Teorías de la conspiración y salud mental.

Llevo años eludiendo cualquier contacto con las teorías de la conspiración pero, a modo de distracción veraniega, he hecho una incursión en ellas con una de sus fuentes principales en España: Cristina Martín Jiménez, quizá la mas “seria” de sus impulsoras. No sé si su segundo apellido la emparenta con el ínclito Iker Jiménez o, razonando con el patrón conspirativo, si te llamas Jiménez tienes altas probabilidades de dedicarte a explotar la credulidad de la gente. Una credulidad normalmente fundada en la pereza de leer textos rigurosos y preferir vídeos cortos y libros vacíos. Visto lo visto, la mentalidad conspirativa está basada en el “piensa mal y acertarás” y algo así como “¡a mí me vas a contar!“.

Todos tenemos posiciones ante las cosas del mundo que dependen de nuestras genética y nuestra educación, pero no es lo mismo construir creencias sobre nuestros entorno inmediato que sobre, nada menos, que la gobernanza en el mundo, los ovnis y el cambio climático. Pero no podemos evitar tener una teoría para cada cuestión planteada y si no nos hemos formado escogeremos siempre la versión más emocionante, la que sospecha de las evidencias y la que explica las cosas por poderes ocultos. Lo cierto es que la humanidad lleva siglos buscando explicaciones para los acontecimientos, pero a pesar del éxito conseguido con las teorías políticas, científicas y sociales, que han mejorado nuestras vidas extraordinariamente respecto de nuestros predecesores, seguimos pensando que nos engañan, que nos ocultan y que nos manipulan. Ante esta sospecha, lo natural es una actitud escéptica y un tanto paranoica. Una actitud que mande el mensaje de que estás alerta a pesar de la debilidad de cada uno de nosotros frente a esos poderes ocultos. De esta forma retomamos las emociones de la época de los brujos sin sus terrores y las emociones de la época de las epidemias, sin morirnos (de momento).

Todos estamos vacunados ante las primeras versiones de las administraciones públicas o grandes empresas ante catástrofes de las que pueden ser responsables. También vemos como luego se conspira para dificultar las investigaciones que pueden imputar a personas concretas. Son ejemplos supremos el accidente del tren en la curva de Angrois o el reciente del banco BBVA, pero hay mucho más, como los crímenes del GAL o los vuelos secretos de la CIA en Mallorca. En todos estos casos la prensa y los jueces han dado cuenta del asunto o han sido bloqueados por poderes que todos conocemos. La prensa además, como vimos en el caso del accidente del Yak-42, se dividió según su posición respecto del gobierno del momento. Unos defendían la necesidad de una investigación hasta la última responsabilidad y otros que se conformaban con los médicos forenses imputados y posteriormente indultados. Se vió con claridad cómo se dificultó la asunción de responsabilidad por parte de los políticos que habían tomado las decisiones. Es decir, le podemos echar la culpa a otros agentes secretos, pero creo que todo sucedió ante nuestros ojos y la prensa cumplió con su obligación, incluída la de acusarse mutuamente de desinformación. No veo cómo se puede evitar que, si tuviera interés el tema del Club Bilderberg, fuera sometido a los focos de la opinión pública como parece ocurrir en las reuniones de Davos. Unas reuniones de las que seguramente sólo conoceremos lo que ocurre en superficie, pero no estoy seguro que lo que ocurre en reuniones “secretas” tenga más interés. Quiero decir que con la información con la que contamos, resultado de la expresión de muchos puntos de vista, tenemos suficiente para conocer y suponer, situándonos en condiciones de hacer nuestras elecciones y tomar nuestras decisiones.

Cristina Martín Jiménez es una periodista sevillana que ha encontrado un filón en construir un discurso tramposo según el cual todo tiene una única misma explicación en forma de unos agentes arteros que todo lo controlan, un centro de poder siniestro y, por cierto, masón. El catálogo es amplio y sus posturas siempre dice que se basan en la búsqueda de la libertad. Si es sincera, debería explorar los numerosos factores que hacen de la libertad un pacto con la realidad. Si no es sincera, pues se trataría de otro caso de venta de crecepelos.

Todas sus posturas encuentras el fundamento en la actividad secreta y mendaz del Club Bilderberg. Más o menos el razonamiento es el siguiente: si se cumplen los planes de este grupo tenemos la prueba de su perversa acción y si no se cumplen es, también, la prueba de su perversa acción y, además, su torpeza. Le pueden plantear cualquier cuestión que encontrará conexión con las reuniones del Club Bilderberg. Pero, ¿qué es este club? pues la versión en la realidad de lo que fue en la ficción Fumanchú. Un poder en la sombra que también se ha reflejado en el Joker de Batman o el Lex Luthor de Superman. Es una reunión de alto nivel entre poderosos de todos los órdenes (políticos, financieros, periodísticos, académicos) que se fundó en 1954 en Holanda con la pretensión de influir con ideas globalizadoras sobre los que, a su vez, influyen o pueden influir en sus respectivos países. Cristina Martín los tacha de masones con pruebas tan “potentes” como una foto de Solana en la Tribuna de invitados del Congreso el día de la toma de posesión de Felipe VI, tras la abdicación de su padre. Tiene reuniones anuales y ha tratado de conseguir que los regímenes políticos de Occidente base sus estructuras económicas en el capitalismo y sus estructuras políticas en la democracia (no parece mala idea). Nace en un momento en el que el poder soviético era una amenaza real de expansión de su rudimentario sistema económico y su cruel sistema político. El capitalismo siempre ha perdido la batalla intelectual y, a pesar de sus éxitos económicos y su apoyo al sistema democrático, lleva un siglo y medio con muy mala reputación entre la intelectualidad. Y ello por su incapacidad para contribuir a generar un ser humano distinto del estereotipo de egoísta, consumidor compulsivo y carente de espiritualidad. Defecto, éste último, que en los sistemas alternativos va acompañado de la virtud de la austeridad porque no hay nada que consumir y de altruismo porque no hay nada que compartir.

El Club Bilderberg es uno de tantos intentos de racionalizar los acontecimientos y de domar el futuro, como si eso fuera posible. Pero es inevitable que quien tiene poder aspire a reducir la incertidumbre de la realidad con grandes proyectos de control al máximo nivel. Pero la realidad demuestra que aunque pueden llegar a modificar algunos aspectos superficiales, no puede hacer nada para controlar la corriente poderosa del cambio permanente de la realidad en su complejidad y multiplicidad. Una incapacidad de control total que se puede comprobar a largo plazo en todas las escalas de la realidad.

