Todos somos financieros

13 Sep 2011

En los años del boom todas las emisoras tenían en hora de máxima audiencia programas con información económica. Supongo que algunos pardillos estaban al tiempo en sus ordenadores haciendo compras de Tokio o Nueva York, desde sus casas o bien atendían ofertas para suscribir hipotecas multi divisa, mientras otros simplemente suscribían hipotecas que no podrían pagar con bancos que lo sabían de antemano y agravaban el problema valorando la garantía por encima de valor. Es decir, se había extendido el marxismo, en el sentido irónico de que la economía abandonaba su lugar en el sótano para entrar en casa y quedarse en el salón de estar. La gente ya no hablaría de comprar cosas sino de invertir, incluso se llegó a escuchar que en caso de haber pagado la hipoteca de tu casa, debías, en pura racionalidad económica , hipotecarte de nuevo para invertir en negocios en una espiral que crearía un apasionante vértigo de ciudadanos dinamizadores de la economía que produciría riqueza sin cuento. Perdón, no sin cuento, con cuento, mucho cuento o, en otros términos, mucha trola, porque como ya no hay ciudadanos, sino inversores, ya no se habla de casas para vivir, sino de vehículos de nuestra riqueza. Todo es mercado, la gente no vive, se transforma en mercancía alegremente. Se ha instalado una mentalidad, vendida desde los medios de comunicación, según la cual dependemos de la confianza de los mercados. Confianza que los inversores distribuyen según extraños algoritmos (falsos) a empresas y estados. Ahora también a nosotros como paquetes de factores productivos. Olvídese de vivir, eso se ha acabado. Usted debe comerciar. Usted no es un ser humano, usted es un factor de dinamización económica que, si se queda en el camino, es porque su debilidad lo incorpora a la natural generación de residuos que todo proceso conlleva. Deje de hablar de cultura en sus charlas con los amigos. Usted Ya no somos ciudadanos. Todo somos comerciantes, todos somos financieros a mayor beneficio de los inventores del casino en que se ha convertido el mundo. Amén.

Mis desencuentros con un premio nobel

11 Sep 2011

Hoy conmemoramos un hecho tremendo: el 11 de septiembre de 2011. Día conmovedor por ser el décimo de uno de esos “september eleven” de nuestros pecados (La Diada, el asalto a La Moneda y el padre lógico de todos ello, el ataque al WTC). No fui contemporáneo de la entrada de las tropas de Felipe V en Barcelona aquel día once de septiembre de 1714, pero sí de los otros dos. También hoy, un reportaje sobre los acontecimientos incidía en el problema de la tendencia a la procrastinación de todos los dirigentes para luego imponernos, al calor de los hechos, “Pratriot Act” o guerras de Iraq con las que echar un nuevo lazo a la soga de nuestro cuello. Es la dulce decadencia que rechaza a todos los aguafiestas que avisan de la necesidad de anticiparse a los hechos cuando se gestan.

Por eso, me sorprende que el siempre sensible e inteligente Mario Vargas Llosa, tan admirado por tantas razones, de nuevo patine ideológicamente. Dice nuestro hombre: “No hay que engañarse: no hay otra solución. El mal está hecho y ahora sólo cabe corregirlo, atacando la raíz”. Eso sí, a la raíz, duro con ella, a las causas y los causantes no, dulzura con ellos. Porque, como dice Mario, “Lo peor es que la situación actual es propicia para que germine la demagogia y la sinrazón del eslogan, el lugar común y el estribillo prevalezca sobre las ideas y el análisis realista” e insiste: “No hay que rendirse a los mercados” es una frase acomodaticia que circula últimamente por doquier”. Es decir, ahora toca realismo. Conozco la palabra, quiere decir “hay que rendirse a los mercados”. Parece mentira que el fabulador recete realismo. Obviamente el realismo es muy necesario, pero no cuando el desastre llega, sino mucho antes, cuando se gesta. Hay que rastrearlo en los actos inocentes, como en los chistes racistas que anticipan el racismo puro. Recomendación que nunca olvidaré me hizo (lo leí en un periódico) el propio Vargas Llosa. Pero no acaba aquí la cosa, encima ironiza y dice: “Tampoco hay que rendirse a la ley de gravedad, por supuesto, y rebelarse contra ella ha dado algunos excelentes poemas. Volver la espalda a los mercados, me temo, no producirá buena literatura, pero sí, es seguro, empeorará la crisis y acabará por destruir todo el progreso económico alcanzado por los países europeos en los últimos años”.

