Tecnología de susto o suerte

12 Oct 2011

Hablamos de iPHONE iPAD, Blackberry y otros instrumentos portátiles. Estas tecnologías han puesto en manos de profesionales liberales y dirigentes de todo tipo unas herramientas potentísima con la que acelerar y fundar la toma de decisiones mientras se mueven sin restricciones por el mundo. Es la cara positiva. Pero, también con estos instrumentos vemos a los jóvenes grabar palizas a compañeros o acosos a novatos, perder el tiempo eludiendo los estudios entretenidos en películas, juegos o conversaciones triviales y padecer en sus entornos microsociales por no tener la última versión del juguete. Es la cara negativa.

Veamos ahora los aspectos negativos de la cara positiva y los aspectos positivos de la cara negativa. Para lo primero, hay que decir que los profesionales portadores de estas maravillas tecnológicas cada vez viven peor empujados por una creciente demanda de productividad de 24 horas que no compensa ni la cena en un restaurante caro con una seductora mujer eventual o un seductor varón, igualmente eventual. Ese aparatito los conecta a una red vampiresca que le absorberá todos los fluidos y luego lo tirará seco. Dará igual que pertenezca a una gran empresa o a una pequeña. El modo de conducirse de las empresas integradas en tal red las impele hacía una demente productividad parecida a la de los gladiadores en el circo, luchando por su vida para divertir a unos pocos desalmados y a unos muchos embrutecidos. El que se sienta feliz en el ámbito profesional mientras abre la caja de uno de estos artefactos que sepa que se está poniendo una pulsera electrónica que los moverá como un pelele el resto de su vida. Yo no propongo que no abra la caja, sino que, al menos, mantenga el espíritu crítico que le permita contribuir a una futura emancipación.

Respecto a los aspectos positivos de la cara negativa, hay que decir las universalización de los móviles y su correlato de tercera o cuarta generación son un arma liberadora de enorme potencia. La capacidad de convocatoria o difusión de ideas es tan potente que ya habrá alguna siniestra agencia pensando cómo controlar, no los efectos de la onda, sino la onda misma. Mientras llega esto hay que tener en muy en cuenta que los artefactos móviles y el software en forma de redes sociales permite acciones de recondución de las decisiones que estaban reservadas, hasta hoy, a uno pocos e incompetentes dirigentes.

La tendencia a empujones hacia la colocación de la información en “nubes” informáticas concentra de tal modo la operatividad de la información que hará cada vez más fácil el control. “Tomando” una nube se tomará el control de toda un área socio económica. En definitiva, estas tecnologías como todas son ambivalentes, como lo fue un hacha de piedra. La novedad es que su efectos son más rápidos, más potentes, más irreversibles. Por eso hay que encontrar una actitud adecuada a este carácter ambiguo que evite los extremos de la fascinación de los pardillos o el escepticismo de los asustados por los cambios. No podemos perder de vista que todo lo que se extiende a mucha gente se convierte ipso facto en una plataforma de publicidad agobiante y pegajosa. Es necesario encontrar formas de dar a conocer la oferta de productos (y personas) distintas para poder disfrutar de la comunicación entre personas de forma limpia. Lo que se oye hasta ahora es inquietante, pues se trata de empotrar la publicidad en todo tipo de contenido, lo que nos puede llevar a alterar nuestro juicio sin que lo apreciemos por la sutileza del procedimiento.