Las teorías de la conspiración aprovechan este divorcio entre intenciones y resultados para construir un moloch que sirve para explicar todo lo que no gusta: el éxito de las políticas o su fracaso. De esa forma se tiene la reconfortante sensación de tener siempre razón. Las sociedades humanas han llegado a niveles asombrosos de prosperidad y paz debido a fenómenos activados por la inteligencia y el trabajo de muchos hombres y desarrollados paulatinamente con genio e ingenio poco a poco, pero sin que ninguno de ellos pueda explicar el proceso en todos sus detalles. Sin embargo está en la naturaleza del hombre buscar explicaciones que den cuenta de este complejo proceso. Lo que está bien, muy bien. Pero está también en la naturaleza del hombre intentar controlar estos procesos para el porvenir, lo que ya no está a su alcance más allá de la superficie. Lo que sí está al alcance del ser humano es intervenir causando daño cuando cree estar poniendo orden.

En cuanto a Bilderberg está claro que es un intento interesado en influir en quienes toman decisiones en todos los ámbitos. En su seno habrá quienes sinceramente crean que un gobierno mundial es posible y que sería beneficioso. Y hay quienes aprovechen tan alta concentración de poderes para, bajo el manto del amor a la humanidad, hacer negocio. Unos y otros manejan un material inmanejable y, a la larga, nada saldrá como ellos desean, pero siempre habrá una versión conspirativa que lo explicará como un intento de desordenar el mundo para obtener un orden superior.

TEMAS “TRATADOS”

En casi todos los temas tratados en las teorías de Cristina Martín, se adopta la actitud de rechazar el resultado por la maldad intrínseca asociada a su supuesto origen en las manipulaciones de Bilderberg. Manipulaciones que seguro que se producen con el añadido de ser acciones que se ocultan a la opinión pública. Si los hombres más poderosos del mundo, tras ochenta años de gestiones, nos han traído a este desorden actual, con una China autoritaria que explota como nadie el sistema que se suponía ligado, soldado, a la democracia, una Rusia irracional que se apunta en cualquier conflicto siempre a la parte contraria, unos dirigentes desnortados llenos de seguridad en sus disparates ideológicos y narcisistas, un renacer de las religiones irracionales y la proliferación del arma atómica, deberían ser despedidos. Cristina hace algo más lucrativo para ella, les atribuye la autoría del desastre, con lo que puede prolongar su éxito editorial como garante de la información que el ciudadano tiene derecho a conocer. Tengo que decir que no hay en su libro sobre los planes del club Bilderberg para España, nada, pero nada que yo y cualquier español que sepa y quiera leer no conociese. Que el mundo haya influido en el despliegue de nuestra democracia parece natural, dadas las interrelaciones entre naciones, pero si tanto poder tenía el club y tanto interés tenía en implantar la democracia en España, podría haberse puesto utilizar su poder el año de su fundación y nos habríamos ahorrado la dictadura.

Quizá una de las cosas que más me inquietan es que Cristina Jiménez añore la libertad que teníamos con… Franco. Se refiere a que con Franco éramos una nación que tomaba sus propias decisiones y en democracia las toman por nosotros. Naturalmente se confunde la libertad individual con la del sujeto supraindividual que es un Estado. Grave confusión, creo. También me llama la atención su insistencia en que el sistema educativo ha sido boicoteado con el propósito, seguramente inspirado por Bilderberg, de mantener idiotizado al pueblo. Ella considera que la corrupción del período de la burbuja inmobiliaria es una prueba de la destrucción de la democracia por inacción de los jueces y bloqueo de la prensa. Supongo que estará meditando sobre cómo es posible que millones de personas perfectamente informadas de la corrupción de los políticos de determinados partidos hayan seguido votándolos. También debería meditar sobre cómo es posible que tras mil mujeres muertas en quince años, haya mujeres, perfectamente informadas, que rechacen política específicas de lucha contra esta lacra. Qué decir de ciudadanos perfectamente informados de los pormenores del atentado terrorista de 2004 todavía crean que los terroristas no provienen de “desiertos remotos ni montañas lejanas“. En fin, que contar con toda la información no es garantía de un criterio razonable.

Transición Española.- Este proceso que, con todos sus defectos, trajo la época más próspera y pacífica que nunca ha disfrutado España (ETA era un problema policial), es tachado de mentira interesada para favorecer la apertura de España a la explotación capitalista. No tiene en cuenta el detalle de que fueron los dirigentes españoles los que activaron una irracional burbuja y los ciudadanos los que, perfectamente informados, entramos a un trapo de endeudamiento hedonista que nos llevó a diez años de ruina económica. Ruina que ha atraído a los fondos buitres, porque para eso son buitres, para acudir a la carroña. Por cierto, que, en el marco de unas reflexiones sobre España en su libro Los planes del Club Bilderberg para España se hace extrañas preguntas como ¿es Franco el monstruo que nos han pintado? Típica pregunta del tipo ¿la tierra es plana? en el marco de una mentalidad que “quiere saber toda la verdad” sobre lo que nadie discute, para que “no nos engañen“, cuando nadie lo pretende. Declara que su generación está confusa, lo que suele ocurrir cuando no se lee. Los que ya teníamos más de veinte años en la transición sabemos perfectamente lo que ocurrió, las cesiones que se hicieron a la realidad económica y sociológica de la época y los errores del rey sin necesidad de adoptar fingidas posturas sobre todo “lo que está oculto“. Por esa vía es fácil, como hizo el diario el Mundo, vender durante años periódicos alimentando la necesidad de emociones de sus lectores con la teoría de que el atentado de 2004 lo habían diseñado los socialistas. Años después un taxista en Madrid se sorprendió por mi rechazo a la idea de que Zapatero estuviera detrás de los atentados. Insistió en aportarme pruebas atribuyéndole también el reciente (en ese momento) atentado de Londres. Cuando le mostré mi escándalo, afirmó con desdén: “¿Es que no sabe usted que hay un ferry desde Bilbao a Inglaterra?. Lo siguiente que hice fue pedirle que parase para bajarme (después de pagarle, claro).

