos de las cuales ya conocemos (producción barata allí y, a continuación, producción barata aquí), a lo que se añade, finalmente, la privatización de los grandes servicios públicos de salud, educación y pensiones, para poder empobrecer a los profesionales, único modo de poder ofrecer estos servicios a la nuevas estructura precaria de la mayoría de la población. De este modo se obtiene un doble beneficio para consolidar la situación: se eliminan los impuestos para ofrecer estos servicios y se abre la veda para la sanidad, educación y jubilación gestionada por empresas privadas. Todo este proceso se ha activado cuando se estuvo en condiciones tecnológicas de llevarlo a cabo.

Esta es la verdad del comercio barato, conocido por su alias “low-cost”. Un sistema que ha venido para quedarse hasta que, al menos, el conocimiento materializado en tecnología consiga, sin destruir el planeta, aumentar el PIB mundial para que los ricos pueda estar saciados (si esto es posible) y concedan que el resto de la población tenga vidas dignas. Porque si no, la creciente población mundial combinada con los placeres del lujo moderno, llevará a una desbandada de ricos hacia el Nuevo Arca del próximo diluvio. Un diluvio metafórico que nos inundará, no con agua, sino con desperdicios y pobres. Un Arca en el que seguramente el nuevo Noé meterá, junto a parejas de animales, una pareja de pobres para que las generaciones futuras sepan como eran. Entre tanto, todos seguiremos el señuelo de lo barato, entre otras cosas, porque en ello nos va, no sólo la supervivencia física, sino también la intelectual, pues hay que admirarse de la inmediatez y costo, casi ridículo, de la cultura en su formato virtual.

Los jóvenes en los que perviva el aliento de justicia, tienen que desarrollar una especial astucia que les permita conocer en profundidad los mecanismos tecnológicos, sociales y antropológicos para que, en este crítico momento de la humanidad, no se vayan las fuerzas en luchas secundarias tipo nacionalista, de supremacía racial o, incluso de clase, pues, tras cualquier gesto violento aparecen los nuevos tiranos. No se trata de quitar físicamente a nadie de ningún sitio, como único procedimiento de cambio, sino de tomar el poder para cambiar las estructuras de la nave, sin romper estúpidamente las turbinas que la empujan, que son los rasgos de la naturaleza humana, que no hay que cambiar, sino canalizar. El capitalismo explota perfectamente la ambición y la codicia, pero también el coraje de arriesgar o la pulsión de transformar el mundo. Cualquier alternativa no puede ser considerar estos aspectos secundarios y, mucho menos, reprimirlos para conducir a la humanidad a una condición gregaria sin libertad ni positiva ni negativa. No hay que cambiar al hombre en sus fundamentos constitutivos, sino a sus instituciones.

Paradójicamente, el low-cost, que es resultado de un nicho de mercado que se ha mostrado expansivo, puede ser la solución a la expansión global de una vida decente, pues, de momento, no parece alcanzable un estándar de vida como el europeo para 4000 millones de familias que hay en el mundo. A los habitantes de los países occidentales se nos va a  quedar cara de tontos, pero tal parece que las élites encuentran más beneficioso el low-cost para todos, que el medium-cost para los 300 millones de clase media. La cuestión es que en los aspectos esenciales de sanidad, educación y vejez haya una respuesta de un nivel soportable para quienes hemos disfrutados de unos niveles espléndidos. Añadamos que, como, ante una previsible sanidad, vejez y educación elitista la inasistencia total es peligrosa, por el nivel de protestas previsible,  es necesario contar con sucedáneos low-cost. En educación es Internet claramente y en sanidad ya veremos, pero la industria farmaceútica ya debe estar pensando cómo sustituir las compras masivas y millonarias de los estados y la medicina como abordar la salud, incluso la invasiva, para todos.

Si esto es irreversible, a falta de un salto cualitativo en la tecnología que aumente la productividad mundial no lesiva para el medioambiente, la labor es evitar que la parte que se lleven los instalados en las turbinas productivas y financieras sea obscena. Al fin y al cabo entre los privilegiados de la situación nunca vemos a científicos o educadores. De modo que, ahora que los libros son low-cost, a leer, reflexionar y actuar conforme a la estructura de la tozuda realidad, no de una fantasía bien intencionada, pero ignorante. El caso es que hemos picado, pero la receta parece ser ¡Austeridad para todos!

 

Libertad de expresión

Un escalofrío recorre el espinazo de la sociedad española: la libertad de expresión está en peligro. Esta preocupación convive con otras más tangibles, como la desvalorización de las pensiones, la precariedad del empleo o su ausencia . Es decir, legítimas preocupaciones por la calidad de vida cuando se atisba la miseria, esa circunstancia que vuelve los rostros cetrinos y la ropa raída. Esa enfermedad social que se ve acompañada de depresión y aislamiento social. No digamos, si es seguida de la pérdida del hogar. Siempre que haya este tipo de desgracias generalizadas o ejemplares habrá mucha gente que se levantará indignada.

Sin embargo, la libertad de expresión pertenece a un tipo de valor que ocupa un lugar distinto en la escala axiológica. Es más frágil, por lo que necesita un esfuerzo adicional para su defensa. ¿Por qué hay que defenderla? Por su valor intrínseco, que es la comunicación a los demás de las ideas que tenemos. Unas veces son ideas banales y otras son geniales. Unas prenden enseguida y otras no, quizá por su complejidad o porque encuentran a la sociedad distraída en otras cosas. Pero sólo a través de la libre expansión de las ideas la sociedad mejora, tanto en el plano de las propuestas científicas, como en las sociales. Especialmente importante para la defensa de la libertad de expresión es la existencia de los medios de comunicación que, situados con más o menos sutileza en posiciones políticas identificables, contribuyen a mantener un debate incesante sobre el modelo de sociedad al que aspiramos. No digamos ya el mundo del arte, en el que la especial sensibilidad de los artistas genuinos y su capacidad para que los mensajes vayan entrañados con formas escritas, musicales, plásticas o dramáticas, resulta especialmente efectiva y gozosa al tiempo. Queda claro que la libertad de expresión no se refiere a nuestras conversaciones privadas, sino a cuando queremos que nuestro decir sea conocido por el mayor número de personas posible para influir en sus opiniones o conducta.

Los problemas con la libertad de expresión no se dan en las dictaduras, porque, simplemente, no existe. Es en las democracias, allí donde está recogida en el ordenamiento jurídico y es defendida formalmente por todos tipo de instancias oficiales y privadas. Es ahí donde puede haber tensiones como resultado de que alguien considere que lo expresado libremente se pueda considerar una ofensa o un escarnio. En una dictadura no se pueden expresar ideas políticas que no sean de adhesión al régimen. Tampoco se puede criticar acciones concretas, incluso de carácter práctico, si tienen como consecuencia el descrédito del régimen, que, obviamente, no se equivoca nunca. En fin, el mundo en general, y los españoles en particular, hicimos un máster en la cuestión durante cuarenta años y estamos, en estos días, repasando el temario.

En análisis más formal de la cuestión se puede decir que los problemas empiezan cuando la libertad de expresión se aproxima a los límites de otro derecho fundamental. Isaiah Berlin dejó dicho que los valores compiten entre sí. Es fácil poner ejemplos como el de justicia y amor; igualdad y libertad o, en este caso, libertad de expresión y derecho a no ser ofendido. La ofensa es una emoción subjetiva resultado de recibir una mención pública que es falsa o gratuitamente denigrante. También puede ser intersubjetiva, cuando por ejemplo se silba el himno nacional en Francia o se quema una bandera nacional en Estados Unidos. Como tal emoción subjetiva está sometida a discusión, pero supongo que a nadie le gustaría aparecer en un medio de comunicación o en una red social donde se dijera que somos, maltratadores,  pedófilos o ladrones, incluso aunque esto fuera  acompañado de unos acordes musicales. Estos ejemplos extremos no son los habituales siendo, como somos, ciudadanos sin resonancia pública. En general, los problemas llegan con las personas o instituciones públicas y con lo sentimientos compartidos por amplias capas sociales.