Muerte de un ciclista

11 Oct 2011

Nacho, que se ganaba la vida transportando pequeños paquetes con una bicicleta, quería estudiar. Un cliente llamado Aseco le recomendó que jugara para ganar el dinero que necesitaba y le presentó a un tal Bank. Perdió en el juego y entonces lo visitó un tal Embar que le dio tal paliza que le rompió las piernas del tal modo que no pudo montar en bicicleta más. Tuvo que dejar su negocio y su deuda aumentó más con los intereses. Bank se cabreó mucho y le pidió a Embar que, ya que no podía cobrar, lo matara. Embar lo hizo. Como a Bank no le había pasado nunca esto empezó a apretar a sus deudores que agobiados empezaron a tomar malas decisiones en sus apuestas y a no pagar. Bank dio mucho tarea a Embar, pero éste, que amaba su trabajo, acabó en una semana con todos. Bank se arruinó y le pidió a Embar que también acabara con él. El contable de Bank, que estaba delante, contó que Embar hizo algo que nunca había hecho antes: sonreir mientras estrangulaba a su jefe, pues hacía lo que deseaba hacer desde años atrás sin dejar de cumplir una orden. Ese día salió una noticia en la prensa que llevó la muerte de Bank a la página 35 del periódico, junto al chiste de Romeu: los mercados se hundían debido a la crisis de la deuda soberana provocada por sus manejos especulativos. Todo había ocurrido legalmente, cumpliendo órdenes.

Las burbujas mentales

09 Oct 2011

Ante la ola de fascinación colectiva producida por la muerte y los logros de Steve Jobs, que hasta sus compañeros de Apple han querido aprovechar presentando prematuramente una versión evolucionada de iPHONE tengo que mostrar (dolorosamente) mi perplejidad. Todo mi respeto para la persona a la que no conozco y de la que, por tanto, nada tengo que decir. Pero su aportación a la humanidad es la estetización y facilitación funcional de un aparato a mayor gloria de un negocio basado en la necesidad de la gente de parecer a la última y olvidar sus desgracias entre conversaciones banales y fotos comprometedoras. Cuando oigo hablar del logro de conseguir que una empresa de 10 millones de dólares pase ser valorada en 7.000 millones no alcanzo a comprender el mérito. Para empezar estas valoraciones son ficticias, como estamos aprendiendo a golpes. Pero, además, el producto objeto del negocio forma parte de esos trucos actuales para entretener incautos y crear plataformas para la publicidad masiva y pegajosa. Colores, formas y esbeltez que consiguen que un desgraciado deje de comer bien para tener uno. Por tanto, burbujas mentales más que económicas. El producto es tan ligero en su calidad humana que nace perecedero, pues se sabe que su fascinación tiene una vida limitada a la espera de la siguiente sorpresa del mago. Mundo de niños con pelo en pecho y niñas hechas y derechas.

Por otra parte, su discurso de 2005 en Straford ha agrandado el mito, al parecer por la profundidad de sus propuestas (esta mañana Monserrat Domínguez decía en la SER que lo debía escuchar nuestros hijos). Veamos las propuestas. La primera se refiere a la universidad y su carácter inane para el éxito. Eso lo dice un hombre que no sabe programar ni posee las más elementales técnicas para materializar sus ideas. Ideas que son desarrolladas por otros que sí han pasado por la universidad, claro. No me quejo de que gente con ideas pueda implantarlas (sería una estupidez por mi parte), sino de que eso se relacione con no haber estado en la universidad. Lo que ocurre es que la capacidad de la informática para que una idea sea convierta en actos atrae a los que tienen visiones. Pero lo que afirmo es que hay visiones y visiones. El inventor de los microcréditos o el fundador de Médicos sin Fronteras no goza de éste aura. La fama de Jobs está basada en la popularidad de lo banal, que es compatible con la utilidad profesional de la tecnología. Respecto de el carácter movilizador de los despidos (él usa el símil de un golpe con un ladrillo) es de lo más discutible. Su despido fue de tal calibre que le permitió comprar una empresa por 10 millones de dólares. De modo que nadie se engañe, no se estaba refiriendo al parado que nosotros conocemos y los que vamos a conocer. Es un discurso para jóvenes hijos de los que estaban forrándose en la Calle del Muro en esa época. Por fin, su alegato sobre la muerte, después de su recuperación (desgraciadamente temporal) de su cáncer de páncreas, es, en tanto que metáfora inspiradora para la vida, plenamente darwinista. Que la muerte sea el mejor invento de la vida para renovar lo viejo no es una idea a la altura de Steve Jobs. La muerte es consecuencia de la incapacidad de la naturaleza para preservar la funcionalidad, pero la inteligencia lo logrará. La intuición más poderosa es la de seguir vivo. Nadie quiere morir, ni siquiera los que dicen creer en la prolongación de la vida tras la muerte. ¡Claro! porque los estratos más profundos de su mente les habla con más claridad que la ideología en la que se educaron. Si el cuerpo falla, la mente se puede acabar resignando, pero su aspiración de permanencia es de los sentimientos más nobles y radicales. El juego eterno de los genes puede ser idealizado, pero seguir vivo es la verdadera oportunidad de ser mejor y hacer mejor al mundo. Que nadie se tome la molestia de hacer números y tirármelos a la cara porque sé que la muerte es buena sólo porque es inevitable. Si creemos en la redención del penado con razón, por qué no en la nuestra.