No se trata de volver la espalda a los mercados, sino ponerlos en su sitio y eliminar alguno que otro. Porque si se acepta que el dinero es un medio y no un fin, debería considerarse patológico un mercado como el de derivados en el que se está tan lejos de los factores productores de vida digna para las personas. ¿No se abolió la trata de esclavos? Seguramente muchos predecesores practicantes del realismo les parecía una barbaridad hacerlo. Algo así como no rendirse a la ley de la maldad. Con franqueza me gustaría verle en otra tesitura, no la de negar la realidad, sino la de cambiar aquello que no es ley natural, sino ley de los hombres para ayudar a una vida mejor. Ya sé que para un escritor es un problemas que no haya tragedias, como para los trasplantes son un problema que desciendas los accidentes de carretera. Pero no se preocupe, el ser humano es tozudo y seguirá produciendo materia para la ficción. Incluso para la buena ficción como es la suya, admirado Mario.

¿Qué es un hecho?

08 Sep 2011

¿Qué es un hecho? Algo que le gusta mucho a determinadas personas que siempre están aludiendo a los hechos, a las pruebas empíricas (otra manera de decir “hechos”). A los amantes de los hechos no les gusta que se les diga que cualquiera de ellos, si es como la lluvia necesita una nube y, ésta, de la evaporación, etc. Y, si es como el paro, necesita que antes falte el crédito (por ejemplo) y antes el dinero esté caro, etc. Es decir, cualquier hecho tiene causas inmediatas y remotas y los hechos sociales, en especial, son precedidos por decisiones u omisiones (las dos son causas posibles). Casi todo lo que nos pasa ahora es tratado por los hombres “prácticos” (economistas o no) como un hecho que no tiene antecedentes. Naturalmente con su respuesta a los hechos están condicionando lo que pasará después. Pero ese hecho posterior también será tratado como un hecho aislado. Un hombre “práctico” argumentará en base a hechos y así nos luce el pelo. Esta actitud está muy extendida. A nadie le gusta hablar de lo que ha traído una desgracia. La sensación de irreversibilidad aumenta la sensación insoportable de culpa en los sensibles y de pérdida de tiempo en los prácticos. Así no hay salida. Es pertinente, sin ánimo de revancha, utilizar los antecedentes como forma de aprender a no cometer errores una y otra vez. Tratar la crisis actual como un hecho lo pagaremos caro. Esta crisis es resultado visible de una cadena de decisiones u omisiones invisibles (para ciegos) de gente concreta (políticos y financieros) que, ahora, no quieren saber nada. Pero es estratégicamente esencial establecer la cadena de causas. Es un hecho, se dice, que cuando aumenta el consumo sube la inflación, lo que se evita subiendo el precio del dinero. También es un hecho que los altos intereses de la deuda soberana en las subastas del mercado son paralizantes de la actividad, lo que no se evita de ninguna manera. Es decir, la contribución negativa de la gente se limita, pero la contribución negativa de los rentista no, porque se atenta contra la libertad. ¡Libertad, cuántas tonterías se han dicho en tu nombre!. En asunto sociales, los hechos tiene origen en decisiones y estas son buena o malas, además deben ser legales. Es decir, tomadas por los que representan la soberanía. ¿Dónde reside la soberanía? Ahora se discute sobre hechos empíricos como que subir los impuestos a las rentas altas de trabajo fomenta la pereza y a las rentas altas del capital la huida del país ejercitante. Acumular 23000 millones de euros (los que tiene nuestro rico número uno) no es moral, pero, además, no puede ser legal. De modo que leyes y autoridad en nuestro nombre. Ese dinero, con escala de gasto anual de un gobierno, a las empresas o al fisco para la justicia social. Más democracia, valor político para que el fin del dinero, que es permitir el comercio para la buena vida de todos, no se pervierta en pura avaricia desestabilizadora en nombre de la sagrada libertad de acumular patológicamente. Los mecanismos de acumulación sin límite del dinero en pocas manos es un fenómeno convencional, no es un hecho meteorológico, puede ser de otra forma y debe serlo.