En mi opinión la libertad de expresión debe pinchar donde duele al poder para ser un tábano como Sócrates o Diógenes lo fueron para sus sociedades (con algo más de elegancia de la que algunos muestran ahora). La sátira es una forma potente de agitación pacífica. Se ha practicado históricamente con ingenio contra el poder y contra la religión:

Los misioneros salen al mundo a cristianizar a los salvajes — como si los salvajes no fueran ya suficientemente peligrosos.
Edward Abbey

“Filipo, que el mundo aclama/ Rey del infiel tan temido/ Despierta, que, por dormido,/ Nadie te teme ni te ama;/ Despierta, rey, que la fama/ Por todo el orbe pregona,/ Que es de león tu corona/ Y tu dormir de lirón;/ Mira que la adulación; Te llama, con fin siniestro,/ Padre nuestro.” (Francisco de Quevedo a Felipe IV)

Como se ve, en el siglo XVII ya se metían con algo más de talento con otro Felipe. Y la religión, tiene lo suyo, cuando un ateo se expresa. Por eso sorprende la ola de castigo que la irónicamente llamada Ley de Seguridad Ciudadana, que es una reacción alérgica del poder a la presión social durante la crisis, ha propiciado en manos de fiscales y jueces que la interpretan por donde quema.

Entre los casos que nos han puesto alerta con la deriva del actual gobierno y algunos jueces, en relación con el deterioro de la libertad de expresión, creo que hay tres paradigmáticos para una discusión sobre la libertad de expresión, su importancia y sus límites:

Fariña

El caso del libro “Fariña” es un clásico tan bien perfilado que parece mentira que una juez haya respetuosamente metido la pata de esa forma. Resulta que un señor condenado por blanqueo de dinero y, en primera instancia, por narcotráfico le molesta que se haga mención a tales circunstancias en el libro de Ignacio Carretero. La juez atiende la demanda y ¡secuestra el libro!. Es tan burdo el caso, que supongo que todo volverá a su sitio rápidamente, lo que no ocurriría en una dictadura. Por cierto que, al parecer, el libro le ha gustado al Presidente del Gobierno.

Fariña Rajoy
Carta de Mariano Rajoy al autor del libro
SIERRA arco
Exposición “Presos Políticos” de Santiago Sierra. ARCO 2018

El caso de la exposición de fotografías de Santiago Sierra es más escandaloso aún, porque involucra a administraciones públicas de la importancia de la Comunidad de Madrid, que votó a favor de la retirada de las fotografías en el Patronato de IFEMA, ganando la moción. Se trata aquí de la provocación del artista colocando fotografías de los independentistas encarcelados por el Tribunal Supremo, junto con otras, bajo el epígrafe de “presos políticos”. Este es un caso típico de tocarle las narices al poder gubernamental y judicial, que para mucha gente incluyéndome a mí, está llevando la aplicación de la prisión provisional más allá de su naturaleza, entrando en el terrero pantanoso del castigo preventivo. No poco ha contribuido a ello la reiteración de los rechazos a la libertad condicional y la mención, en el último auto del juez, a la ideología del encarcelado. En fin una cuestión socialmente discutida que el artista aprovecha para cumplir con su misión de expresarse plásticamente.

Finalmente, el caso del rapero Valtonyc, merece un comentario más amplio, pues representa un caso límite que tiene, en mi opinión, más interés, desde el punto de vista de la compleja discusión sobre la libertad de expresión. Este joven lleva un cierto tiempo emitiendo mensajes a ritmo de rap del tipo:

“Jorge Campos merece una bomba de destrucción nuclear” o “le arrancaré la arteria y todo lo que haga falta”; ; “Bauzá debería morir en una cámara de gas, pero va?. Eso es poco, su casa, su farmacia, le prenderemos fuego”; “No soy ningún hipócrita, pero a veces me cuesta dejar a la gente en evidencia, creo que debe ser por eso de que soy una buena persona, pero por mí el Bauzá habría muerto ya de una bomba”;

“O que explote un bus del PP con nitroglicerina cargada”; “Cuando digo Gora ETA delante de ETA, delante de un Guardia Civil, por eso te encierran y no por ser un hijo de puta como Urdangarin”; “Quiero transmitir a los españoles un mensaje de esperanza, ETA es una gran nación”; “qué pena que no haya cerca gulags como Siberia”; “mi ansia aumenta cada vez que reprimen comunistas y vuelan mis ganas de entrar en la guerrilla, así que, que sigan que sigan y el próximo Paracuellos será en mi puta isla”“Matando a Carrero ETA estuvo genial, a la mierda la palabra, viva el amonal” o “Kale borroka en el Ministerio de Educación. Esto es amor: Goma 2 y Kalashnikov”.

Son todas frases sacadas de contexto porque  probablemente sean más inquietantes en él que fuera. Distingo aquí dos tipos de expresiones, aquellas en las que se desea la muerte a personas concretas y aquellas en las que se expresan, bien que de forma siniestras, ideas políticas radicales. El primer tipo de letras deben ser administradas por el que ha sido amenazado directamente, que tiene todo el derecho a buscar amparo legal. Personalmente me parece de una gran cobardía física y moral que el autor se esconda tras un supuesto arte tras hacer públicas tan inquietantes enormidades. Sobre el segundo tipo de letras, ¡Pobre chico!, le recomiendo la lectura de El vértigo de Eugenia Ginzburg sobre su desaparición de la vida hacía Siberia y su espeluznante experiencia en el infierno. Ya supongo que en la intimidad de los grupos antisistema y antifascistas (nombres románticos para métodos reaccionarios) estas expresiones serán populares.

Escuchándolas se puede uno explicar porque la extrema izquierda nos puede parecer una foto sepia; deseando la muerte o el Gulag nos trasladan a un mundo siniestro en el que el ansia de justicia social se corrompe hasta hacer palidecer los abusos manifiestos,  dignos de mejores enemigos, de determinadas clases sociales. Si no hemos aprendido la lección del siglo XX con sus campos y su dialéctica deletérea, estamos perdidos. Si ante la tomadura de pelo de la austeridad y los golpes de pecho en Davos, lo único que se nos ocurre es esto, hay poca esperanza. Todos nos indignamos: Urdangarín y otros, como Millet y Montull, son estafadores condenados, que son tratados con mimo por el poder. La hipocresía del poder en su trato con el fango de la corrupción eleva la temperatura corporal, pero creo que, en nuestra sociedad hay mecanismos potenciales y activados para que el Partido en el Poder tenga serios problemas con la corrupción, hasta el punto de que, probablemente, le cueste la existencia y acabe, como Convergencia en Cataluña, llamándose de otra forma. Pero si alguien ha pensado que, cuando pase el estruendo de los Kalashnikov y la Goma 2, resplandecerá la justicia, va listo. La justicia social exige una lucha algo más sutil. Ensuciar el derecho a la libertad de expresión con vivas a ETA, es un ejercicio de necrofilia política incomprensible a estas alturas. Guárdese ese supuesto valor para no corromperse uno mismo en cuanto haya oportunidad y déjese de señalar a personas concretas, que nunca va a faltar el demente que tenga la tentación de hacer realidad amenazas “artísticas” tan groseras.

Dicho todo esto, y al margen de que un ciudadano amenazado “metafóricamente” busque amparo en la ley,  creo que una sociedad democrática y madura puede soportar estos ataques irracionales a la cosa pública perfectamente, simplemente con el arma del desprecio. El escaso valor artístico de la música y las letras destinan estos exabruptos a ambientes underground. Sin embargo y dicho lo dicho, creo que un chico con esta necesidad de buscar aplausos entre los suyos siendo el más provocador, no debe ir, por ello, a la cárcel, pues haciéndolo nos mostramos como una sociedad oscura, temerosa y vengativa. Unos pocos años más de vida le mostrarán que hay mejores caminos para resolver los problemas que parecen preocuparle y, desde luego, si alguien hace con él lo que él ha hecho con Bauzá y Campos comprendería inmediatamente lo mezquino de sus versos. Por último no dejo de extrañarme por esa pulsión de muerte en boca de un joven.

En fin, la libertad de expresión, esa delicada flor de civilidad, está destinada a mejores causas, pero, no nos sorprendamos, también un stradivarius puede ser usado como martillo.

Arquitectura juvenil

El pasado día 12 de febrero se inauguró en el COAMU una exposición sobre el concurso de Proyectos Fin de Carrera de jóvenes arquitectos y arquitectas de la Región de Murcia. Mi recomendación es que se visite personalmente la exposición. Si no se puede, este artículo puede ser un sucedáneo. Los arquitectos que exponen provienen mayoritariamente de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) y han sido alumnos míos aunque sea tangencialmente, lo que aumentaba mi interés por su desempeño, aunque ésta será una circunstancia cada vez más improbable. Tras un visita pausada a la exposición, pude comprobar la justicia de los premios y que del primero de ellos hasta la mención estaban firmados por 4 jóvenes arquitectas y un joven arquitecto.