Una burbuja mental es el crecimiento aparentemente indefinido de nuestras ilusiones. En una burbuja mercantil se hace creer a la gente (pobres o ricos) que les merece la pena endeudarse para adquirir algo que no pueden pagar y así provocar la transferencia del dinero de los prestamistas a los promotores de la mercancía hipervalorada por la demanda compulsiva creada. Los productos de Jobs generan burbujas mentales (la perpetua renovación), que se transforman en mercantiles en otros ámbitos y explotan cuando el compromiso de pago por la ilusión se hace imposible y los perpetradores ya han puesto a buen recaudo el beneficio. Steve Jobs, descanse en paz.

¡Parad el tiempo!

08 Oct 2011

El tiempo es una ficción útil que nos sirve para vernos en una cita casi imposible en una cafetería situada en unas coordenadas de una bola que gira enloquecida sobre sí misma y alrededor de una estrella no menos demente en continua combustión. Una ficción, pero útil. Esta ficción, sin embargo, se ha convertido en un fetiche para los tenedores de capital que se la han creído y, desde ese momento, ya no soportan que esa ficción les robe “su dinero”. En efecto, el excitante efecto que produce el tiempo en ellos se traduce en la necesidad compulsiva de que su dinero crezca como si respondiese a los mismos principios de un vegetal o un organismo. Ese crecimiento tiene que ser indefinido. Sufren si tal crecimiento se interrumpe. En cuanto deciden una inversión ya están perdiendo dinero porque su voluntad debería ser satisfecha inmediatamente para que su dinero no se congelara en proceso de construcción de una plataforma petrolífera o en un conjunto de dúplex en una colina. De repente el tiempo devora su dinero y los responsables del proceso lo están robando al no ir más deprisa. Lucro cesante le llaman. ¿Cómo se quitan la ansiedad por el tiempo? con un mecanismo que se impregna de todos sus miedos: el interés. Una vez que se pone un interés el tenedor del dinero ya puede descansar. Ahora su dinero está a salvo. Pues todas las leyes de los hombres están a favor de que los intereses sea pagados o se responda con la vida y la hacienda. Una vez que se tiene el dinero colocado al interés correspondiente (el más alto posible) molesta un detalle: la inflación. La inflación es el resultado de que cada modesto actor económico quiere ser cómo sus héroes triunfadores y siempre que pueden suben los precios. En realidad la presión para subirlos viene de un cuarto oscuro en el que los intermediarios juegan al póquer con materias primas de todo tipo con el oído atento a las necesidades o a las adicciones. La inflación molesta porque corroe, como en el verso de Góngora, el beneficio con el que los intereses calmaban el miedo al tiempo. De este modo, el interés es la garantía del futuro (otra ficción) y la inflación el perverso mecanismo que socializa los que es solamente de ellos. De modo que sus vidas se resume en tres actos, conculcar la ley para acumular dinero, prestarlo a interés y luchar contra la inflación. Esto último es lo más difícil pues no depende de ellos, Para eso hay que influir sobre políticos y gobernadores de bancos centrales y eso requiere un esfuerzo de seducción al que se han aplicado los últimos veinte años. Y lo han logrado. Ahí está Trichet manteniendo los intereses para limitar la inflación y los gobiernos trabajando para que los gobiernos y los ciudadanos devuelvan sus deudas sin romper el pacto con el tiempo. Es decir, sin que se ponga en peligro el ritmo al que van a cobrar. El tiempo le obsesiona. En su nombre lo sacrifican todo. Si te retrasas en pagar estás alterando el universo, hundiendo los fundamentos telúricos. La vida de las persona no cuenta. Cambiar los ritmos de amortización es una traición. No se puede alterar el orden cósmico de las cosas, la devoción al dios Cronos. Pues sí se puede, sólo es cuestión de legislar. Se legisla que el tiempo se pare, porque como queda dicho el tiempo es una ficción útil que se ha convertido en una pesadilla. Así pues, ¡parad el tiempo!