El futuro

07 Sep 2011

Hablaba Iñaki esta mañana de la relación entre deuda y futuro en relación con una discusión de intelectuales en Le Monde. La idea básica es que se ha acumulado tanta deuda que no se va a poder devolver, por lo que el progreso basado en la deuda tendrá que ser cambiado por otro modelo. Al respecto pienso que si la fantasmagoría del futuro se sustituyera por un presente mutante se vería la cosa con más claridad. Si hacemos la fotografía de un instante del planeta en un momento determinado podemos ver bienes y dinero. El dinero está depositado o prestado y con ese dinero la humanidad ha producido más bienes y sacado a parte de la gente hacia delante. El problema no está en poder devolver la deuda, pues hay que acabar con intereses abusivos basados en argumento tan falaz como “es el mercado”. Si en el futuro no va a quedar más remedio que trabajar con los propios ahorros y cambiar hábitos de vida y eliminar toda frivolidad real o ficticia (de revista), pues que los acreedores esperen pacientemente. No creo que haya tribunales que puedan embargar un país. La estafa global perpetrada por algunos que han acumulado el dinero y que, una vez que se lo han llevado con precios abusivos, ahora lo ofrecen a intereses abusivos, mientras pretenden mantener baja la inflación debe ser contrarrestada con un “siéntese y espere a cobrar”. Naturalmente eso implica no contar con créditos y, por tanto, ajustarse a los propios ingresos. Pues, ¡a trabajar!. Seguramente que esas dificultades obligarán a mirar en qué se gasta y en qué se invierte. Quizá entonces se preste atención a la ciencia y a la investigación. Y los ricos que tomen pulpo en otro país si deciden irse. Es decir recuperar el futuro es renunciar a vivir en el presente una vida cuché que ninguna sociedad debe permitirse. Me puedo imaginar con qué ironía contemplarán nuestras “dificultades” los hambrientos del mundo.

Ángels, Francino, un poco de cuidado

06 Sep 2011

Sólo un apunte. Hace diez años mientras se caían las torres gemelas, Angels que estaba en Tele 5 decía, hasta donde la memoria me es fiel: “¡en directo!, ¡espectacular!”. Hace unos días en el programa Hora 25, después de presentar a los nuevos colaboradores y saludar a algunos veteranos, resumió la nueva temporada diciendo que, sobre todo: “aquí estamos para divertirnos”. Hoy mismo, Francino ha dicho que está un poco hastiado con las noticias de las bolsas, mercados, deudas, etc. Sé que son descuidos, pero, ahora, lo que se necesita, precisamente, es cuidado. Ya imagino que ni una ni otro perciben en sus economías inquietudes del nivel que muchos oyentes están experimentando. Pero un poquito de cuidado, no hay ni diversión metafórica en la situación, menos risitas, no podemos hartarnos, pues hay mucho trabajo que hacer y tiene que hacerse con toda la atención activada. Los medios son esenciales para contribuir a la cohesión social, pues si nos llegan mensajes de cinismo inconsciente desde una emisora tan comprometida no hay esperanza de entender algo. Sé lo difícil que es pasar de hablar de la Somalia de hoy a la felicidad de una victoria deportiva. Pues habrá que estudiar formas de presentar las cosas. Si no, esto va camino de que se extienda en los medios un nueva tendencia en la comunicación: “la divertida desgracia”

Resumen (de momento)

31 Ago 2011

PRINCIPIO.- Dado que han pasado cuatro años desde que se inició la crisis para los todos los españoles menos para el presidente, es un buen momento para hacer un resumen del máster en economía que hemos hecho sin querer.

1) Maliciosos e incautos consiguen en USA eliminar las trabas a dos cosas fundamentalmente: la capacidad de endeudamiento de los bancos y la creación de un mercado de productos financieros confusos.

2) Los maliciosos de USA llevan a cabo tres acciones: a) dar hipotecas a insolventes y b) mezclar las hipotecas con otros productos financieros, como seguros de estudiantes o de vida, y les dieron nombres comerciales atractivos.

3) Los vendieron por todo el mundo a gente que se creía muy lista que dirigían bancos alemanes o españoles que los incluyeron en sus activos (sacaban dinero y lo sustituían por cajas vacías).

4) Los mismos listos, como les sobraba el dinero, lo prestaron a los bancos de países que tenían poco. Estos bancos necesitaban un producto atractivo para que la gente se animara a pedirlo a crédito, dejando la comisión correspondiente.