Abdicación del Rey Juan Carlos I.- El proceso se inicia el 2 de Junio de 2014 de forma sorprendente, a pesar de que todo español era consciente de la decadencia del Rey. No cuesta mucho trabajo imaginar a la Reina Sofía deseando que a su hijo Felipe no le pasara como al Príncipe de Gales. Por otra parte, las imprudencias del Rey con sus amantes, cacerías y supuestas corruptelas unido a los movimientos de indignados por la crisis y la austeridad impuesta por la Unión Europea pronosticaban tiempos complicados para la monarquía. No es de extrañar que la decisión de Juan Carlos I fuera precipitada por una discusión con su mujer o por alguna llamada provocada por la información que la reina diera a sus influyentes amigos de Bilderberg. Era necesario para nosotros. No hacía falta un club de conspiradores para impulsar su caída. Seguramente la presión de la propia familia fue suficientemente fuerte. Recuerdo que la única muestra pública de cariño de la reina hacia el rey fue en el balcón del palacio de Oriente en la presentación del nuevo monarca Felipe VI ante el “pueblo”. Un leve beso en la mejilla a su infiel marido con el que parecía decir: “Gracias por haber permitido que mi hijo no envejezca esperando su destino“.

Cataluña y España federal.- Cuando la mentalidad conspirativa se pone en marcha ocupa todo el espacio y no hay acontecimiento que no sea explicado satisfactoriamente. El “caso” catalán es un buen ejemplo, pues Cristina Martín también lo atribuye a la intervención del club Bilderberg que estaría realizando un experimento para una España federal. Intención que le atribuye a quien, al mismo tiempo, está realizando, según la misma autora, el experimento de la Unión Europea. Es decir el dichoso club es el autor de esto y lo contrario. Tal parece que estaría formado por personas vanidosas que se atribuyen todos los acontecimientos, del mismo modo que el ISIS se atribuye hasta los accidentes de tráfico.

La crisis de 2008.- Había oído muchas versiones sobre esta conmoción económica y social. Según Axel Kaiser tuvo origen en Europa, según Niall Ferguson en el exceso de regulación; según el documental “Inside Job” en la falta de regulación y, finalmente, para Cristina Martín fue planificada para eliminar a los nuevos millonarios por parte de las elites reinantes.

Gobierno Mundial.- El gobierno mundial o NOM (Nuevo Orden Mundial) es según Cristina Martín el objetivo último del club Bilderberg. En consecuencia todas sus reuniones son aproximaciones a este fin mediante intervenciones en todas las dimensiones de la acción política internacional. No dudo que este sea el objetivo, pero dudo menos que esté en su mano conseguirlo, pues un logro de este tipo requiere transformaciones económicas y geopolíticas de tal envergadura que ni un club que reúne a promesas y realidades políticas encarnadas en jóvenes y maduros titulares del poder en los países occidentales, lo tiene a su alcance. Obviamente, si se le atribuye el resultado de cualquier acontecimiento, sea del signo que sea, pues entonces el éxito de la teoría está asegurado. Personalmente me parece muy bien el método del club, pues siempre será mejor resolver los asuntos escuchando las razones de unos y otros (ojalá se empiece a invitar al club a representantes de los países que los prejuicios presentan como adversarios). En cuanto a un gobierno mundial está muy lejos en una época donde las cosas van, justamente, en la dirección contraria. La emergencia del nacionalismo arancelario es una prueba de que el club Bilderberg es una reunión bienintencionada a la que se les ha escapado lo más importante. Salvo que, en una pirueta irracional, esté, al tiempo, detrás de la crisis de 2008 para crear las condiciones sociales que han traído a sus enemigos declarados (Trump, Bolsonaro, Orbán, Duda, Johnson…). Una extraña estrategia que sólo puede surgir de una mente. conspirativa.

Unión Europea.- Es un proyecto surgido para acabar con los factores de enfrentamiento entre naciones europeas, origen de matanzas innumerables durante siglos, cuyo mayor pecado ha sido la lentitud en los procesos de convergencia. Tan lento ha sido el proceso que han dado lugar a que se olvide el sufrimiento que la fundó, dando lugar a que nuevas generaciones, a las que no le duelen las heridas, jueguen de nuevo con fuego reclamando la “libertad” del nacionalismo radical. Un proceso de ruptura que de darse nos llevará a una época negra. ¿Un fracaso de Bilderberg con su experimento a escala de gobierno mundial o un pretexto buscado por el club para que pidamos protección? Cómo se ve el modo de razonar conspirativo es ventajista: siempre se tiene razón. El ITTP fue tumbado en Europa ¿Un fracaso del espíritu de Bilderberg o un plan premeditado de destruir Europa por parte de la americanos? Bilderberg conspira para una europa verdaderamente transnacional, pero avergüenza a Soraya Sáenz de Santamaría por pedir la mutualización de la deuda de los países europeos, ¿en qué quedamos? Las teorías conspirativas tendrían razón si se quedaran en sospechar que los intereses trabajan para protegerse, pero cuando fantasean sobre voluntades secretas olvidan los principal, que ni siquiera la dirección del club será en realidad unánime. La Unión Europea es una mezcla impura de grandes ideales y grandes intereses. Lo normal es que los segundos prevalezcan minando las posibilidades de los primeros. Básicamente la idea conspirativa es que el club Bilderberg crea la Unión Europea para después apoderarse de ella eliminando toda posibilidad de control público por parte de ciudadanos con una renta per cápita anual de 36.000 euros. Algo así como la distopía de Blade Runner. No niego que eso esté entre sus objetivos, pero también se puede afirmar que no está en su mano conseguirlo.

OVNIs.- Cristina Martín sostiene en una entrevista en YouTube que los alienígenas ya están aquí. De hecho, los chinos, según Cristina Martín, saben que provienen del espacio (hijos del cielo), lo que hasta podría ser verdad, pero también lo contrario a tenor de las pruebas. Si uno de los hermanos Pinzón le hubiera dicho a Colón que su misión de llegar a China “por el otro lado” estaba destinada al fracaso, porque entre China y Europa había un continente desconocido, lo habría bajado de la carabela y con razón, porque no hubiera podido ofrecerle ni una sola prueba. Todos los grandes millonarios están invirtiendo en el espacio porque tiene evidencias de que hay extraterrestres ¿o más bien de que hay minerales?. Con los extraterrestres como gran verdad oculta Cristina Martín toma el relevo del gran vividor de la credulidad que fue Von Däniken . El eslabón perdido viene del cielo y ella dice que, con muchos científicos, está “perdiendo el miedo al ridículo” ante la comunidad científica para proclamar que los extraterrestres están ya aquí. Menciona la Madonna del Ufo como una prueba. En ese cuadro aparece una nave radiante que puede ser igual un barco de madera que un pez acompañada de algunas medusas volantes. Aviso de que en muchas de las bóvedas de las iglesias de Roma aparecen personas flotando en el aire, por si le resulta útil.