Un lector perplejo

05 Oct 2011

Sr. Director, estoy escuchándole en esta mañana del año tres de la crisis (24/09/2011). Estoy perplejo. Leo (y compro) el periódico El País desde mayo del 76. Además, estoy suscrito al puntocom y, si me permite el exceso, también a Canal plus desde la fundación, tanto para apoyar una prensa del excelente nivel de El País como, modestamente, una televisión de calidad, que sólo puede ser de pago, pues la publicidad se empieza a parecer a esas masas de bolsas de plástico que van ensuciando los mares y matando a sus habitantes (intelectualmente). Por eso, me he quedado perplejo al escuchar que la apuesta del periódico en este momento es una revista de moda femenina. Supongo que enviarán ejemplares a Somalia. Al decir esto no hago demagogia porque no conduzco pueblos y bastante tengo con conducirme de forma prudente a mí mismo. ¿Moda? Lo que necesitamos es información bien estructurada. Una revista que profundizara en la línea de Vida&Arte hubiera sido perfecto. Dado el alto grado de irresponsabilidad de todo tipo de dirigente de nuestras sociedades es necesario un salto cualitativo en la educación de los ciudadanos para que aumente el sentido crítico con datos. En el testamento de Pericles ya se dice que no todos podemos legislar, pero que todos podemos juzgar las leyes. Creo que esta revista es un mensaje erróneo y que no vale la excusa del ¡Sursum Corda! Hay mucho que hacer antes que ocuparse de los ricos y la moda. En todo caso, seguiré comprando su periódico porque en conjunto es lo mejor que nos ha pasado en el ámbito de los medios, además del último refugio cuando la TVE caiga en manos de Cospedal y la dote de auténtica independencia. (Carta enviada y no publicada en el diario El País)

Ya es hora de reconocer el fracaso

04 Oct 2011

La vanidad es una fuente de perturbación muy grande en la vida particular, pero en la vida social es un mecanismo perverso. ETA ha perdido su criminal batalla y ahora busca como disimular su fracaso con dilaciones tratando de obtener una dignidad de batalladores patriotas que nunca tuvieron. El sistema financiero ha fracasado también y, de nuevo, la vanidad es un obstáculo a la solución del profundo pozo en el que nos van a meter. Se quiere mantener el tipo tratando de salvar lo particular cuando, ahora, solo interesa lo general. Bancos ambiciosos a los que, por fin, se les descubre el balance con el activo podrido. Banqueros que quieren vivir el resto de sus días con la dignidad impostada de la riqueza en islas protegidas tratando de olvidar con lo sustraído como vulgares estafadores que siempre encuentran el modo de dormir tranquilos porque, en realidad, no son comprendidos. Políticos que no soportan reconocer lo que ya sabemos todos: que son seres humanos incompetentes que aceptaron responsabilidades para las que no estaban preparados. Financieros que ponen cara de palo ante las únicas comisiones de investigación (en USA) que los han sentado para pedirles explicaciones y dicen aquello de “no era consciente”. Expresión que todo el mundo sabe que se inventó en España, como las guerrillas, la fregona y la siesta. Vanidad que obstaculiza la comprensión de la naturaleza de las soluciones, que no puede ser otra que estar a la altura del problema. No hay que salvar bancos para que nos financien. Hay que dejara que se hundan bancos y recogerlos nacionalizados para una gestión global de un problema global. Los políticos europeos tienen miedo porque lo único que no está a la altura del problema es su voluntad y su inteligencia. Se debe concentrar el capital y el riesgo. Sanear, castigar, depurar por parte de una autoridad europea democrática y centralizada y luego, cuando de nuevo sea imposible que alguien pida desregulación financiera sin que sea esposado, entonces de nuevo se podrá dinamizar la economía dando (sin confianza) carrete al actor individual. Ese cuya codicia parecía que era el motor del mundo- ¡Estúpidos!