El primer proyecto no sólo es un trámite final para la obtención del título. Es también y sobre todo una promesa. En el mundo hebreo la verdad se asocia al cumplimiento de promesas. Desde este punto de vista, si la verdad es el ajuste entre lo que se dice y la realidad, un proyecto, que es precisamente un decir, es una promesa que hace posible la verdad plena, pues solamente basta con que toda la microsociedad que se activa en la realización de una obra cumpla con los términos del proyecto, para que esa verdad anunciada sea realidad. Quizá eso explique la expresión “una verdad como una casa”. La casa de los arquitectos que es su colegio recibe a estos prometedores jóvenes. Prometedores en el doble sentido de donantes de promesas y expectativa de una madurez profesional que se haga cargo del mundo que dejan sus padres y abuelos profesionales.

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Los tres primeros premios y la mención.
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vista general de la exposición.

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El Primer Premio ha sido para Sandra García Sánchez de la UPCT con “Mediterráneamente, habitar en la sombra intermedia“. 

Sandra propone una “celosía horizontal” para dar respuesta a su propósito de hacer posible el baño en el vacío dejado por un antiguo balneario en El Espalmador de Cartagena. Lugar listo para el placer ancestral de la convivencia del sol y sus reflejos, que se perdió hace años. Lamenta la autora la “identidad perdida” de este antiguo espacio natural. Habla de un pasado conocido y de un futuro deseado. Pero el núcleo de su proyecto es dominar la “sombra intermedia“, la que sólo puede identificar el ojo por contraste con otras sombras más o menos intensas. Sandra ha decidido que quiere ser un demiurgo de la sombra controlando todos sus matices. Para eso realiza una síntesis de todos los recursos que el Mediterráneo ha creado a fuego solar lento para hacer posible la vida. Como es consciente del flujo imparable de cambios en la fuente de la luz y también de la sombra, por la sabia interposición de un obstáculo, decide que la evolución del sol en convergencia con su propósito diseñe esa celosía horizontal que tiene la virtud de gobernar los tránsitos. Es muy sugerente su mención a la función poética de la cortina para “materializar el viento“, como haría el humo, otro compañero evanescente. Necesariamente se mencionan prosaicas voces como “IPE”, “viga”, “forjado”, estridencia que nos reconcilian con la realidad.  Estridencias salvadas por la poesía de José Hierro que habla de “whisky, ginebra y Nylon” o de “cárcel y embalaje”, también habla de sombras, como lo hace Tanizaki para reivindicar el sufrimiento con la piel tamizada que, precisamente, buscará el visitante de El Espalmador, si se recupera el lugar. PD.- Preciosa maqueta conceptual que sugiere un juego laberíntico juego oriental como los palillos entrelazados del Mikado.

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La poderosa “celosía horizontal” generadora de ambientes de Sandra García Sánchez. 2018
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Evocación de las cortinas que dan cuerpo al viento.

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El Segundo Premio ha sido para Nieves Clemente García de Alcaraz de la Universidad CEU San Pablo con el proyecto “Festival Cinético“. 

Nieves aborda un espacio flexible digno heredero de la espectacularidad del movimiento británico de ruptura Archigram, con la referencia, quizá, a la “Casa de la diversión” de Cedric Price. Una pista ensimismada inspira a Nieves para un proyecto abierto en todas las dimensiones espaciales. Una idea que ha recibido reconocimiento allí donde ha sido presentada a evaluación. La arquitecta aborda la pregunta por el destino de una preexistencia armada de la tecnología y, su cómplice necesario, el talento. No hace ni una concesión a una superficie o volumen convencional. Se esfuerza en responder al propósito funcional con la misma sutilidad arbórea del Itoismo en la Mediateca de Sendai. Tensor a tensor, montante a montante el puzzle se completa para ser foco de la velocidad, de la cinética de alma que desea ser seducida. La pista original sirve de molde y, cumplida su misión se desvanece en una nueva plaza Navona, nombre del circus agonalis (Círculo de la lucha), El espacio de encuentro actual en que derivó el Estadio Domiciano para celebrar la velocidad. En definitiva para el festival cinético que nos propone Nieves.

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Perspectiva que evoca la condición de estadio de la romana plaza Novona. 2018
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Alzado con las columnas dendríticas. 2018

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El Tercer Premio ex-equo ha sido para Miriam Lorente García de la Universidad Politécnica Cartagena con el proyecto “El comienzo del viaje“. 

No sé si este Proyecto Fin de Carrera tiene origen o no en una estancia Erasmus de Miriam, pero es encomiable el coraje de afrontar una solución concreta en el marco de una ciudad alemana con la amplitud de enfoque con que lo hace. Es una muestra de la enorme transformación que ha experimentado la juventud actual en su amplitud de mirada. La proyectista hace un análisis sociológico y geográfico de la bella ciudad de Vegesack en Bremen para abordar su realidad actual venciendo las diferencias entre su propia tierra y la de destino de su obra. La ciudad, nos dice, está en una encrucijada: envejecida por una parte y en rápida transformación por la llegada de emigrantes. Una situación complicada que requiere prudencia en las propuesta. Así procede Miriam ofreciendo un espacio docente y cívico intergeneracional con la complejidad añadida de las diferencias culturales de los potenciales usuarios. Se sumerge en un bosque que respeta íntegramente y utiliza el “claro de bosque”, una metáfora muy querida por el filósofo Martin Heidegger para tener una imagen de la manifestación del Ser en el universo. Miriam usa el magnífico bosque, mezcla con él su edificio y deja que sus usuarios transiten del  ejemplo de la roussoniana armonía de la naturaleza a la necesaria armonía cívica del contrato social.

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20180220_114432El Tercer Premio ex-equo ha sido para Tomás Larios Roca de la Universidad Politécnica Cartagena con el proyecto “A la sombra de Roberto“. 

Tomás afronta en este proyecto un reto que lo sitúa frente a una instalación industrial caduca para que use la varita mágica que la arquitectura posee para transformar espacios tan comprometidos con un uso concreto que parecen ser irrecuperables. Pero la ETSAE, ya desde el principio, enseñó a sus alumnos a ver en la ruina una oportunidad, abortando el infantil deseo de la destrucción para ir a un nuevo comienzo, donde la idea original se materialice. Ese matar al padre arquitectónico al que hay que renunciar cuando el respeto por lo heredado exige trascender la función original . Pero, además, lo hace ante una preexistencia industrial resultado de la acumulación diacrónica de naves y artefactos mineros de medio siglo atrás. Echamos de menos en el panel una foto del estado actual de las instalaciones que dé la medida de la transformación que supone la propuesta. Este proyecto es también un interesante prueba del modo en que la arquitectura se acerca a espacios generados por ingenieros que buscan sólo la utilidad sin concesión alguna a la concupiscencia del ojo. Delito formal que se agrava por su contribución a la saturación de 70 hectáreas de la bahía de Portman. Tras pasar por la cabeza y las manos de Tomás, el Lavadero Roberto, una instalación abrumadoramente obsoleta, renace para que no se olvide su protagonismo infame, pero también para que la historia de sufrimiento, cante y explotación no resultara en vano. Es debido mencionar la maqueta de este proyecto que demuestra una paciencia oriental en el joven arquitecto.

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Proceso de colmatación de la Bahía con la actividad del lavadero
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Maqueta del Lavadero Roberto

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La Mención ha sido para María Pérez Vera de la Universidad Politécnica de Cartagena con el proyecto “Naturalización de los espacios en el tratamiento de personas enfermas de cáncer”

Ya de entrada es signo de fortaleza psicológica, en una joven, abordar un proyecto como éste. Vivimos tiempos en los que la muerte se oculta tras gruesos muros de liviandad y superficialidad. El Gran Acontecimiento no está a la vista. Sin embargo María se ha decidido en un momento de su carrera en el que podía elegir cualquier otro tema. Se trata de un Centro de Atención Oncológica en Santa Lucía en el que los pacientes podrán modificar las condiciones ambientales. También se ha pensado en el contacto con los seres queridos de la forma más directa. Se trata de que el enfermo encuentre la esperanza teniendo siempre a mano una salida a la naturaleza en vez de consumirse entre luces mortecinas. María plantea la gradual transición hacia la salud o, al menos, el alivio, en seis etapas de aproximación al total contacto con la naturaleza, desde la primera fase en las que el enfermo aún precisa de asistencia sanitaria. Consciente de que la arquitectura no cura, sí afirma que puede contribuir a que el estado psicológico del paciente sea el más adecuado para afrontar la lucha por la vida.