Amenazas.- Para esta periodista el Calentamiento Global y las epidemias de ébola son acciones arteras para que tengamos miedo y le divierte que haya gente que rechace las vacunas para sus hijos, como expresión de mentalidades valientes que no aceptan lo convencional. No se queda ahí, sino que afirma que la ecología es, premeditadamente, resultado de un diseño para crear una nueva religión.

Kennedy y Trump.- Estos dos presidentes no fueron del club Bilderberg, por lo que tiene enfrente su animosidad. El primero ¡qué casualidad! fue eliminado físicamente y el segundo es atacado continuamente. Trump, ese estrafalario y peligroso dirigente mundial, que dirige el país como lo hacía con sus negocios inmobiliarios, le parece un rebelde que resulta una piedra en el zapato para los pretenciosos bilderbergs. Pide al club de Bilderberg que respete en “sus” medios de prensa al presidente, al tiempo que denuncia la estafa que fue Obama.

Ideología de Género y familia.- Estas posiciones le parecen parte de la estrategia de engaño a través del lenguaje. El feminismo ataca a la “esencia de la mujer”, cuya misión es la defensa de la vida. Freud se equivocó. La horda no quería matar al padre, sino a la madre. Rockefeller empezó con la planificación para fomentar el aborto con objeto de frenar el crecimiento en África. Política que se vuelve contra los promotores cuando comprobamos que el aborto se ha instalado en Occidente en vez de en el desgraciado continente africano.

Ser Bilderberg.- Si vas una vez a una de estas reuniones ya eres un robot que seguirá las instrucciones recibidas. Todavía estará Soraya Sáenz de Santamaría pensando si le mereció la pena ir para acabar derrotada por Pablo Casado.

El 15M.- Como pueden imaginar, este movimiento, resultado de la indignación por la crisis, no fue espontáneo, pues, estuvo empujado por Bilderberg como laboratorio del impacto social de la revolución.

La desclasificación de documentos secretos.- Cristina Martín alardea de utilizar documentos desclasificados de la CIA. Se queja de que en España esto no es posible, con lo que se nos oculta la verdad. Francamente cuando se desvelan este tipo de memorias de espías, diplomáticos y políticos lo que se experimenta es una profunda vergüenza al comprobar lo limitado, trivial y erróneo de sus reflexiones. Las elites se reúnen para hacer negocio, ¡pues claro! como las grandes empresas de reúnen (a veces) para pactar ilegalmente precios o, cuando caen en la paranoia, contratan espías para que espíen a la competencia. Todo eso es sabido. Que estas reuniones son secretas, ¡pues claro!, sobre todo si son acciones ilegales los que se pactan o se juega a ser el amo del mundo.

El final del club Bilderberg.- Los libros de Cristina Martín han herido de muerte a esta reunión. Gracias Cristina por protegernos de los ataques secretos que provienen de este grupo que, reuniendo a los más poderosos, actuales o potenciales, va de fracaso en fracaso.

La prensa.- Los medios de comunicación están manipulados. Sólo los periodistas “vocacionales” dicen la verdad. Toda la prensa está preparando la tercera guerra mundial, como ha corroborado el Papa Francisco. Los famosos son contratados para expandir los mensajes que consiguen que los ciudadanos amen al enemigo y odien al amigo. Es decir que se ame al opresor… ¡Estamos perdidos! El que es dueño de un periódico impone una línea editorial conforme a su ideología. ¡Asombroso!.

Cualquier ciudadano formado (y eso está a disposición de cualquiera en la sociedad actual), que no se conforme con explicaciones superficiales sabe todo esto y, si se queda con una línea editorial concreta, es porque confirma sus suposiciones o porque renuncia a utilizar su capacidad de equilibrio cognitivo atendiendo a las razones de unos y otros. Pero, hasta Cristina Martín sabe, “como doctora en comunicación”, que esto no puede ser de otra manera porque, si ella tuviera un periódico, haría exactamente lo mismo y que sus lectores, si no han bajado la guardia completamente, le exigirán pruebas de sus afirmaciones o estarían felices en su atmósfera de sospecha de todo lo que se mueve. Sospechas que podría extender, hasta neutralizarse así misma, al suponer que la aparición de enemigos de los Bilderbergs es consecuencia de otra conspiración cuyo núcleo fuera Moscú o Pekín. Quiero decir que los conspiradores de un lado y otro no son la cuestión. La cuestión es encontrar criterios para identificar las mentiras y las verdades en cada uno de los dos bandos en que los seres humanos tenemos la tendencia de dividir a la realidad. En todo caso encuentro irresponsable poner en duda con la misma estrategia disolvente los logros de la ciencia, ya sea en relación con el clima o con la vacunación.

FINAL

Cuando dos personas se reúnen con el fin de planificar una acción no están conspirando. Cuando cien personas con poder se reúnen para cambiar impresiones y, en su caso, influir sobre las estrategias y decisiones en el mundo no son conspiradores, sino ingenuos que creen que realmente pueden cambiar el mundo. Que los futuros dirigentes de los países hayan sido invitados a Bilderberg es interpretado por Cristina Martín como que, si reciben el visto bueno, son llevados al poder por sus compañeros de logia para que devuelvan el favor a sus mentores. Pero también podría ser que al Club sólo se invita a quienes destacan en cada país, con los que se aseguran que alguno acabe llegando a la cumbre política. Es decir, como ocurre con la lotería, te toca segura si compra todos los billetes. En todo caso, encuentro razonable que el Club Bilderberg mantenga el secreto, pues, si pudiéramos leer sus actas, nos moverían a la risa.

En fin, Cristina Martín está ya agotando el filón Bilderberg y se pasa al Universo, mientras enfatiza sus estudios de arqueología cósmica “descubriendo” el estudio de la historia para fundar el conocimiento actual. De esos estudios deduce que la superstición es la clave. Su propósito es desvelarnos la verdad y se impone como misión ante sus conciudadanos decirnos que: 1) el mundo está en manos de mentirosos que nos ocultan sus manejos y 2) estamos rodeados de aliens. Recomienda, sin pudor, a lo que quieran saber la verdad que lean sus libros porque así expandirán su alma despertando a una vida en la que el miedo habrá desaparecido. En fin…

La gente tenemos necesidad de contar con explicaciones para nuestras inquietudes, por eso estamos dispuestos a aceptar con facilidad teorías globales (que todo lo explican), siempre que esas explicaciones sean fáciles de comprender y su contenido responda a nuestras propias intuiciones. Por eso, ni Bilderberg, ni Russia Today; ni el Fondo Monetario Internacional ni Fox, lo que se necesitan son ciudadanos formados críticamente y capaces de identificar y rechazar ideas en su mente que no provengan de un razonamiento riguroso basado en argumentos y pruebas, sino de sus emociones más oscuras. Estudio, estudio, estudio y autoconocimiento… es la fórmula para la salud mental.