5) Otros listos (políticos), ahora en nuestro país, ayudaron al mecanismo haciendo posible la aparición del producto deseado mediante una liberación del suelo que permitía construir en todas partes.

BALANCE1: en ese momento (2001) había dos mecanismo de bombeo para sacar dinero de un sitio y trasladarlo a otro (como bombas de agua). El americano con hipotecas a insolventes y el español prestando dinero ajeno (extranjero) para hacer casas. Funcionaron durante seis o siete años ante la ignorancia o la complicidad de nuestros dirigentes. Naturalmente no podía durar nada más que hasta que la fuente del dinero se agotara en el origen de uno o ambos mecanismos.

1) La primera bomba en quedarse sin agua fue la americana. Los insolvente dejaron de pagar y devolvieron las llaves de su casa. Como en USA cuando devuelves la casa cancelas la deuda, y al haber muchas casas bajó su precio, los bancos americanos se encontraron con un agujero al sustituir en sus balances la deuda al precio alto por la casa a precio bajo.

2) Esta bomba al fallar provoca el fallo de los bancos europeos, que no tenían hipotecas propias, pero sí las americanas, que habían comprado con cara de entender mucho de la cosa (un engaño en inglés). Hubo un banco español al que, además, lo engañó un estafador más clásico (Madoff)

3) Los bancos europeos al tener problemas reclamaron su dinero a los bancos españoles que para devolverlo dejaron de prestarlo a los constructores y a los empresarios en general.

4) Las empresas cerraban, la gente se iba al paro, dejaba de pagar las hipotecas y entregaban las llaves. Como aquí cuando se devuelve la casa no se cancela la deuda, los bancos españoles han podido disimular sus balances. Por eso el gobierno actual que se enternece con los bancos y los ricos no ha querido legislar al modo americano.

BALANCE 2.- Una vez que los dos mecanismos hacen su trabajo se dan dos circunstancias: a) la economía mundial se para y b) el dinero ya no está donde estaba, ahora está en manos de los que activaron los dos mecanismos: en USA Goldman Sach y otros y en España en manos de los promotores que supieron parar a tiempo. Otros como Martinsa hicieron cosas raras. ¿Y ahora qué?

1) Los bancos no prestan dinero

2) Las empresas sin créditos cierran o malviven con despidos

3) La gente no consume

4) El paro aumenta

5) Los nuevos ricos y los antiguos al no confiar sus inversiones a las empresas abandonan la bolsa y buscan nuevos caladeros (entes necesitados de dinero) y, claro, ahí están los estados como víctimas ideales. Y empieza la crisis de deuda soberana.

6) Aquellos países que no cuidaron de sus ciudadanos y dejaron que entrara el dinero prestado sin medida se crearon su propia crisis, pues los inversores no confían en que ese dinero sea devuelto y, por tanto en la solvencia del propio país

7) Sorprendentemente, cuanto menos se confía en el país, más altos son los interese que se cobran (algo así como romperle las piernas a un ciclista porque se retrasa en los pagos, cuando se gana la vida pedaleando)

8) A pesar de que la deuda de los países en problemas es mayoritariamente privada, se exige a los países que reduzcan su déficit, impidiendo que, al modo keynesiano, activen la economía.

9) Para tal reducción, los países aprietan a sus ciudadanos débiles y, más sorprendentemente dejan tranquilos a sus ricos por si se van (unos patriotas)

BALANCE 3.- Si el dinero ha cambiado de manos y los nuevos tenedores no lo quieren usar para reactivar la economía y los estados son presionados por los que le prestan dinero a no endeudarse para invertir, no queda más remedio que recordar dos o tres cosas

1) Todo este follón empezó con cambios legales para dar cobertura a la creación de los mecanismos perversos. Por eso no hay nadie de sus promotores en la cárcel. Todo ha sido legal.

2) El dinero es un medio, no un fin. El fin es una vida digna para la mayor parte de la gente.

3) Lo que una serie de decisiones legales estropeó lo arregla otra serie de decisiones legales:

  1. a) Acabar con los paraísos fiscales
  2. b) Limitar el interés de la deuda soberana a la inflación más 1 punto
  3. c) Los inversores no podrían disponer de más mercado de capitales que el de la economía real (nada de espacios virtuales para crear desgracia real)

FINAL(por ahora).- Si los políticos y parlamentos tuvieran inteligencia y valor (ambas cualidades juntas) tomarían ese tipo de medidas. Como no las tomarán por debilidad intelectual y temperamental los vamos a pasar mal todos, muy mal. Vamos a estar tan desfallecidos que veremos quien puede ir a votar.