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En tránsito hacia la naturaleza
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Las cuatro primeras fases de camino a la salud que propone María.

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Además de los proyectos premiados, otros alumnos de la ETSAE exponen sus PFC, con interesantes propuestas. He hecho una selección gráfica de ellos.

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Ana Patricia Maté Sánchez del Val con HB-CH2. Terminal de cruceros. Un edificio de gran tamaño enmarcado en las teorías de Reem Koolhaas sobre grandes formatos, que contiene comercios, hotel e, incluso, viviendas para conectar con el barrio de Santa Lucía.

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Beatriz Gomariz Jiménez con Re_Habitar los Bosques. Espacio de activación agroambiental, casa de Malvariche. Sierra Espuña. Un proyecto que empieza con una cita de Walden, no puede estar mal. Su aspiración es paliar la España Vacía.

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Ana Zapata de Ramón un proyecto estratégico para la revitalización del entorno del Monte Sacro de Cartagena. Incluye un centro de artesanía. Gran complejidad constructiva.

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Mari Carmen Luna Campuzano con el proyecto “Factorías urbanas”: residencia de estudiantes, investigadores y artesanos en Cartagena en el casco histórico de Cartagena. Se centra en la idea de la ciudad como un documento que narra su propia historia.

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Francisco Inglés Inglés con el proyecto R1 Catalizador de Usos Universitarios. Una mirada ambiciosa global a dos de los campus de la Universidad Politécnica de Cartagena y sus servicios.

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José Inglés Inglés con el proyecto de Nueva Escuela Técnica Superior de Arquitectura y Edificación (ETSAE) el joven arquitecto expresa el sueño de todos los alumnos de la escuela: aplicar sus conocimientos a la mejora de unos espacios nobles que han servido esforzadamente para la docencia estos años. Unos espacios en los que se ha enseñado a realizar lo que ahora vemos en los paneles de esta exposición. Unos espacios que serán un componente de su nostalgia vital cuando llegue el momento.

Escuela

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El patio del campus de Alfonso XIII y la fachada norte de la Escuela soñada por José.
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Una vista interior de un ágora interior. Espléndido espacio de convivencia.

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José Miguel Fructuoso Asensio con Centro Cultural y Alojamiento para peregrinos en el Parque Nacional de Belvís. Un salto geográfico lleva a José Miguel a Santiago de Compostela para proyectar el cobijo del peregrino. Aborda el proyecto desde un diagnóstico de nuestra sociedad y la inevitable comparación con otras épocas.

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Utopía de Saint Gall

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Alberto Moreno Herrera con un Intercambiador en el Hondón (Cartagena). El joven arquitecto propone una solución compleja para las complejas comunicaciones de un “fondo de saco” geográfico. Lo aborda con entereza, hasta el punto que se atreve con el deleuziano concepto de lo “rizomático”.

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Justo Martos Barrio con un Centro de Artes Audiovisuales y de Convivencia en Santiago de Compostela. El propósito es el impulso y regeneración de la cultura audiovisual complementado con el propósito de servir de acogida a los peregrinos del Camino de Santiago.

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20180220_114432Ivaylo Denchev Torlakoiv con Complejo de Restauración del Atún Rojo en Cabo de Palos, un proyecto en el que se estudia en detalle cómo conseguir flexibilidad y rigidez al tiempo para dar cumplimiento a un programa con evocación a la restauración japonesa. No se pierde la relación con el Mediterráneo en un sugestivo juego de luces y sombras dignos de las dos tradiciones.

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Pilar Palomera Bosque con Complejo de Agro-Cultura para refugiados en Hamburgo. Bendita formación que hace una joven ponga el foco de su interés sobre el doble drama del refugiado que llama a la puerta y el del europeo que no sabe abrirla.

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Podio

Estos son los tres artículos más leídos de este blog durante cada mes y año. Las entradas son enlaces al artículo si interesa leerlo. Durante el año 2016 hubo 3296 entradas; en el 2017 hubo 5095 entradas. También se proporciona el mapamundi de países que han accedido al blog durante un año. En el año 2017, que es el único completo, el 72 % de las entradas proceden de España y el 28 % del resto del mundo.

PERO… NO SE DEJEN INFLUIR POR “LO MÁS LEÍDO”… BUSQUEN POR SÍ MISMOS LO QUE LES PUEDA INTERESAR… (Como ven yo mismo tengo, de vez en cuando, que corregir las repeticiones mostrando segundos y terceros grupos de interés).

OCTUBRE 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. Reflexiones sobre arquitectura. Colin Davies. Reseña (6)
  3. El nacimiento de la biopolítica. Michael Foucault. Reseña (11)

Novedad recomendada del mes

SEPTIEMBRE 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. La Constitución de la libertad. Friedrich Hayek. Reseña (13)
  3. El nacimiento de la biopolítica. Michael Foucault. Reseña (11)

Novedad recomendada del mes

AGOSTO 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. La libertad en Berlin
  3. El nacimiento de la biopolítica. Michael Foucault. Reseña (11)

Novedad recomendada del mes

JULIO 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. Reflexiones sobre arquitectura. Colin Davies. Reseña (6)
  3. Lo que ganamos cuando leemos este libro

Novedad recomendada del mes

JUNIO 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. El ascenso del dinero. Niall Ferguson. Reseña (14)
  3. El nacimiento de la biopolítica. Michael Foucault. Reseña (11)

MAYO 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. La Constitución de la libertad. Friedrich Hayek. Reseña (13)
  3. Selección de mujeres pintoras

ABRIL 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. El nacimiento de la biopolítica. Michael Foucault. Reseña (11)
  3. (III) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)

Dado que hay artículos que se repiten muy a menudo, colocamos junto al podio principal otros complementario:

  1. Reflexiones sobre arquitectura. Colin Davies. Reseña (6)
  2. Keynes vs. Hayek. Nicholas Wapshott. Reseña (9)
  3. (II) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)

MARZO 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. Reflexiones sobre arquitectura. Colin Davies. Reseña (6)
  3. (III) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)

Dado que hay artículos que se repiten muy a menudo, colocamos junto al podio principal otros complementario:

FEBRERO 2018

  1. Aparejador
  2. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  3. Arquitectura juvenil

ENERO 2018

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. Dolores, ciclos y exageraciones
  3. Malentendidos en la arquitectura

AÑO 2017 

ESTADÍSTICAS BLAGH 2017

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. Reflexiones sobre arquitectura. Colin Davies. Reseña (6)
  3. Algoritmos, frikis y clubes

DICIEMBRE 2017

  1. Olivia, un año
  2. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  3. ¿De izquierdas?

NOVIEMBRE 2017

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. Reflexiones sobre arquitectura. Colin Davies. Reseña (6)
  3. Ingeniería, educación y cultura

En este mes las circunstancias en Cataluña han generado estos artículos:

  1. La leche derramada
  2. Sharp en Catalunya
  3. El nuevo medievo
  4. Intoxicación
  5. Tensa espera

OCTUBRE 2017

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. Un año
  3. Reflexiones sobre arquitectura. Colin Davies. Reseña (6)

SEPTIEMBRE 2017

  1. Tensa espera
  2. Reflexiones sobre arquitectura. Colin Davies. Reseña (6)
  3. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)

AGOSTO 2017

  1. Teotoxicidad
  2. Barcelona, lo siento.
  3. Cara y cruz de la radicalidad

JULIO 2017

  1. Verano
  2. Ancianidad
  3. Dos pulsiones universales

JUNIO 2017

  1. (I) Historia crítica de la Arquitectura moderna. Kenneth Frampton. Reseña (7)
  2. Exposición COAMU. Fernando Garrido
  3. Discusión preliminar sobre neoliberalismo

MAYO 2017

  1. Profesor Garrido
  2. ¡Ay, la izquierda!
  3. Leyendo el Quijote (libro I)Leyendo el Quijote (Libro II)

ABRIL 2017

  1. Calatrava como pretexto
  2. Itinerarios urbanos subjetivos
  3. Telepatía callejera

MARZO 2017

  1. De la ruina a la excelencia
  2. Londres o la última inconsistencia
  3. Dignificando las redes

FEBRERO 2017

  1. El catálogo de Ikea
  2. ¿Quiénes somos?
  3. La gran paradoja distópica

ENERO 2017

  1. Algoritmos, frikis y clubes
  2. Cinco palmos
  3. “Me iría de Erasmus”

AÑO 2016

ESTADÍSTICAS BLAGH 2016

DICIEMBRE 2016

  1. Beligerancia anti-moderna. Juan Antonio Sánchez Morales
  2. Olivia, querida nieta
  3. Exposición COAMU. Fernando Garrido

