Has llegado a tiempo. Justo unos días antes de tu cumpleaños has empezado a andar. De esta forma has alcanzado la primera fase de autonomía que todo ser humano debe conseguir al final de su período de conformación. Hay animalitos que pocos minutos después de nacer están ya dando brincos por la pradera. Nosotros, Claudia, la especie a la que perteneces, necesitamos tiempo. Tanto que cuando seas mayor no te acordarás de estos primeros años porque tu cerebro está creciendo desde dentro y desde fuera. Eres, niña, diferente a tu hermanita. Así tus padres van a tener variedad. Eres observadora, escrutadora y callada como cuando naciste, aunque creo que esto último es porque aún no hablas. Pero tiene un pequeño “gruñido” con el que te sirves para decir “te quiero”, “estoy cansada”, “qué gato más chulo” y “déjame tranquila”. También tienes un recurso muy poderoso que es arquearte con el ombligo hacia el cénit para evitar que te sujetemos a la silleta. Lo cierto es que lo consigues. Ayer fue tu cumpleaños y ni soplaste ni nada. Desde el trono de los brazos de tu madre mirabas, como una reina ya coronada, a tus súbditos. Pero ahí estaba Olivia para soplar. Ya verás (y entenderás) el vídeo. El caso es que empiezas a mostrar carácter: prefieres andar que rodar, comer que ayunar (uno de los espectáculos del año para tus abuelos es cómo abres la boca para paladear una cucharada de yogurt); prefieres explorar a sentarte; prefieres los objetos útiles a los juguetes y los brazos de tu abuelita a los míos. No te lo tendré en cuenta porque traes contigo el enigma de todo los humano y tengo curiosidad por saber qué voz tendrás, que razonamientos harás y cómo tratarás a las personas y a los gatos. Es un enigma con el que trabajan todos los abuelos, pero ninguno con la intensidad que yo lo hago, sin hacer ruido. Tienes ojos almendrados, una boquita a ratos larga y a ratos echa un fresón. La cabeza, por fuera, ya veremos, pero parece Garrido, lo que no estoy seguro que sea una ventaja. Nadie sabe a quién te vas a parecer y todos barren para su tribu. Yo pienso lo mío, pero no lo confieso. Bueno, Claudia, la siguiente crónica de tu crecimiento será dentro de dos años, cuando cumplas tres, que todo estará bastante más claro. Tu abuelito que te quiere.

PD.- Igual que con tu hermana, cuando te bautizaron escribí un texto para la ceremonia. Aquí está el tuyo:

Bienvenida Claudia a tu bautizo de agua y cariño

Tus abuelos quieren que no pienses que eres preterida por ser la segunda en bendecir a tus padres. Pero debes aceptar que nuestro comportamiento contigo sea distinto al que tuvimos con tu hermanita. Como Olivia va por delante abriendo camino, tu puedes pensar que tu chupete es usado, pero no, es tuyo y comprado nuevo, pero seguro que llevarás ropa de tu hermana y leerás cuentos de Olivia, pero debes verlo desde el punto de vista positivo, así, tu visión de la vida será humilde, realista, de acuerdo a la idea de que los recursos son limitados. Cuando tu todavía no habías sido concebida ya andaba Olivia danzando entre nosotros, pero una vez que llegas te valoramos por lo que eres y por lo que vales.

Eres una niña distinta, nueva, una carita preciosa que parece llegar de otro flujo de vida o, quizá, venga mezclado con unos u otros juguetones azares viajeros. Tu pelo liso, tu nariz respingona, tu boca perfecta dice de una personalidad que habrá que ir siguiendo en su desarrollo estos años que vienen. Un goce que tus abuelos no quieren perderse.

No hace falta que me digas todavía qué vas a estudiar de mayor, pero ve pensándolo para que te pueda dar lecturas que te ayuden.

Los padres no influyen mucho en los hijos, salvo en lo que les hayan transmitido, que tampoco es de ellos, pero su papel ya estarás comprobando que es fundamental: hacerte comprender que vivir es hermoso y amar más.

No vivas pensando en el tiempo, si no en las cosas que haces bien. Cuando dudes, ama, acaricia. No dejes que se escriba poesía con ceros y unos, ni que tus sentimientos sean mercancías.

He observado que eres discreta y no hablas demasiado. Eso es bueno pues se aprende mucho escuchando y tu lo haces muy bien o, por lo menos, pones cara de prestar mucha atención a lo que te decimos. De todas formas, ya lo veremos cuando puedas hablar dentro de un par de años o tres. Entre tanto fíjate en todo y quiérenos aunque no sepas muy bien porqué. Besos Claudia… y a ti también Olivia.

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