Tertulias falaces


30 Dic 2011

Tertulias falaces

En los años ochenta surgió en la radio española una modalidad de tratamiento de la información política que pronto hizo fortuna y, hoy en día, llena horas de espacio en las emisoras de radio y televisión a lo largo del día. En la radio, con la fórmula 3+1 (tres intervinientes de la cuerda ideológica de la emisora y uno de la contraria) se habla sobre temas de actualidad, incluyendo alguna noticia palpitante que pueda surgir durante su desarrollo. En la televisión la fórmula va desde 1+1 a 4+4 siempre con equilibrio de posiciones. Posiciones que se mantienen a ultranza, contra toda lógica y nadie cambia de campo durante la discusión. Básicamente hay dos tipos: las escandalosas en las que se busca atraer a la audiencia mediante la superposición de voces simultáneamente (hay gente que no está interesada en los argumentos, sino en los enfrentamientos) y las moderadas (por su desarrollo y porque hay un moderador efectivo en vez de uno incendiario). Las escandalosas son propias de la televisión porque en ellas la imposibilidad de escuchar por los gritos es compensada por las imágenes. Las moderadas son propias de la radio porque en este medio, si no se escucha, nada se puede sacar en claro. Echas estas precisiones de salida, hay que decir que todas padecen de un mismo mal: la argumentación falaz cuando se enfrentan posturas. En las tertulias gritonas las falacias mas utilizadas, por su eficacia para el escándalo, son la “ad hominen” y su complementaria “tu quoque”, que traducidas son los conocidos dichos españolísimos de “más te vale callar” y “tú más”. En las tertulias formales de la radios las falacias más habituales son las del “espantapájaros” y la de “olvido de alternativa”. La primera consiste en parecer que no se ha escuchado al contertulio atacando lo que no ha dicho. En este caso, es característico que de fondo se escuchen las protestas del otro y que el que esté en posesión de la palabra se escurra diciendo “déjame acabar” o “no me refiero a ti”. La segunda falacia de las tertulias formales consiste en manejar sólo alguna de las posibilidades, no considerando por incómodas, otras que complican la conclusión aunque se acerquen más a la verdad. Conclusión: nos gustaría que los contertulios nos educaran discutiendo honradamente y no tratándonos como ascuas que llevar a su sardina.

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