NOVIEMBRE 2016

  1. Trauma
  2. Indignado con el profesor Ahmed
  3. Un jubilado delante en la cola

OCTUBRE 2016

  1. Frases interesantes
  2. Cambios en la universidad
  3. ¿Qué hacer con los jubilados?

 

Estrategias de seducción y reputación

Tanto la mujer como el hombre tienen la misma naturaleza básica con diferencias que aumentan la riqueza y el disfrute de la relación mutua. De esa semejanza se deben desprender los mismos derechos y oportunidades de realización plena. Pero, hasta prácticamente ayer, el hombre ha usado y abusado de su posición. Ha usado porque en un reparto de tareas discutible, pero históricamente demostrable, el varón se ha dedicado al trabajo fuera del hogar y la mujer al cuidado de los hijos y del propio hogar. Situación justificada solamente en las clases bajas, en las que el escaso salario obligaba a dedicar horas infinitas al trabajo fuera de casa y sólo quedaba tiempo para procrear y aturdirse con alcohol. De esta forma el matrimonio era asunto de la madre y el patrimonio asunto del padre.  También ha abusado, porque el reparto de roles debería haber sido reconocido como paritario en su importancia para el mutuo beneficio, pero fue interpretado como una situación de naturaleza diferencial que relegaba a la mujer a un lugar inferior con el consiguiente sometimiento al varón y sus necesidades, lo que incluía la violencia. Fue en las clases medias y altas donde empezó a surgir reclamaciones (Marie de Gournay, Hubertine Auclert o Emmeline Pnakhurst), pues la mujer liberada de las tareas domésticas e incluso de la crianza, anhelaba la libertad de lo hombres para la creación en los terrenos artísticos, sociales y políticos. Una reivindicación que sólo podía surgir de aquella parte de la sociedad donde la riqueza anticipaba lo que luego se ha generalizado gracias a la tecnología doméstica y reproductiva. Por eso, ahora tenemos una explosión. Ya no hay excusas ni para el uso, ni para el abuso. Pero hay algún problema y no menores en la interpretación de lo que ocurrió y de lo que ocurre. Con una intención clarificadora y en un plano hipotético aventuro lo siguiente:

Todo empieza hace mucho tiempo y muchas etapas de la evolución del universo. En el momento en que aparece la reproducción sexuada, que tiene tiene ventajas (la individuación) y desventajas (la muerte). La individuación posibilita la conciencia y, con ella, el deseo y la necesidad de reconocimiento. La muerte trae la desaparición del individuo, pero con ella la vida apuesta por el nuevo ser y deja en el camino a los progenitores, como el cohete espacial va dejando caer los depósitos de combustible a medida que los agota.

En esa misión telúrica de nacer, reproducir, procrear y morir consiste el flujo de la vida, pero, una vez alcanzada la conciencia de sí mismo, aún en las fases más primitivas, el ser humano comienza una aventura creativa en la que es capaz tanto de afrontar las exigencias de la realidad, como de diseñar un mundo para sí, en el que vuelca sus anhelos de paz, felicidad, conocimiento y goce artístico. Unos anhelos que le gustaría disfrutar perpetuamente, pero que una y otra vez son frustrado por la ignorancia y por el hecho ineludible de la muerte. En esa lucha permanente se dan unas formas que por repetidas se insinúan como estructurales. Están ahí, influyen decisivamente en nuestros conflicto y desencuentros, pero no siempre somos capaces de entender porqué nos pasan ciertas cosas y como resolverlas. Sin olvidar que en la solución no es siempre posible la eliminación de lo que nos molesta y, como consecuencia debemos pactar con la realidad.

Entrando en materia, creo que nuestra vida está atravesada por necesidades naturales permanentes que constituyen el argumento de todas las grandes obras de arte. La primera es que, una vez nacidos, no nos concebimos sin seguir existiendo. Mi hija, escuchando una conversación de sus padres sobre episodios que a ella no le sonaban preguntó: ¿y dónde estaba yo entonces?. Es decir no se podía imaginar sin ser, ni antes ni después de su nacimiento. Esto explica mitos como el de la metempsicosis (reencarnación) o el de la vida eterna (parusía). La segunda es la necesidad de alimentarse todos los días. Una tarea en la que, en tanto que animales, destruimos la naturaleza para asimilarla en nosotros. Esta necesidad explica el trabajo. El trabajo, en una primera fase, es la forma en la que el ser humano simplemente destruye la naturaleza como el animal, pero, en una segunda fase, lo que hace es transformarla, creando la cultura en forma de ciencia, arquitectura, medios de transporte o el propio arte.  Esta dos primeras necesidades han de llegar a una fase de armonía con la naturaleza antes de que esta se revele contra nosotros. La tercera, la de reproducirse comparte con el trabajo el origen de la mayoría de nuestros conflictos. El trabajo requiere recursos y su escasez lleva a la guerra que, a su vez, lleva a la destrucción de las sociedades. La reproducción requiere de un poderoso estímulo que es el placer y que lleva al uso, al abuso y, si es el caso, a la destrucción de los individuos involucrados en su consecución. Este último conflicto es el que ahora nos preocupa porque se están retirando muchos de lo velos que cubrían el abuso e incluso la destrucción de la mujer para satisfacer el deseo sexual y de dominio del varón. El uso de la reproducción hace tiempo que fue canalizado a través de una institución claramente matriarcal, como es la monogamia con éxito irregular.

La reproducción es la causa remota de la aproximación de los seres humanos de sexo distinto, pero el placer sexual y su transfiguración en forma de amor es la causa inmediata. Cuando atendemos su llamada, no estamos pensando en cumplir con un mandato trascendental, sino en satisfacer el deseo. Lo que ocurre es que el ser humano no hace nada sin transformarlo y, en este caso, hemos sido capaces de convertir en un arte, todo el proceso que va de la seducción a la entrega. A lo que hemos añadido, durante una época, el cigarrillo final con un brazo por detrás de la cabeza y, sobre todo, la capacidad de perseverar en la convivencia de la pareja hasta los finos placeres de la vejez compartida como culminación de una vida en la que las etapas han sido siempre un ejercicio práctico de lo que llamamos amor. Ensayo permanente de exigencia y entrega, hasta casi llegar a la perfección. Unos placeres que van del verde al sepia otoñal, que sólo están reservados a los que perseveran. Pero en el camino hay muchos obstáculos. Básicamente son dos: la necesidad de seducir para atraer al otro y la necesidad de conseguir su reconocimiento. Sexo y reputación: dos necesidades básicas que son usada en el juego amoroso, pero que también están activas en el juego social. Hegel dice que el ser humano en tanto que animal desea a otros seres distintos de él, como el alimento o el cuerpo ajeno. Pero que, en tanto que humano, desea el deseo de otro. Es decir, no se conforma con su cuerpo, sino que reclama, según los grados, su admiración, su amistad o su amor. Veamos algunos detalles:6

La mujer:

  • seduce para atraer, pero selecciona para garantizar buen material genético, puesto que gestará y cuidará del bebé. Indirectamente así consigue la salud de la especie.
  • cuando pasa su época fértil entra en una fase especular en la que prolonga las técnica de seducción, pero ya en el plano simbólico, por placer estético de la propia contemplación y la promesa preterida de ser elegida manteniendo su reputación.
  • mientras está atada al hogar por la división del trabajo doméstico, es responsable de la economía doméstica y disfruta del poder y de la reputación sobre los hijos y el compañero.
  • cuando es liberada de tareas domésticas reclama el goce de la reputación en ámbitos sociales y académicos exclusivos del hombre hasta ahora. Y lo reclama porque estos deseos existen en ellas como en nosotros, pero han sido reprimidos.
  • rechaza el asalto sexual porque violenta su derecho a la selección del compañero para la reproducción, lo que genera una insoportable repugnancia.

El hombre:

  • se exhibe para ser elegido porque su aspecto, poder y reputación implica que aportará buen material genético y protección a la progenie.
  • mantiene su deseo sexual y fertilidad hasta avanzada edad garantizando la reproducción en caso de escasez de varones.  Al conservar su deseo de satisfacción sexual y reputación, ha sido el motor de la lucha económica externa.
  • la prolongación de la fertilidad cuando decae la capacidad de seducción, si no es bien controlada, es fuente de desgracia, dado que se degrada en la búsqueda del placer y padece la burla social (el viejo verde).
  • lleva a cabo el dominio sobre la mujer si considera que su reputación depende de la aceptación o rechazo por parte de ésta. Tal dominio se expresa con la demostración de poder y éste es ejercido despóticamente. Cualquier atisbo de abandono o desprecio, real o imaginario, provoca la explosión de violencia.
  • potencialmente puede asaltar sexualmente a cualquier mujer, porque no está interesado en retener al bebé y no necesita seleccionar a la compañera para obtener plena satisfacción.