Nuestros datos y las redes sociales

Es una cantinela actual la de que las redes sociales hacen negocio con nuestros datos y nuestros deseos y tendencias. Negocio basado en la venta a terceros, empresas y partidos políticos, para su explotación como objetivos precisos a los que dirigir mercancías e ideologías. Siempre he sostenido contra corriente que me parece bien, pues así podremos pasar de estar sometidos a publicidad despistada que basa su efectividad en la repetición cansina de mensajes cada vez más sofisticados. También así podremos librarnos de las campañas electorales, pues los que tengamos nuestras posiciones claramente afirmadas durante toda la legislatura con comentarios en las redes sociales, seremos considerados inmunes a ese despliegue de energía mentirosa durante quince días, que son esas campañas.

No pierdo de vista lo del negocio, pero eso es lo que ha venido ocurriendo desde siempre a la escala que permitían los medios a disposición en cada época. Qué es el espionaje o qué son las encuestas, sino burdas aproximaciones al conocimiento de las opiniones para orientar la acciones. En un caso, al conocimiento de las intenciones de los adversarios y, en el otro, al conocimiento de las intenciones de los electores. Nuestros datos hace tiempo que andan por ahí en bases de datos de empresas expendedoras de tarjetas de crédito o de depósitos, como los bancos. Y hasta que los estados percibieron que determinados derechos de protección de datos eran violados sin consentimiento, no hubo leyes que regularan tal tráfico. Y cuando lo han hecho, los interesados han maniobrado para obtener tal consentimiento mediante abrumadores textos llenos de cláusulas que los consumidores firmamos con un “click” displicentemente.

Obviamente, las redes sociales con la escala alcanzada ha producido un cambio cualitativo, pero que, en mi opinión, es positivo. Ahora desde nuestro facebook, instagram o twitter estamos ya diciendo: “estos son mis gustos de consumo, estas son mis posiciones políticas, ahora haced el favor de adaptaros a ellas”. De esta forma se socializa el “arjé”, el mando que hasta ahora ha estado concentrado en pocas manos. Ahora los dirigentes de las empresas y los gobiernos tienen que mirar el “Ciudadanos News” todos los días para saber qué pensamos y actuar en consecuencia. En resumen, nosotros sí tomamos parte en el negocio de nuestros datos en forma, no sólo de servicio de intercomunicación, sino, también y sobre todo, de influencia colectiva. Influencia que todavía no es suficiente porque no todo el mundo está en las redes, ya sea por prejuicios o por un malentendido sobre en qué fundar una pretendida autonomía personal.

Una cosa muy distinta es que esta información esté mal repartida. En el caso del comercio tiene menos influencia porque se trata de un monopolio de información que será vendida al mejor postor, pero que, en cualquier momento puede ser atacado por una competencia que ofrezca servicios más atractivos. Los peligros se dan en el ámbito político, donde un mal reparto, vence el fiel de la balanza hacia una de las partes ideológicas. Por eso, en mi opinión, hay que legislar para que las empresas que concentrar los datos con relevancia política los repartan a todos los partidos políticos de modo que tomen sus posiciones debidamente informados. Lo que hizo Facebook vendiendo datos a Cambridge Analytica para su uso en la campaña de Trump es el ejemplo de mal uso que denuncio. Mal uso que no consiste en ceder los datos, sino en haberlo hecho solamente a una de las partes.

No olvido los peligros políticos de esta transparencia universal, pues en caso de régimen totalitario sabrán de antemano a qué casa visitar para detener opositores. Detención que no tendrá que ser física, pues bastará con cortar todos los vínculos digitales con el sistema para producir la muerte civil. Pero ¿es esa una opción peor que la grosera de antaño en la que las redadas eran masivas e indiscriminadas y los resultados la muerte física del enemigo? Llegado ese momento instalado uno en las clandestinidad, habría que convertirse en partisanos para destruir al tirano, quizá consiguiendo las claves de sus cuentas empezando a suplantarlo para destruir su reputación.

Las redes, en definitiva, son buenas, son inevitables y tenemos que optimizarlas para el bien común. Los mecanismos son la transparencia y la competencia. La primera para que no nos hurten los manejos políticos y la segunda para que no nos impongan ideas dementes en su atractiva coherencia. La prueba de que estas dos herramientas son poderosas es que todo poder, económico o político, trata de neutralizarlas. Véase, así, a los políticos demócratas ocultando sus patrimonios, a los afortunados ocultando sus rentas y a los liberales poniendo aranceles por doquier.

De todo esto saco una conclusión: si lo que está por llegar parece ser una amenaza para el núcleo de autonomía del ser humano, creo que, al contrario, será la forma de activarlo para pasar de una posición pasiva ante la publicidad a una activa ante la manipulación. Ahora, que el trabajo convencional, basado en las habilidades técnicas va a escasear porque la robótica, en su concepto más amplio, se hará cargo, es el momento de cultivar el pensamiento. Es el momento de desempolvar la filosofía, la sociología, la antropología… y sus historias honestas de búsqueda esforzada de la esquiva verdad.

La verdad tiene una nueva oportunidad, una vez comprobado el estado de postración al que la han llevado aquellos que, tomando el rábano por las hojas, han aprovechado la crítica post moderna para sus propios fines. La oportunidad es la de desvelar su auténtica naturaleza de espiritual, gaseosa en un principio y, finalmente, sólida tras sucesivas operaciones de enfriamiento que pasándola por el estado líquido la consoliden como patrimonio universal. Aquí “enfriamiento” es un metáfora de la eliminación de la fantasía de la explotación oligocrática de la verdad, para pasarla por sucesivas fases de intercomunicación en mutuo rozamiento con los hechos para una mutua adaptación revisable y comprobable por otros actores hasta la depuración fundada en la historia y la experimentación conocida. La verdad es hija de esfuerzo, no del interés coyuntural. Es un esperpento comprobar como jóvenes políticos danzan mientras lanzan bolas de medias verdades y mentiras enteras al aire. Se creen ingeniosamente eficaces para general regocijo sobre su ridícula ignorancia percibida por un público atónito, divertido, pero también trémulo por su irresponsabilidad.