Los ricos fuera del HOLA

28 Ago 2011

Por fin se habla de los ricos fuera de las revistas de papel cuché. Pero que no cunda el pánico, porque si después de los hechos perpetrados esta mañana en la cadena SER por un inspector de hacienda de verbo claro y acerado y una catedrático de habla serena de pura desesperación, no ocurre nada es que habrá que esperar a que le quiten el carrito a algún vendedor de globos de feria para que este se inmole al modo magrebí. Resumen de lo hablado que no por conocido escandaliza menos, sobre todo cuando se dice junto. 1) no hay impuesto del patrimonio con lo que no es posible tomar el dinero que es de justicia para los fines sociales antes de que se lo embolsen; 2) Cuando ya se tiene el dinero se arbitra un mecanismo de elusión denominado SICAV para que se pague el 10 % de lo que paga el común; 3) Además no se cumple con los propios requisitos de este tipo de truco de prestidigitación (100 socios), con lo que al mago se le ven los hilos; 4) Para evitar que la Agencia Tributaria metas las narices se traspasa el control a la CNMV (da igual lo que signifiquen estas siglas) que enternecida no actúa; 5) Todo esto lo ha hecho un partido social demócrata.; 6) Se argumenta que se hace para evitar, no que se lleven el dinero personal fuera, que ya está fuera, sino para evitar que se lleven las empresas, descosiendo el tejido productivo español. Conclusiones: a) no me creo que éstos lleven una banderita en la correa del reloj; b) Estos señores creo que razonan del siguiente modo: cada español debe pagar lo mismo EN TÉRMINOS ABSOLUTOS; c) Nosotros creamos riqueza, vosotros sois un lastre; d) Si les pide cooperación amablemente se hacen chinos; e) Este escándalo de hablar de los ricos (usted no sabe con quién está hablando) se hubiera podido evitar si JLRZ hubiera tenido la inteligencia y valor, que el confunde con la temeridad, habría parado la juerga inmobiliaria en 2004 (ahora a sufrir) . Final: Si todo esto lo ha favorecido el PSOE no hay esperanza. Será siempre así, salvo que en su imprudencia (la de los de brillantina en el pelo) fuercen a los ciudadanos a la desesperación. La desesperación empieza, no cuando no haya comida, sino cuando no haya televisión. Para eso la liga BBVA (¡claro!) va a dar fútbol todo el fin de semana mañana y tarde. El español que tenga narices que se desespere. En cuanto al título de este artículo, está justificado, pues el único consuelo es que, por fin, se habla de los ricos fuera del HOLA (es decir por sus méritos).

Respuesta a Julián María

24 Ago 2011

Motivado por el artículo del señor Julián Marías, en la sección de Opinión del diario EL PAÍS, de 6 de mayo, titulado «Legitimidad y desencanto», desearía comentar algunos aspectos de su contenido.Dice el señor Marías que la prensa en general no informa sino que opina, unos más, otros menos, cosa que, sin dejar de ser cierta, es por lo menos injusta. Puesto que habrá que distinguir al menos, simplificando mucho, tres grupos: una prensa que llamaríamos de izquierdas, cuyo exceso de opinión se entendería, que no quiere decir se justificaría, por estar editada por unos partidos políticos con intereses concretos, a los que el cambio sabría a poco; otra de derechas, a la que el cambio le sabría a mucho, y, por fin, una prensa independiente (en la medida humana), entre la que cuento a EL PAIS, que pediría que el cambio formal se llene de contenido real, es decir, que en sus opiniones (que por lo demás se separan de la información en apartados claros, con títulos previos, como: editorial, opinión -su artículo-, etcétera) busca que el cambio, insisto, formal, tan magnificado por el señor Marías, no quede en una palabra vacía como esta prensa denuncia.