Lo dos:

  • la atracción entre sexos es la expresión de la estrategia de la naturaleza para garantizar la reproducción. Es una consecuencia de la seducción y selección mutua. Siempre es posible pactar el placer mutuo sin compromiso ulterior.
  • los conflictos entre sexos es la expresión del desajuste no bien canalizado entre los deseos mutuos debido a que:
    • el deseo  sexual en la mujer tiene cierta caducidad y en el hombre prácticamente no.
    • el deseo de reputación de la mujer es limitado por el de dominio del hombre, que la relega al ámbito doméstico.
    • cuando la mujer se libera del trabajo de crianza e invade lo que el hombre había considerado su terreno reputacional exclusivo.
    • la mujer exige su derecho a la selección y rechaza la sexualidad indiscriminada del hombre.

Obviamente este discurso pleno de biologismo y vanidad no pretende otra cosa que, si es cierto, no demos la espalda a nuestra naturaleza, lo que sería dramático, pues la solución de nuestros conflictos están en afrontar la realidad, y conseguit el respeto por la integridad psíquica y física de cualquier hombre o mujer. Dicho esto, es más cercano hablar en los términos como vivimos nosotros el fenómeno. La cultura, gracias al lenguaje y a nuestra necesidad de construir relatos específicamente humanos, traduce estos mandatos naturales y sus patologías asociadas a un lenguaje diferente. Así hablamos de amor y bondad, de repugnancia y de satisfacción, o de maldad y violencia y, en este caso, de machismo.

El machismo es el nombre que damos a la pretensión de algunos varones de poder obtener satisfacción a su necesidad de ser el objeto de deseo de una persona concreta ejerciendo sobres ella un dominio patológico asociado a su reputación social y, al tiempo, dar satisfacción a su deseo sexual sobre cualquier mujer en su proximidad. Cuando la primera necesidad es frustrada surge la violencia en el hogar y, cuando el deseo sexual es frustrado, surge el acoso y, al límite, la violación. Tal parece que, siempre que se cree una atmósfera de impunidad, habrá abuso. Por eso, es tan lamentable que las organizaciones eclesiásticas y, ahora sabemos que también las ONGs hayan sido instituciones que han consentido u ocultado este tipo de atmósferas por el mero hecho de mantener su reputación. Un error muy grave, pues la impunidad en el abuso de los vulnerables (niños, pobres) atrae a estas instituciones todo tipo de personas sin control de su deseo sexual. Y está por estudiar si la impunidad no despierta, también en cualquier hombre, el deseo de satisfacción inmediata y sin compromiso posterior.

El varón tiene un mandato biológico muy fuerte que se manifiesta desde el chiste entre amigotes a la violación de la mujer o, en los casos más detestables, de las niñas. La sociedad ha sabido crear mecanismos de control con mayor o menor éxito con el matrimonio y su válvula de escape que es el divorcio (la duración media de los matrimonios en España es de 16 años). Hoy en día se exploran nuevas formas de relaciones de parejas con las consiguientes consecuencias sociales. Naturalmente el machismo es una lacra en su expresión más odiosa y una epidemia en su expresión más leve. Se necesita una verdadera revolución cultural para su erradicación, pero que nadie espere que desaparezca el deseo sexual del varón, pues lo constituye. Lo que debe ocurrir es que el varón comprenda dos cosas:

  1. La necesidad de control del deseo sexual para que sea compatible con el respeto a la mujer. NO es NO
  2. La necesidad de control del deseo reputacional tanto en el ámbito doméstico, como en el social, donde debe compartirlo con la mujer. SÍ es SÍ

Aunque se ven síntomas preocupantes de una regresión en determinados ambientes juveniles, creo que esta revolución está en marcha. Como todas las revoluciones tiene sus jacobinos, y se están manifestando especialmente en la arbitrariedad ejercida sobre el lenguaje, pero, más allá, somos muchos lo hombres que no lo seremos íntegramente hasta que tengamos a las mujeres a nuestro nivel de disfrute de lo que una sociedad civilizada es capaz de darnos en todos los ámbitos. También somos muchos los hombres que hemos tenido la fortuna de disfrutar prácticamente toda la vida de adultos de una compañera con la que compartir todos los matices alegres y dolorosos de nuestra misteriosa existencia, aunque sea en medio de la indiferencia del universo.

 

 

Aparejador

Aparejador es una profesión entre dos aguas que, por eso mismo, siempre ha estado en conflicto creativo con su entorno y consigo misma. Pero, si sigue en pié quinientos años después de que se tuviera testimonio escrito de su existencia, es porque tiene un valor social incuestionable. Un valor que podemos resumir en servir de eslabón imprescindible, para un ser finito como el ser humano, entre el pensamiento y la acción. Un rol que le obliga a participar de ambas esferas, sin pertenecer a ninguna de las dos en plenitud. El aparejador es un errante inmortal, que representa en la construcción lo que tantos anónimos mediadores como él consiguen cada día, en cada uno de los sectores en que se concreta la acción industriosa del ser humano.

En el siglo XVIII, la ilustración, al comprobar cuántos conocimientos, no adquiribles por la mera práctica, se estaban acumulando desde que Galileo rasgó el velo de la experiencia e introdujo la nariz en el reino de las matemáticas aplicadas al mundo físico, llegó a la convicción de que había que formar a priori a los responsables de las cosas. Esta voluntad se tradujo en la creación de escuelas para las industrias de vanguardia de la época. Así, la construcción civil, como opuesta a militar, que ya desde su origen no tuvo en su seno a la construcción de edificios. Y la razón era que su peculiar factura hacía muy complicada la convivencia entre la potente y austera naturaleza del tránsito por caminos, canales y puertos y la sutileza de tejer la piel interior y exterior del hábito de las instituciones que son los edificios. Hábito para la familia, la iglesia o el poder. El aparejador cumplía una función en las obras que consistía fundamentalmente en la selección de materiales y el control de las operaciones para su implantación en el sitio. Acción gobernada por los documentos en los que el arquitecto de la obra representaba su idea sobre la forma y su disposición espacial. A esta función de aparejador podía aspirar todo aquel que contara con la experiencia, adquirida en la proximidad de un maestro y que gozara de la confianza del comitente.

El ilustrado Fernando VI creó en España la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que había tenido su antecedente inmediato en la llamada Junta Preparatoria hasta 1752, con el objeto de formar arquitectos. Su primer director fue el arquitecto y aparejador en el Palacio Real de Madrid Ventura Rodríguez. Una mixtura posible en una época en la que las condiciones personales y el talento primaban sobre las titulaciones. Una mixtura ancestral y una proximidad permanente que, creo, sigue ejerciendo su influencia en el secreto respeto que nos profesamos por surgir para el mismo fin, aunque con misiones muy distintas. La nueva tendencia a delimitar el ejercicio de una profesión a la posesión de un título llevó al primer ensayo de título para el ejercicio de la profesión de aparejador en 1816, un año después de la derrota de Napoleón en Waterloo y ya con el ominoso Fernando VII en el poder. No es este sitio para contar la historia de la profesión tras alumbrarse el título habilitante, pero diré que la titulación de las profesiones inauguró el tiempo de las batallas corporativas de las que el aparejador no pudo librarse. Primero batallas ajenas, como la que protagonizaron durante el siglo XIX arquitectos y maestros de obra, que le benefició porque fue reforzado para derrotar a éstos. El siglo XX nació con una gran vocación industrial que lo llevó a mezclarse con los títulos propios del mundo de la industria que reclamaba, atendiendo la llamada de la producción del hierro, el cemento y el cristal un lugar en el sol de las profesiones. Pero el aparejador no tenía ni vocación ni sitio en la fábrica y pronto volvió a su hogar: la obra de construcción. Pero para tener un principio de respaldo oficial tuvo que esperar a 1935, ese peligroso periodo de tiempo en el que los españoles llevaban sombrero o gorra para no confundirse y en el que la pasión por matarse unos a otros era tan popular. Un respaldo que se concretó en la obligación de su presencia en las obras que requiriesen arquitecto para su proyección como rasgo de su complejidad. Y así, sin más etapas reseñables hasta que el franquismo nominalista confundió la realidad con su etiqueta lingüística y decretó que se llamara, al aparejador, Arquitecto Técnico. Una denominación del título que pronto fue de la profesión que mi generación ha ejercido durante casi cincuenta años. En 2007 el título ha cambiado de nuevo de nombre pero la profesión sigue denominándose Arquitectura Técnica, aunque todos llevamos en el corazón la condición de la profesión que nunca ejercimos realmente, pero que todos mantenemos viva en una práctica un cierto espiritista, pero misteriosamente estimulante.