La extraña propiedad privad

04 Oct 2011

Uno de los argumentos más socorrido en relación con el fundamento de la actividad económica es la confianza. Nadie lo discute y, desde luego, yo no. La actividad económica requiere que tanto el dinero como las mercancías pueden cambiar de manos en la confianza de que se producirá en plazos pactados la compensación correspondiente. La confianza es un factor decisivo que actúa en todos los ámbitos de la vida. El judaísmo llama verdad al cumplimiento de promesas. Toda la vida es una gran promesa: de seguir vivo mañana, de tener y producir trabajo, de dar y recibir emociones, de adquirir y aplicar inteligencia. Por eso, una vez que las promesas han sido traicionadas la confianza se ha disipado, nadie presta nada, ni siguiera amor con lo que la paralización es completa, tanto en el ámbito económico como en el humano. Esta desconfianza ha desaparecido porque algunos de los defensores de la libertad de acción en ámbitos considerados privados han aprovechado la confianza en quien se presentara con aspecto noble en un contexto aparentemente solvente para perpetrar una estafa global que, no sólo ha desplazado grandes masas de dinero de un sitio a otro, sino que creado un mundo nuevo y peor. Y todo esto se ha hecho en nombre de la propiedad privada. Un concepto que sólo tiene aplicación en la pequeña escala. Pero en la gran escala es una falacia en el mundo actual cuando del comportamiento del sistema hablamos. En efecto, todos los movimientos aparentemente privados que se ha producido en los últimos diez años ha devenido en deuda pública, mientras los gestores (privados) se llevaban su comisión demoníaca por arrastrarnos al abismo. Lo privado a esa escala es un engaño manifiesto. El dinero que se manipula es el del esfuerzo de muchos que creían tener los mecanismos de control de la deshonestidad, pero ya se ve que no. Los casos de los directivos de las cajas españolas de los últimos días son sólo la versión cutre, casposa, carpetovetónica de una actitud criminal de la mayoría de los directivos del mundo que ya están pensando en cómo van a abandonar el barco ocupando los botes al grito de ¡los ricos primero! Ricos y políticos cómplices navegarán hacia una forlandia donde sus hijos disfrutarán sintiendo compasión por esos feos y agresivos habitantes del otro lado del muro. Veremos a ver quien les hace paté para sus bocadillos. Quien fabrica sus sedosos trajes. Lo que sí sabemos es quién los protegerá a sangre y fuego. Por qué no se produce un motín como el que los príncipes alemanes sofocaron con la bendición de Lutero en el siglo XVI solo se explica por la realidad de la TV digital y la promesa del IPHONE 5. Hernández se alegrará de haber muerto atropellado hace dos Blogs.

