Más redes


La Unión Soviética, en sus planes quinquenales, hacía todas las previsiones de producción, basándose en predicción de necesidades de consumo. Al final del proceso, los estantes estaban vacíos. La economía de mercado previa a la inteligencia artificial produce esperando que la publicidad haga su efecto y dirija el consumo hacia donde es invitado cada ciudadano, pero, al tiempo, se adapta a la verdadera reacción del consumidor, al que a la postre considera un misterio. Sin embargo, la economía de mercado posterior a la inteligencia artificial ha invertido la situación con la ayuda de las redes sociales. Éstas son un mecanismo de comunicación y expresión que tiene el efecto secundario (en el orden cronológico), pero primario en el orden jerárquico de proporcionar información que permite ajustar mucho mejor la producción en función de las biografía del consumidor y la publicidad para vencer su resistencia.

Traspuesto a la política, el acceso a las preferencias ideológicas del elector, proporciona dos efectos sobre los partidos políticos. Uno de euforia, porque les permite elaborar programas mejor ajustados a las expectativas de los electores desarrollando campañas muy eficientes. Pero, otro de depresión, porque esta superencuesta, los puede derrotar de antemano. Es decir, la información que graciosamente entregamos sobre nosotros mismos al utlilizar Internet les informa de las limitaciones de sus perspectivas de éxito o de su éxito total.

Esta situación tiene, desde mi punto de vista, una gran ventaja y es que la gente podemos “elaborar” los programas de los partidos, trasladando el peso de la acción de un actor a otro. Si antes el elector tenía que reaccionar a la campaña, es ahora el partido el que tiene que reaccionar al conocimiento sociológico que las redes le proporcionan. Para esto es necesario que las empresas proporciones toda la información a todos los partidos. O mejor aún que la información sea pública.

Estoy convencido de que las redes sociales serán el vehículo de una democracia mejor adaptada a las complejidad moderna. Huir de ellas o comprarse un teléfono sin Internet es huir de las posibilidades que la inteligencia humana pone a nuestra disposición. Si la tecnología hizo posible la emancipación de la mujer, también harán posible armonizar la ambición con la compasión.

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