Riesgos modernos

La democracia moderna y el capitalismo nacieron juntos, pues los incipientes tenedores de capital necesitaban desprenderse del corsé de las monarquías. Era un democracia de propietarios varones. Una vez que se ha convertido en una democracia universal en la que votan también los excluidos (no propietarios y mujeres), empieza a ser un incordio. Parece lógico que sea China quien haya mostrado el camino, porque ya venía de un sistema opuesto al capitalismo, que había mostrado su alta eficacia para empobrecer material y espiritualmente a los ciudadanos, pero, al tiempo, para disciplinarlos férreamente. En el seno de las democracias se han desarrollado anhelos sociales que la han llevado a crear una atmósfera real de libertad. Pero eso anhelos tienen un costo y su financiación empieza a ser considerada un lastre por los tenedores del capital y sus gerentes, que empiezan a tener la tentación de buscar sistemas políticos que, al tiempo que exaltan el libre juego económico, restrinjan el deseo con sus correspondientes costos. Para ello se sirven de aquellas opciones políticas estreñidas que no soportan la expansión del deseo inofensivo para la sociedad que le harán el juego limitando la libertad social mientras respetan la libertad económica.
Las actuales convulsiones en el mundo occidental tiene origen en este cansancio de ciertas élites de los resultados de la libertad política. Países como Polonia o Hungría son un buen ejemplo de esta deriva. En USA las tendencias de su presidente de usar mecanismos extraordinarios son amagos en la misma dirección, lo que tiene su gracia cuando este “indignatario” es un ejemplo supremo de falta de control del deseo. Pero es una herramienta perfecta para los propósitos de esas élites. Ocurre igual en el Reino Unido con Boris Johnson, un hombre de vida desordenada que puede acabar siendo la herramienta del nuevo orden.
Dado que no es posible romper las reglas de juego de forma brusca, es necesario convencer a la gente de que una democracia menos permisiva es mejor, y para eso se han presentado dos factores muy potentes en los últimos años: la emigración masiva y los movimientos independentistas, generadores de miedo y furia. Sólo en la medida en que políticos con cuajo sean capaces de controlar estos factores será posible, al menos, retrasar las pretensiones de la élites mencionadas. Pretensiones que fundamentalmente tienen que ver con la libertad de concentrar riqueza y la restricción de libertades sociales.
Es sabido que la riqueza mundial repartida, irresponsablemente, no mejora la vida de la gente un ardite. Una situación que es estacionaria, mientras no llega la “destrucción creativa” que define Schumpeter a partir de nueva tecnología. Por tanto, es el uso inteligente y exploratorio de esa riqueza lo que puede traer el aumento de la productividad que permitiría con sus excedentes mejorar la situación general. Todo ello contando con el hecho de que, tanto las élites económicas, como las clases medias y bajas odian perder estatus y que, por consiguiente, sólo permitirán repartos a partir de cierta saciedad de sus deseos.
Visto así, no se debe cometer el error de aceptar sistemas políticos que degraden la democracia, pues, en ese caso, a la pérdida de control sobre comportamientos insolidarios de las élites, seguiría la pérdida de control sobre los soportes materiales y espirituales de una vida digna.

¿Qué votar en las generales de 2019?

Votar en tiempos del caciquismo era una cosa, hacerlo en tiempo del bipartidismo era otra y, desde luego, es muy diferente hacerlo hoy en día con el cromatismo político convertido en un arco iris. El voto antiguo es un voto por una opción en la que el individuo encuentra satisfacción a las tres dimensiones que constituyen al ser humano: la económica, la social y al espiritual. Con la primera busca protección y, si todo va bien, goce extra; con la segunda satisfacción en las peculiaridades del comportamiento, como las preferencias sexuales, la igualdad de oportunidades en educación o de trato según géneros, el derecho a la salud, la libertad de relaciones sentimentales, etc…; con la tercera el derecho a la expresión de las esperanzas personales en formas institucionales, ceremoniales o de culto a un dios o a la naturaleza.

Con el voto en la mano cree estar eligiendo a quien mejor parece que va a defender su versión de esta tres dimensiones. Ese voto, acumulado a los de muchos, que no coinciden con él es todos los extremos, lleva al poder a una opción u otra y, entonces, empieza el drama de las decepciones por esta o aquella decisión de gobierno. Pero ahora no estamos en la fase de las decepciones, sino en la fase de la ilusión o, mejor, del ilusionismo: una mentira por aquí, una media verdad por allá o una exageración por acullá, para que el elector, o se lo crea, o razone de forma práctica pensando “qué más da, lo que me interesa es éste o aquél aspecto de sus promesas” o, más allá, “qué más da, el líder hará lo que su partido diga pues él es un monigote“.

Bueno, veamos, una vez que se ha acabado la fase en la que un partido “ganaba las elecciones” con 160 escaños y el otro partido se allanaba y cambiaba la mentalidad para convertirse en oposición, ha llegado la fase de “ganar no es fundamental, sino gobernar“. Esta nueva situación le da una relevancia al resto de partidos que antes no tenían ya desde la campaña, pues creo que por primera vez un partido importante ofrece alianzas antes de la elecciones, como ha hecho Ciudadanos al PP.

En otros países no sé, pero en el nuestro han acabado con el bipartidismo dos accidentes: la crisis económica y la crisis territorial. Sin ellos, seguiríamos estables en nuestra política. Pero, quizá, lo más relevante es que, una vez que la gente hemos decidido seguir el juego que se nos propone, es necesario, en mi opinión, cambiar la forma del voto. En vez de votar a un sólo partido debería ser posible confeccionar el guiso de la gobernanza repartiendo el voto en proporciones diversas. Así en la papeleta habría un campo para el partido escogido y, al lado, otro para el tanto por cien que se le quiere atribuir al voto emitido. Algunos podrían decir: 75 % al PSOE, 10 % a Podemos, 10 % al PP y 5 % a Cs; otros dirían: 60 % al PP, 20 a Cs y 20 % a Vox. Y así hasta el infinito. Estamos en tiempos de computación y no hay que tenerle miedo a esto. Si, además, le damos escaño al voto en blanco, el panorama sería abigarrado y variopinto.

Como esto no es posible, de momento, creo que tenemos un problema, porque por una de las dimensiones de las que hablaba al principio, se puede entregar el voto entero a una opción descabellada, de los que nos arrepentiremos luego, al ver que eso no completa nuestras aspiraciones. No digamos si lo hacemos seducidos por una hora de parloteo en un debate de éste o aquél. Por eso, mi propuesta es que se vote a opciones ómnibus, como PSOE y PP, cada uno a la suya según el centro de gravedad de su vida. De esta forma se compran antibióticos de amplio espectro, que pueden dar respuesta a muchos problemas a los que las opciones radicales no pueden por la estrechez de su mirada. De la falta de honradez del comportamiento de estos grandes partidos ya hemos visto que saben ocuparse los jueces. Se dirá que es la solución clásica, pero todavía suenan bien Mozart y Haydn ¿no?

