Cumplir detrás de una hermana mayor es un problema para cualquier niña, excepto para tí que eres la niña más fuerte que he conocido nunca. Tú tienes tu propia personalidad y bien que se nota. Ya hablas con soltura produciendo nuestra sorpresa con algunas versiones curiosa del castellano. Para hablar de tu madre dices: «la madre mía». Y tiene mucha gracia eso que dices muy a menudo de «…¡qué mono!…». En fin, que vas a lucirte con esto del lenguaje. Tienes un carácter fuerte con tres años y domina el arte de doblegar la voluntad de los demás retrocediendo en vez de avanzando. En eso eres irresistible. Tu alegría es contagiosa, pero yo no consigo contagiarme. Quiero decir que no puede seguirte en tus saltos y cabriolas, aunque nos hemos reído muchos con tu hermana Olivia jugando a que yo soy el monstruo que os persigue. Pero lo que más me emociona es cuando dices que yo soy el «lobo bueno». La verdad es que he jugado contigo a las casitas por primera vez. Me llama la atención que reclamas menos cuentos que tu hermana que siempre estaba pidiendo distintas versiones de los cuentos de siempre: caperucita, blancanieves… Lo cierto es que tu generación cuenta con todo Disney a su disposición con películas de hermosísimas imágenes que impresionan a un seguidor de Tom y Jerry. Supongo que costará más trabajo que te intereses por la lectura en una época de tanta tentaciones espectaculares en las pantallas que os rodean. Pero piensa que son una gran ayuda, pero también una gran trampa. Espero que para ti sea una proyección hacia una formación bien fundada en los conocimientos que muchas niñas y niños como tú consiguieron para todos cuando fueron mayores. Aunque hay niños que a la edad que tú tendrás pronto ya hacían sinfonías. Si tienen el mismo oído que yo, no compondrás sinfonías, pero yo te voy a querer igual. Lo importante es que avances en el cole, aprendas a leer que te esperan librerías llenas de libros interesantes (eso creo yo) en mi casa. Espero que os interese a todos mis nietos y nietas y, si no, a las biblioteca que otros habrá que los lean. No me enfadaré porque cada persona ha de seguir su propia camino y, a lo mejor, a ti te interesan la medicina (no tengo ningún libro) o la danza (si doy dos pasos de vals me caigo). Lo bueno de todo esto es que nos seguiremos viendo mientras yo, rubia, me mantenga en forma. Por cierto, que, como ya te he enseñado a darle a la pelota con la pala de pádel, espero que pronto empecemos en la pista correr de un lado a otro. Solamente me queda decirte que no le des más al teclado de mi ordenador ¡graciosa! que me lo puedes bloquear. Aunque tengo que confesarte que me derrito cuando me desafías dando con tu dedito a la tecla y me miras como diciendo «¡Me he atrevido, ¿eh?». Volveré a este mismo sitio dentro de tres años cuando ya leas. Un besito de tu abuelo «el lobo bueno».

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