Mi nieta lee


Aún bajo el influjo de la reciente fiesta del libro, constato que tú, mi nieta, lees. Hasta hace poco te recitábamos cuentos y ahora nos los lees tú. Vas por la calle repasando carteles y ayer leías entusiasmada la carta del restaurante. Lees mayúsculas, minúsculas y respetas las letras mudas; por tanto, acabas de entrar sin saberlo en el reino de Homero, Shakespeare, Cervantes o Moreno —ya sabrás quienes son—, pero ya conoces los cuentos morales que van desde Caperucita a Garbancito, pasando por mitos blandos como la Bella y la Bestia.

Parece que no se lleva la formación en clásicos, pero las cosas importantes se van y vuelven haciéndonos comprender que es prudente y gozoso saber cómo interpretaban sus vidas aquellos que ya se fueron. Los niños deberíais leer fragmentos de los clásicos para que vuestros oídos se regalaran con palabras bien encadenadas como las que figuran en los versos de Virgilio, Dante, Rosillo o Rodríguez. Por eso, espero que pronto te dejes embriagar por bellos versos que provoquen en ti los fuegos coloridos de las metáforas y demás «trucos» del lenguaje para superar la limitación de nombrar lo innombrable. Verás como se llama a lo que no se toca con lo que tocamos cada día. Cómo un martillo representa a la contundencia; cómo la luz representa a la inteligencia o cómo un soplo de aire representa al espíritu; cómo una mujer con los ojos tapados a la justicia o las palabras todas al mundo.

Leerás historias diversas, leerás relatos apasionantes y las palabras quedarán adheridas a tus emociones, que volverán cuando las escuches años después. Comprobarás como en tu pequeño pecho caben todos los libros y poco a poco, irás viendo por ti misma la asombrosa aventura que es la humanidad y qué extraordinarias narraciones dan cuenta de ello. El mar en sus estados pacíficos o turbulentos te creará la nostalgia de la navegación; las escaladas a las altas montañas te harán soñar que eres una alpinista intrépida. Los relatos de astronautas o del cosmos te harán saber que vives en una bola pequeña en relación con las que hay en su entorno. Sabrás por esas lecturas que esa bola maravillosa en la que habitamos está pasándolo mal porque nos hemos descuidado en los últimos dos siglos. Por cierto, que así sabrás qué son los siglos y cuántos han pasado desde que un mono se bajó del árbol y miró hacia el cielo. Y, sobre todo, las grandes novelas, desde “Anna Karenina” a “Las uvas de la ira” o “Patria” te harán saber de la furia y del sufrimiento humano. Así tomarás conciencia de ti misma y de la necesidad de no atender todo lo que se te ocurra, pues limitamos con los demás.

Tienes que estar preparada para que tus ideas no coincidan con las de otros. Ese día sabrás que es necesario respetar las creencias ajenas y que hay que buscar el acuerdo, aunque no renuncies a ellas. También leerás cosas que te sorprenderán porque parecerán mentiras. Para entonces deberás haber adquirido en tus lecturas y experiencias la fuerza de saber que nada debe sobreponerse a la dignidad de los seres humanos. Leerás o escucharás discursos de gente que, enferma de poder, reclamen tu sumisión. Para entonces deberás haber desarrollado tu plena convicción en que no hay meta que justifique la codicia o infligir —¿Te gusta esta palabra?— sufrimientos a los demás para tiranizarlos.

A mí me gustan algunas palabras más que otras, como «arrebol», «feérico», «rielar» o «baquía». Tú elegirás las tuyas y con ellas las cadenas de palabras que te seducirán para vivir muchas vidas en la tuya, viviendo emociones desconocidas gracias al talento de escritores y dramaturgos. También verás que hay palabras en otros universos como el de la filosofía o la ciencia que provocan estremecimientos. En la poesía, una forma maravillosamente extravagante de transmitir sentimientos, podrás encontrar una sorprendente versión del mundo que te habla de él de forma oblicua provocando luces y sombras que perfilan realidades nunca oídas hasta que un poeta las pone en conexión.

¡Ay, querida nieta!, qué suerte la tuya de estar en esa primera hora en la que todavía no se ha cometido error alguno. Esa hora en la que puedes aprender qué lecturas te harán mejor y cuáles no debes frecuentar para que no te distraigan de la construcción de tu propia persona. No te quedes solamente en la vida ordinaria. Vívela con intensidad, pero hazla crecer con tus lecturas. Serás así todo lo que puedes ser. ¡Bienvenida, querida nieta, a un universo inagotable!. Si solamente te fascinan las imágenes serás conducida al mundo de otros. Con los libros, los sueños tendrán tu propia voz.

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