Debates

Todas las mañanas cuando salimos de casa no vemos reflejados en espejos. Espejos físicos para que el pelo esté en su sitio y la camisa no esté abrochada al tresbolillo. Pero también los espejos figurados que son los demás. A lo largo de nuestro trayecto hay miradas de aprobación, indiferentes o de desaprobación de conocidos y miradas de soslayo de desconocidos que no sabemos si son por que les atrae nuestro aspecto, o porque llevamos calcetines de color distinto.

Un debate es el super espejo de la mirada de millones de personas que se concentran en el ojo oscuro de la cámara. ¡Qué agobio!. El cuerpo se envara, la mente se bloquea, hay que tirar de frases hechas o nuevas pero memorizadas. Controlar los gestos, los vaivenes de las ideas y, sobre todo, las emociones. Es peligroso tanto transmitir sensaciones depresivas como mostrar ira. Aunque no se puede evitar que se te ponga blanco el labio superior en señal de incomodidad o sonreír sin ganas, mostrando las contradicciones que te azoran. En fin, en un debate un ser humano no es él mismo. Es su entrenamiento falsario, es sus asesores, es sus miedos y, si le falta algo, es su maquillaje para la televisión.

En el debate para las elecciones del 28 de abril de 2019, hemos visto a cuatro aspirantes al éxito político, cuya alegría tenía más relación con el hecho de que se hubiera acabado su tortura que con una victoria imaginada.

Lo pasaron mal todos, porque incluso Pablo Iglesias, estaba fuera de su ser, con esa actitud pastoral impropia de un revolucionario. Nunca fue más socialista y menos comunista que ayer. Si sigue por ahí cogerá el camino de Errejón pronto.

En el otro extremo de la escala de la calma tenemos a Albert Rivera que tenía la mesilla de noche llena de artilugios incluido un enternecedora fotografía enmarcada para que pareciese un recuerdo familiar en la repisa de la chimenea. Este MacGyver de la política exhibió un nerviosismo extraño lleno de gestos y tics nerviosos que espero que sean resultado de su adiestramiento para el debate, porque si el hombre es así, lo siento realmente. Políticamente este chico es un transformer que exhibía liberalismo cuando es un recién llegado a estas coordenadas, como le recordó Casado. Aunque, Casado, le hacía el reproche desde un liberalismo económico que no social. Casado es un conservador que tiembla (personalmente o profesionalmente) ante las novedades sociales, mientras que el pinturero Roberto (y Pedrín) que parece Albert, se mueve con comodidad entre eutanasias y abortos.

Pedro Sánchez, por su parte, pone de manifiesto todos los defectos de la artificial situación en la que te coloca un debate de estos, con su enorme cuerpo sufriendo para parecer sereno, sus arrugas de la cara tensándose como cuerdas de un violín mientras recordaba el consejo de reirse y lo fingia patéticamente. Bien vestido y también con papeles, cartas y… libros con los que reaccionar al ingenio de Rivera presentándole sus tesis doctoral como un texto “que no había leído“. Yo de los asesores le hubiera metido una rosa en el bolsillo de la chaqueta para responder al gesto de su contrincante en el día de San Jordi.

Todo lo que he dicho hasta ahora me importa un comino, porque un debate político no es una pasarela de la moda primavera-verano y, desde luego al contrario de lo que piensan los expertos, no es un casting para elegir presidente del gobierno porque muchos ya se han mostrado cómo son en muchas ocasiones. Es la ocasión, desde luego, de mostrarse como un ser humano digno de confianza, pero, sobre todo, como alguien que representa a una organización que conoce qué problemas tiene el conjunto de la sociedad y cómo va a afrontar su solución. Y para ello dirá mejor “eso no es cierto” que “es usted un mentiroso“; no le preguntará al contrario qué haría en un escenario hipotético. No, lo que debe hacer es explicar pedagógicamente sus soluciones y comprometer a su partido con ellas, además de estar dispuesto a volver para dar cuenta de sus resultados. Cuando el debate se anima, el intercambio debe ser, no superponiendo su voz a la del otro, sino intercalando la propia con resolución en una pausa que el adversario se tome para respirar. En el caso de que el que esté hablando sea Rivera, hay que aprovechar la explosión de un foco o quizá dejar caer algo al suelo para distraerlo.

El señor Iglesias defiende, en lo económico, una acción de gobierno basada en el gasto social y el aumento de la presión fiscal; En lo social la mayor permisividad en el goce que no dañe a otros (incluidos los animales y el planeta) y la mayor represión en aquello que produce daño (incluso a los animales y al planeta). En lo territorial, es capaz de cualquier aventura posmoderna, olvidando los riesgos de catástrofe que estos movimientos de aprendices de brujo suelen provocar si no hay un desdén mutuo como ocurrió en Checoslovaquia. El señor Sánchez defiende, en lo económico lo mismo que Iglesias, pero con menos convicción pues es consciente del riesgo de que el país se desacredite ante los inversores nacionales e internacionales. En lo social ha sido (su partido), el más avanzado. En lo territorial es un nacionalista español que jugará con los independentistas mientras los necesite, pero que será incapaz de traspasar el umbral de la segregación. El Señor Rivera es un ambicioso que no puede ocultar su hambre de poder y notoriedad. Será todo aquello que sea necesario para figurar en los libros de historia: socialdemócrata o liberal, clerical o secular. Es joven y, quizá, tenga su oportunidad, si la impaciencia de sus compañeros profesionales de la política no lo “arriman” a un lado. El señor Casado, sin embargo, representa una posición conservadora clásica, como lo hacía Rajoy, pero con la novedad, impelido por la afilada vox de su derecha extrema y por la incesante egolatría de su mentor Aznar, de tender hacia cotas reaccionarias que lo alejan de la moderación. Su liberalismo económico es sincero, pero está contaminado por la tendencia al rescate público de las catástrofes privadas. Si se le deja limpiara todo el estado del bienestar y hará del Estado un financiador para las emergencias.

En definitiva, lo importante no son ellos, sino lo que representan, que es sumariamente: la impaciencia de la izquierda radical; el equilibrio inestable de la socialdemocracia; la veleidad de los advenedizos oportunistas que entran y salen de la políticas y, finalmente, el miedo al cambio unido al ventajismo financiero. En cuanto al quinto contendiente (Vox) reúne lo peor de cada uno: impaciencia, inestabilidad, oportunismo y ventajismo, tanto ideológico como económico. Estamos listos ¿no?. Pues atentos. A ver si somos capaces de hacer un cóctel del que salga un país civilizado, sea eso lo que sea.