Ya estamos instalado en un tiempo moderno que, curiosamente, regresa al siglo XVIII, pues a través del concepto de competencia, antes llamado experiencia, las titulaciones pierden su utilidad, aunque mantengan su aroma. Así la omnipresente y poderosa empresa contemporánea lamina la tradición del ejercicio liberal, que sólo se mantiene cuando se quiere prescindir de la responsabilidad corporativa estimulado lo que ahora han dado en llamar el “falso autónomo”. Una condición de libertad para los gastos asociada a la servidumbre para los ingresos y la función. Los título pierden presencia y cada uno tiene que demostrar su capacidad para hacer esto o aquello en competencia feroz con sus iguales. Competencia de la que se deriva la necesidad de emigrar a territorios fronterizos para ejercer las habilidades que proporciona el periodo de formación en los restos formales de lo que fueron las escuelas dieciochescas.

Sin embargo, a pesar de toda esta confusión, la construcción de edificios sigue siendo ese lugar especial, nebuloso por la incertidumbre del suelo y el subsuelo, que, al menos hasta que se acaba la cimentación, no tiene su momento racional. Cuántas noches en vela acumula el aparejador universal por el temor a un accidente en el vaciado de un sótano urbano. Además, en el plano humano, es tan peculiar tener que presentarse ante desconocidos, a los que el azar ha reunido, llegados de la subasta por la construcción material y desde las preferencias del promotor por este o aquel profesional, que cada obra es un ejercicio de ajuste entre personas y recursos que acaba con la obra y raramente tiene continuidad.

Hoy en día, tras un período de locura financiera que hundió a la construcción bajo varias toneladas de desconfianza en sí misma, ésta vuelve, se recupera y, como esos barcos de vela ligera que vuelcan por el viento o la impericia, saca su palo mayor chorreante al aire, vuelve a colocar el casco sobre el mar y sin esperar a que se seque la vela, se orienta, se tensa, se escora y sale disparado a cumplir su misión eterna. Dar cobijo es esa misión eterna y veremos aparejadores, o como demonios se llamen entonces, con escafandra construyendo en territorio alienígena. Aparejador extraterrestre que, cuando esté descansando y vuelva su mirada a La Tierra, si ha leído su historia y si no tiene un pensamiento más inmediato y personal, recordará a Guillem de Rohan en la catedral de Sevilla; a Antonio de Villacastín, dando cuenta al Felipe II de lo avances de la obra del Escorial; a Ventura Rodriguez en el Palacio Real de Madrid; a López Albaladejo construyendo la capilla del Palacio Episcopal de Murcia; a Carlos Aymat rehabilitando un monasterio; a Antonio Ramírez de Arellano calculando el coste de todo; a EIvira de Azúa Gruat, la primera aparejadora colegiada en 1945; a José María Cabeza cuidando religiosamente los Reales Alcázares, a Diego Soler Pintado dominando la escena, a Francisco López Soler cuidando los detalles, a Paco García Olmos torneando el laboratorio  y a Quim Romans acariciando madera.

Personalmente tengo presente todavía en mi olfato el olor al polvo de cemento al pasar junto a un “volcan” de amasado y el olor a serrín mezclado con sudor al pasar cerca de un carpintero (en aquella época era raro uno experto que tuviera todos los dedos de la mano); notaba en mi piel la rugosidad de la mano de un albañil; en mi cuerpo el escalofrío del peligro por la caída desde la altura; en mi mente el vértigo de las reuniones por encontrar el equilibrio en las soluciones para una necesidad no prevista. Discusiones en lugares provisionales con la presencia del jefe de obra, un joven o un experto representante de la empresa constructora siempre intentando encontrar argumentos para que se elija la solución menos costosa; con el encargado de la obra con un plano en el que sólo él podía ver la cota después de dos meses de sol y sudor; con el arquitecto, seguro de su propuesta, luchando para que la banalidad no la desvirtúe y con nosotros los aparejadores buscando siempre el equilibrio y apostando por la razón de la experiencia y la experiencia de la razón. Aún recuerdo la primera obra y mi temblor de piernas. Con Domingo el encargado disimulando respeto ante mi bisoñez de diecinueve años y mi  delgadez de cuerpo e ideas. “Porque usted esto y usted aquello“, decía. Aun me estremezco cuando veo, dos años después, a aquel joven albañil a horcajadas con un pie en cada lado del cajón de metal que hacía de contenedor del contrapeso de la grúa. Allí, a 35 metros del duro suelo, tirando de una soga para subir el capazo de arena con el que rellenar las delgadas láminas metálicas que se doblaban por su peso. Me tiré al libro de órdenes a ver si conseguía escribir la orden de parar la obra antes de que llegara a tierra. Me costó mi primer disgusto con un constructor, que exigió mi cese en el estudio de Diego Ros De Oliver, en el que calculaba estructuras (que están todas de pié hasta este momento). Le dije que era un irresponsable con sus trabajadores, me dijo “chaval, eres un estorbo” como el que tiraba un ladrillo a mi cabeza. El estudio, que me había propuesto al promotor, me respaldó y mi juventud dio un salto firme hacia adelante. Rustiquez inicial y luminosidad final, inseguridad primera y certeza gratificante cuando la obra se entrega y todo está pulido, la pintura supura aromas de resinas y pigmentos, cuando el suelo todavía resbala por el serrín y la madera, madre, materia luce su confort esperando a una familia que vivirá largos años o a los visitantes del museo o a los dolientes del hospital. Sin ningún talento especial podía haber caído en cualquier profesión al alcance de mi tozudez, pero el hecho de que mi madre tuviera un primo arquitecto acabó con mis huesos en el claustro de un bello edificio Burgalés que hacía de Escuela de Aparejadores. Y de aquella primogenitura (condición de primo), mi carrera profesional como arquitecto técnico de la segunda promoción. Unos estudios en los que tuve el privilegio de compartir aula y escuela con la última de aparejadores. Entre ellos el único aparejador que no renunció a su condición para acceder a la de arquitecto técnico, por amor a su condición: José Ibeas Ruíz, que aún transita por las calles que los aparejadores del barroco murciano pisaban para ir a la obra del imafronte de la catedral.

Ser pintor o escultor, un bailarín o un actor no necesita título, sino talento. Son profesiones sobre las cuales no se ha podido tender el manto de la burocracia académica, que cubre a las profesiones con algún aspecto técnico y tecnológico en su ejercicio. La razón es que basta un gesto suyo, un requiebro, para expresar quienes son. Pero con esas profesiones eternas compartimos la eternidad de la necesidad de la función respectiva. Si el arte consuela o inspira para seguir viviendo, la vida misma se ejerce bajo un techo. Y no ha llegado el tiempo en el que la humanidad quiera habitar bajo un techo y junto a unas paredes en las que no quiera dejar su impronta, o en las que no quiera rememorar su historia o, incluso su tozudez cuando de sorprenderse a sí mismo se trata. Pero si el arquitecto tiene la misión de trazar las formas de esa emoción, mirando más acá y más allá de la propia historia, el aparejador está ahí garantizando que el proceso llegará a la meta, ya sea incorporado a un equipo, ya con su mochila a cuestas haciéndose responsable de su vida. Una mochila de la que cuelga el hilo de su plomada y asoma la punta de su escuadra. Una plomada y una escuadra que ahora se adhiere a un procesador digital complejo, pero que siguen cumpliendo su misión fundamental: mantener al ser humano erguido en su casa para conectar el ideal con la tierra, y recto en su oficio, cuando se vuelve necesariamente angular para resolver los conflictos.

Profesores Asociados en huelga

De forma sorpresiva para la opinión pública ha emergido el caso de los Profesores Asociados de las universidades españolas, debido a una huelga en la Universidad de Valencia. Seguramente sus reivindicaciones serán más complejas que las crónicas periodísticas que presentan el caso como de abuso laboral, casi explotación, debido a los escasos sueldos que se pagan a esta figura docente que la ley Orgánica de Universidades define como aquellos que siendo considerados “… especialistas de reconocida competencia que acrediten ejercer su actividad profesional fuera del ámbito académico universitario” se le encarga: “desarrollar tareas docentes a través de las que se aporten sus conocimientos y experiencia profesionales a la universidad“.