Políticos de un sólo mandato

25 Sep 2011

El espectáculo lamentable de Obama anunciando el veto a la petición palestina de constituirse en estado es la prueba enésima de que los políticos que aspiran a ser reelegidos se marcan ellos solos. Otros ejemplos son los pactos contra natura de Aznar con Arzalluz, cuando estaba en su primer período, o el empecinamiento de Rodríguez Zapatero en una política a la alemana, cuando, a pesar de su tardío juramento de que ya hacía años que había decidido dejarlo, aún esperaba que brotaran las palmas que lo llevarían al éxito electoral en 2012. Siempre he pensado que dos mandatos es lo razonable para llevar a cabo un proyecto, pero estoy empezando a convencerme de que no es así por culpa de la presión para ser reelegido, que es más fuerte que cualquier convicción. Las políticas más nítidas se advierten en los mandatos finalistas y, probablemente por eso, por el peligro de un presidente sin ataduras, se inventaron los americanos la leyenda del “pato cojo” para neutralizar su capacidad de acción. Naturalmente no se propugna un modo de gobernar salvaje y radical, sin ataduras ni ideológicas ni racionales. El programa de promesas asociadas a la elección es el límite de su acción. Si Obama gana con unas propuestas, no podemos permitir (qué presunción) que su pasteleo humillante actual deje colgados de la brocha a sus votantes, que convencerían a sus vecinos de las bondades éticas y políticas de su apoyo al primer presidente negro. De nuevo las políticas de progreso social muestran menos vigor que las de regreso social. El político de izquierdas tal parece que una vez que su rango le proporciona los atributos de los ricos, se transforma y “empieza a entender”. Entender que la vida es dura y que mantener a tanta gente con el propio sacrificio tiene un precio y muy alto, como ya hace tiempo que saben los dirigentes financieros, cuyos desvelos debe ser objeto de reconocimiento de por vida, como ellos mismos, se encargan de traducir en sueldos y jubilaciones obscenas. Remato: un sólo mandato para dotar a los presidentes de gobierno de un mayor grado de libertad al comprender que la historia los juzgará por el su fidelidad a las promesas en un tiempo relativamente corto. Lo suficientemente corto como para que no olviden el entusiasmo inocente de los que lo llevaron al poder.

La clave

18 Sep 2011

La clave (1)

Hernández recorrió con agilidad impropia de su edad la distancia que había entre su casa y su banco. Llevaba un periódico bajo el brazo, pues creía que era su deber mantener la prensa escrita como garantía de salud política para su país. Se sentó en el banco, que consideraba suyo y de López, el otro jubilado con quien mantenía diálogos sin fin para entender, a sus edades, el mundo. Porque habían decidido que sus últimos años, antes de que Roche los dejara sin insulina, los pasarían interpretando el extraordinariamente peligroso tiempo que había emergido tan bruscamente como lo hicieron aquellos aviones en una mañana clara o aquellos misiles en una noche oscura. Como López tardaba (esa tarde hernández la pasó llorando en el tanatorio) se puso a recuperar algunas intuiciones que había tenido durante la noche insomne. Llevaba un rato dejándose acariciar por la brisa murciana que había llegado con el otoño cuando le llegó la inspiración. ¡Claro! era eso. Tanto tiempo distraídos mirando al dedo y resulta que era la luna. Espantado por las consecuencias de su deducción se echó hacia atrás dejando que las sensaciones que venían de fuera calmaran las que brotaban de dentro. Se durmió

18 Sep 2011

La clave (2)