© Antonio Garrido Hernández. 2019. Todos los derechos reservados. All right reserved.

Notre Dame

Foto captada en 2001 desde un Bateau.

Sólo en la desgracia descubrimos repentinamente el valor de algo o alguien. Sabemos que conocemos por contraste, por eso dicen los británicos, cuando se refieren a un escrito, “negro sobre blanco”. Por esa misma razón, el cuadro de Malevich “blanco sobre blanco” está en el umbral de lo desconocido, pues no es posible transmitir información sin contraste. Esto es conocer por contraste positivo, pero hay también un conocimiento y este es doloroso, en negativo, es decir, cuando el contraste es por ausencia. Es cuando se produce un agujero en lo cotidiano, en lo que damos por hecho, en lo que no nos preocupa por su generosidad de estar siempre presente.

Esto viene a cuento del incendio de Notre Dame que ha producido en los franceses, por supuesto, y en toda persona sensible una sensación de vacío bruscamente percibido, que es el que produce el impacto emocional que nos afecta hoy. Por supuesto que no es comparable con una pérdida humana, ya de una familiar, ya de un personaje generalmente admirado. Estamos hablando de una cosa, pero qué cosa: un símbolo, un objeto que une, un objeto al que miramos todos y a través de él nos comunicamos en un triángulo que no tiene nada de artificial, pues esta comunicación está cargada de excepcionalidad, ya sea por su belleza, ya sea porque representa los anhelos de mucha gente, ya sea porque, en definitiva, también en lo material nos vemos reflejados, porque los genios que lo hicieron posible lo impregnaron de humanidad.

En un debate poético magníficamente guiado por Salvador Moreno, que como todo el mundo sabe es arquitecto y filósofo, se puso en las pantalla dos citas paralelas que gloso aquí de memoria:

  • “La arquitectura es el arte en el la materia vence a la materia”
  • “La poesía es el arte en el que el lenguaje vence al lenguaje”

Yo propuse sustituir el verbo “vencer” por “reconocer”. De este modo las frase quedarían así:

  • “La arquitectura es el arte en el la materia reconoce a la materia”
  • “La poesía es el arte en el que el lenguaje reconoce al lenguaje”

y lo hacía porque creo que el proceso de conocimiento consiste en que el ser humano, que está constituido de materia, incluido su cerebro, “vuelve a conocer” su propia naturaleza constitutiva. Al contrario que vencerla se encuentra de nuevo con ella. Vencer implica derrota del otro y el conocimiento en general y, no digamos el artístico, es un victoria, no contra o a pesar de la materia, sino a favor del progreso en el acercamiento de la materia a la materia. Por eso, la arquitectura es el arte de aproximarse cautelosamente a ese reconocimiento de lo próximo, de lo amado con anticipación. Por eso hay belleza en lo simple y en lo complejo. Porque ambos son juegos que sólo se puede jugar conociendo y reconociendo la materia. Aplíquese el mismo razonamiento a la poesía. El lenguaje es la acumulación de hallazgos simbólicos para representar la palpitante experiencia humana. El lenguaje nos permite capturar la experiencia para su uso práctico o poético. Cuando el poeta hace su labor, reconoce toda la riqueza combinatoria de la que el lenguaje es depósito, mostrándonos toda la belleza sonora, emotiva e intelectiva de que es capaz.

Notre Dame es una obra de arte arquitectónica, y eso quiere decir que es una obra inteligente porque su artífice ha reconocido el funcionamiento de la realidad para desviar las fuerzas y liberar los muros para dejar entrar la luz multicolor; es un poema en piedra porque, en el hallazgo de las formas, hay un reencuentro del hombre con sus posibilidades, que le produce un sublime agrado y es una obra emocionante porque, al producirse la pérdida, se reproduce un hueco en nuestras emociones, que distraídamente no prestaban atención a la joya en medio del quehacer cotidiano.

Este impacto emocional nos llega de una obra de arquitectura que es arte en la calle como ningún otro, pues la obra de arquitectura se ofrece a todos a cambio de exponerse generosamente al desgaste que llevará a la catástrofe, es decir, a la última y trágica escena, si no se le presta atención. Ojalá que los que ahora intervengan sepan acertar en el tratamiento de la parte arruinada para conseguir respeto por la obra original y por la amorosa restauración que Eugène Viollet-Le-Duc llevó a cabo en el siglo XIX.

¡Ave, Claudia!

Te hago el saludo romano por la resonancia patricia de tu nombre y para que veas, desde el título, que tu abuelo quiere que no te creas que eres preterida por ser la segunda. Pero debes aceptar que nuestro comportamiento contigo sea distinto que tu hermana. Como Olivia va por delante abriendo camino, tu puedes pensar que tu chupete es usado, pero no, es tuyo y comprado nuevo, pero seguro que llevarás ropa de tu hermana y leerás cuentos de Olivia, pero debe verlo desde el punto de vista positivo, tu visión de la vida será humilde, realista, de acuerdo a la idea de que los recursos son limitados. Cuando tu todavía no habías sido concebida ya andaba Olivia danzando entre nosotros, pero una vez que llegas te valoramos por lo que eres y por lo que vales.

Eres una niña distinta, nueva, una carita preciosa que parece llegar de otra corriente genética, de otro flujo de vida o, quizá, venga mezclado con unos u otros juguetones genes viajeros. Tu pelo liso, tu nariz respingona, tu boca perfecta dice de una personalidad que habrá que ir siguiendo en su desarrollo estos años que vienen. Un goce que tu abuelo no quiere perderse. No hace falta que me digas todavía qué vas a estudiar de mayor, pero ve pensándolo para que te pueda dar lecturas que te ayuden. Si vas a ser futbolista, el deporte que más chicas atrae en esta época, mejor porque así te enseñaré algunos regates. Si no, ya veremos, menos el boxeo, lo que tu elijas.

He observado que eres discreta y no hablas demasiado. Eso es bueno pues se aprende mucho escuchando y tu lo haces muy bien o, por lo menos, pones cara de prestar mucha atención a lo que te digo. Te todas formas ya lo veremos en cuanto te bauticen y, no digamos cuando puedas hablar dentro de un par de años o tres. Entre tanto fíjate en todo y quiérenos aunque no sepas muy bien porqué. Besos.