Nos muestra el señor Marías su sorpresa (y la de su historiador) ante la ausencia en la prensa (¡otra vez!), la ausencia, repito, de un orgullo nacional y un entusiasmo frenético (nada menos). Pero, ¿de dónde va a salir? Si la prensa de antes con su programa completo de relavado y lavado de cerebro durante, digamos, muchos años no hubiese grabado a fuego la desconfianza en los partidos políticos, no aparecería ese desen canto que tanto desencanta al señor Marías al constatar, el es pañol, los defectos reales (qué du da cabe) de estos partidos, que con todo son de lo poco que tenemos a mano para empezar a crear un país tolerante y con vocación humanística. Si se me acepta que al menos alguna prensa sí recoge el sentir de muchos, ¿cómo sorprenderse de que no haya orgullo exhultante ante unas circunstancias políticas que nos hemos hurtado durante tantos años? Esto es lo normal, y sólo como marco formal a llenar de contenido democrático que, entonces sí, nos llenará de legítimo orgullo. Hasta entonces hay que enterrar el triunfalismo, de triste recuerdo.

¿Cómo puede tan inverosímil manipulación ser aceptada por nosotros, los testigos? Eso, digo yo ante (de la prensa ya se ha hablado bastante) la más escandalosa de las manipulaciones (extrañamente olvidada en el artículo), la de TVE. ¿Cómo se extraña el señor Marías del desencanto, si precisamente los agentes directos del cacareado cambio político insultan nuestra sensibilidad y nuestros derechos, día a día, desde las pantallas de TVE? Habría que recomendarles la lectura de libros con títulos tan sugerentes como El miedo a la libertad o Aprender a ser para si después de leerlos sigue la magnífica programación de TVE caer en el más desencantado de los desencantos, con riesgo de escandalizar al señor Marías que se desencanta con nuestros desencantos. Juego de palabras tan vulgar como lo que la caja tonta nos regala cada día.

(Publicado en Cartas al País el 16/5/1979)

La ley del embudo

24 Ago 2011

Se trata de describir un episodio, por lo que de ilustrativo tiene para las actuales relaciones Goliat-David, o sea, grandes corporaciones-ciudadano normal. En unos grandes almacenes encargo un producto que requiere un plazo de tiempo para su elaboración, lo pago con Visa en el acto y unos días después, en comprobación rutinaria, veo el cargo en el extracto del crédito de mi tarjeta. Al recoger el producto se observa un error en el precio: he pagado de más. En consecuencia, el dependiente procede a hacer un abono de la cantidad pagada y el trámite se produce sin incidencia; a continuación, trata de hacer el nuevo cargo que es de 5.000 pesetas menos. La operación es denegada por falta de crédito. ¿Qué ha sucedido? La que sigue es mi explicación, si Visa tiene otra mejor que me lo haga saber: en román paladino, cuando el empleado hace el abono, el gran almacén devuelve mi dinero a Visa, que lo acepta. Cualquiera pensaría que mi crédito ha aumentado en la misma cantidad que el abono. No, el abono va al limbo, y mi tarjeta, que ya tenía su crédito exhausto (soy buen cliente) y situado en una cantidad inferior a la del nuevo cargo, no lo puede cubrir (con lo que la farsa se manifiesta). Pregunta: si a la hora de hacer el cargo toda la red mundial de telecomunicación se activa para hacerle saber a la terminal del gran almacén que el crédito de mi tarjeta no alcanza, ¿por qué no se activa, aunque sea la red local y con baches para informar, al lugar donde mi crédito resida, que el gran almacén devuelve una cantidad mayor? Corolario: si lo sublime de Kant es concebir lo irrepresentable, he aquí una situación no pensada por don Manuel: representar lo inconcebible. O, al sencillo modo: la ley del embudo.

Seguridad en la construcción

24 Ago 2011

El colapso del sistema financiero no invita a la eliminación de los controles. El mal funcionamiento de los controles en materia de seguridad aérea, que ha provocado accidentes pavorosos, no ha llevado a dejar en manos de las compañías comerciales los protocolos. Si de todo esto tenemos amplia experiencia, ¿por qué estamos dejándonos llevar por la inercia economicista para eliminar los controles en materia de seguridad en un sector como la construcción? Esta pregunta viene a cuento del proyecto del Gobierno para socavar las fuentes de financiación de los colegios profesionales en base a la voluntariedad (eliminación segura) de los mecanismos de visado. Al igual que en otros sectores, si los mecanismos no funcionan, modifíquense, pues su eliminación tendrá consecuencias. En su editorial del 28 de marzo, EL PAÍS advertía de que esta reforma no debía ser vista como una patente de corso. Pues eso es lo que va a ocurrir.

(Publicado en Cartas al Director del El País el 3/4/2009)