Sin otro ánimo que el de contribuir a la clarificación del debate para que resulte de él una mejora de la calidad de la docencia y la investigación en la universidad habría que decir los siguiente:

  1. Si al profesor asociado se le encargara exactamente lo que figura en el artículo 53  apartados 1 y 2 de la Ley de Universidades (ver el texto completo al final), no habría motivo para la queja, pues el profesor asociado está obligado a impartir, según el contrato específico en los casos más habituales, entre 90 y 180 horas de colaboración docente al año, equivalente a un tiempo entre 3 horas a 6 horas a la semana
  2. Si, además, en en este horario se cumple que, con su contribución aporta sus conocimientos y experiencia profesional, basta con su presencia en las distintas modalidades docentes (aula, seminario, laboratorio…) donde exhibiría su experiencia con material gráfico o casos en los que haya o esté participando en su actividad profesional.
  3. Siendo así, para entender su aparentemente bajo sueldo, éste debe afectarse por un factor resultante de dividir el número de horas anuales del Profesor Titular por el del Profesor Asociado según su contrato. Los factores van desde 1660/90 = 18,  hasta 1160/180 = 9
  4. De modo que tanto un sueldo de unos 300 euros al mes de un profesor de 90 horas al año, como los 600 euros al mes de un profesor de 180 horas equivalen a 5400 euros al mes si estuvieran a tiempo completo. (Las cifras son aproximadas)
  5. Otra lectura es que el primer profesor asociado recibe 300 euros por ir 12 horas al mes y el segundo recibe 600 euros por ir 24 horas al mes, frente a las 150 horas a que está obligado un profesor profesional (cálculo con cuatro semanas).
  6. El profesor profesional cobra entre 1600 euros con la carrera recién terminada y 4000 euros al mes cuando alcanza la categoría de catedrático de universidad, veinte años después del comienzo de su formación como profesor e investigador profesional.

El problema, por tanto, no está en lo que se paga, sino en las tareas que se le encargan a los profesores asociados, que son equivalentes a las de un profesor profesional, con lo que el sistema se ahorra mucho dinero. El Profesor Asociado en la realidad cotidiana de nuestras universidades no es ese experto que se gana la vida fuera de la universidad y viene cuatro ratos a mostrar casos reales y proporcionar puntos de vista no teóricos, sino fundamentalmente prácticos sobre el ejercicio profesional que el estudiante presumiblemente ejercerá en el futuro. Una idea que es buena, sin duda. Pero no, en la práctica, cuando al contratar un Profesor Asociado, se contrata un profesor sin limitación alguna. Se le hace un encargo docente completo y complejo y se le deja a su albur. De este modo sólo su prudencia y sentido común lo sacará del apuro. Y, en todo caso, cualquier deficiencia será amortiguada por la paciencia o ignorancia de los estudiantes sobre las entretelas universitarias.

Un profesor profesional suele ser un joven egresado reciente que consigue una beca y empieza su carrera de profesor universitario junto a un profesor titular que lo conduce a la figura de Ayudante, al doctorado y a las figuras de profesor Ayudante Doctor, Contratado Doctor, Titular de Universidad y, finalmente, Catedrático de Universidad. Como se ve, una carrera larga,  de lenta maduración en la que para alcanzar la condición de profesor Titular se requieren no menos de 10 años y el doble para la de catedrático. Una formación pausada, gradual que crea el tipo de profesional de la docencia y la investigación que requiere una universidad seria.

¿Qué ha ocurrido estos años, pues que las restricciones a la renovación de profesores jubilados y las restricciones presupuestarias, en general, han llevado a las universidades a cargarse de profesores asociados para sustituir a los profesores profesionales necesarios. Como consecuencia a un Profesor Asociado se le hace el encargo del profesor profesional, lo que lo obliga a llevar a cabo toda la tarea real más allá del aula, el seminario o el laboratorio, que son el último eslabón de una larga cadena de obligaciones. Obligaciones que implican, además, la preparación, realización y corrección de exámenes con toda la gestión asociada. Siendo esto así, el profesor asociado se ve obligado a emplear un número de horas que oscila entre el 37 y el 75 % del tiempo del profesor profesional.

En estas circunstancias cabe hacerse varias preguntas con cierto grado de contradicción:

  • Si el espíritu de la Ley Orgánica de Universidades es el expresado en el artículo 53 ¿Por qué, salvo casos de excelentes profesores improvisados, la universidad pone en riesgo su calidad encargando la docencia a dignos profesionales sin formación como profesores? O…
  • Si está satisfecha con las prestaciones de los Profesores Asociados, ¿por qué no cobran en proporción al tiempo empleado (37 % – 75 %)? Y…
  • Si está satisfecha con las prestaciones de los Profesores Asociados, ¿por qué emplea tanto dinero y tiempo en formar a los profesores profesionales?. Finalmente…
  • Si los Profesores Asociados deben cumplir con la condición de tener trabajo fuera de la universidad (si no, de dónde iban a sacar la experiencia que justifica su presencia en la universidad) ¿Cómo pueden emplear tantas horas a la labor docente?

Volver al espíritu de la ley implica un giro notable e inmediato en la política económica universitaria (también en la íntimamente asociada de la investigación profesional). Todo el problema reside en el ignorante desprecio que las políticas de nuestros país exhiben respecto de en qué consiste una universidad de calidad. No estamos en el ranking de Shanghai, ¡claro! ¿Dónde están nuestros premios Nobel?. ¿Cómo puede llegar un Profesor Asociado a Premio Nobel?, pues como no sea haciéndose escritor y contando con arte sus experiencias universitarias…. En ningún caso en su tarea como profesor esforzado poniendo toda su inteligencia y el tiempo que no tiene en sustituir a un profesional de la docencia. Somos un país que se conforma con enmascarar la realidad. Pero cuando esa realidad es la clave de cualquier progreso que se pretenda, el error es de una gravedad terrible. Hay que volver a que la universidad recupere su estructura natural de formación cuidadosa de profesores e investigadores de forma generalizada. Así podrá acudir al exterior a conseguir buenos ejemplos de práctica profesional que complemente la formación conceptual del profesor e investigador profesional. Todo ello, sin perjuicio de que no se consienta la impunidad con que algunos profesores profesionales actúan simulando ser profesores asociados, pero no los esforzados de la realidad actual, sino los visitantes esporádicos que describe la ley.

Finalmente, lo que no se puede hacer ahora es dejar en la estacada a quienes han contribuido a mantener a la universidad con las puertas abiertas en estos años de masiva presencia de jóvenes estudiantes (hasta un millón y medio). Hay, pues, que buscar una solución a la diferencia entre sueldo y prestación mientras gradualmente se regresa al esquema original. Un proceso en el que habrá que reconocer los esfuerzos que tantos asociados han hecho para mejorar en su desempeño llegando incluso a doctorarse convirtiéndose en una figura híbrida entre profesional y profesor con un enorme mérito. Una formación a machamartillo, con gran firmeza y convicción con la que le han regalado a la universidad, que es como decir a la sociedad, una formación a su costa, respondiendo con responsabilidad al reto personal que les suponía ponerse enfrente de los alumnos con su evidente vulnerabilidad de aficionados. Con toda seguridad que muchos lo hicieron tomando como modelos a los mejores profesores de su etapa de estudiantes. Profesores formados lentamente en el crisol de la universidad o, magia de la condición de español, excelentes y deslumbrantes profesionales que supieron, como Profesores Asociados, estar a la altura de las circunstancias.

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TEXTO DE LA LEY SOBRE EL PROFESOR ASOCIADO

Ley Orgánica de Universidades (2007)

Artículo 53. Profesores Asociados. La contratación de Profesoras y Profesores Asociados se ajustará a las siguientes reglas:

  1. El contrato se podrá celebrar con especialistas de reconocida competencia que acrediten ejercer su actividad profesional fuera del ámbito académico universitario.
  2. La finalidad del contrato será la de desarrollar tareas docentes a través de las que se aporten sus conocimientos y experiencia profesionales a la universidad.
  3. El contrato será de carácter temporal y con dedicación a tiempo parcial.
  4. La duración del contrato será trimestral, semestral o anual, y se podrá renovar por períodos de igual duración, siempre que se siga acreditando el ejercicio de la actividad profesional fuera del ámbito académico universitario.