Al despertar no vio a López y se extrañó. Sólo había ocurrido una vez en ocho años. Se tranquilizó pensando en la distribución de Poisson. También las probabilidades pequeñas se acaban convirtiendo en un hecho. Seguramente López habría ido con su hija separada a alguno de los trámites judiciales que se repetían por los desacuerdos con su ex marido. Estaba volviendo a su interior cuando lo despistó el tono de un móvil en las inmediaciones. Un joven con la visera de la gorra hacía un lado contestaba ¡Ya te veo! pero no cuelgues que te voy a contar la última de Kevin. Mientras se alejaba trató de centrarse. Llevaba dos años analizando los términos de la crisis económica mundial y nacional y tenía claro que la estafa innovadora que los hombres dorados del saco habían llevado a cabo era el origen y no, precisamente, porque hubiera sido un aleteo de mariposa provocador de una tormenta. En el origen hubo un plan premeditado para hacer pasar por valioso lo pernicioso aprovechando el necesario carácter convencional de las relaciones económicas. Carácter que se complementa con la confianza en la buena fe (parece mentira). La economía tiene reglas y si las cumples en su forma aparente puedes colar lo que quieras. Hernández se acordó de vanidoso Botón con sus tirantes verdes dando consejos a los príncipes de la política mientras le robaba la cartera un tahúr con buen olor. Pero le había atormentado no comprender porqué, a pesar de que el dinero no se destruye, la economía se paraba. Poco a poco entendió que los que tienen dinero o, peor, los que gestionan el dinero ajeno, no actúan por algoritmos (eso sólo vale para enseñar en la universidad o para adornar artículos pseudocientíficos con los que embaucar mejor). No actúan oscilando brúscamente desde la confianza y el miedo. No hay término medio. Por tanto la pérdida de confianza llevó directamente al miedo. Y el miedo había escondido el dinero. Los escondites van desde el paraíso fiscal al oro, pasando por el arte o la deuda soberana. Pero resultó que el miedo era tan grande que ya no se prestó dinero a los estados confiando en su solvencia (millones de personas trabajando detrás). Entonces se quiso controlar la solvencia de los propios estados. Una vez que los estados aceptaron el juego…Hernández gritó de dolor cuando el atleta maduro le pisó el pié. Iba haciendo una especie de Karaoke privado con cara de creer que tenía la voz de Pavaroti que debía ir sonando en sus oídos (Vinceró, vinceró)- También iba equipado desde la gorra a los deportivos con toda clase de tejidos sintéticos de alta tecnología, pero el pisotón fue a la antigua usanza. ¡Maldita sea!, se iba a olvidar de su descubrimiento. El atleta maduro se alejó insensible, sin advertir que había estado a punto de provocar el olvido de la clave por parte del cerebro de aquel jubilado inofensivo…

18 Sep 2011

La clave (3)

… recuperado de su dolor, se relajó pensando en el último y sarcástico comentario de Juan José Millás en el Semanal de El País. ¡Qué gracia! Usar las palabras de Cameron para aplicársela a los trincones financieros. ¡Hernández!, se dijo. Su mujer lo llamaba Hernández, en vez de churri. ¡Espabila, hombre! Que se te va a olvidar. Bueno, a ver, cuando los tenedores del dinero quisieron controlar a sus nuevos deudores, los estados, los hacen de una extraña manera. Para garantizar la recuperación del dinero prestado deciden pedirle a los estados que reduzcan los gastos y eliminen los déficits. Para ayudar les suben los intereses. Una paradoja por descifrar. Creo que es porque, en el fondo, saben que la gente acabará tirando del carro y se les devolverá el dinero, de modo que encuentra natural aprovechar la debilidad inventada para llevarse tajada adicional. Ahora, se rió Hernández, se darán cuenta del error con Grecia, la cuna de Europa. Europa, una doncella raptada por un toro, ¡vaya por Dios! Ahora la culpa va a ser de España. ¡A la cosa, Hernández! Todo esto me llevó a pensar que la clave del problema era el dinero y, en consecuencia, tenía claro, y López también, que no se podía destruir estaba en alguna parte. De modo, que la misión de los que tienen que cuidad de nosotros, los depositarios de la soberanía desde que murieron dioses y licenciados en Harvard, sería evitar que estuviera ocioso (fuera refugios), que pretendiese esclavizar con intereses (limitación de réditos no relacionados con la actividad productiva), que no contribuya al bienestar esencial de todos (lucha contra el fraude). Si los políticos convencidos se atrevieran a usar su poder estaría resuelto el problema. ¡Qué error! Primero, los políticos convencidos han traicionado su juramento informal (¡no os fallaré!) y los no convencidos están a la suya, el halago de la gente que huele bien. De modo que el dinero seguirá comportándose de la misma estúpida manera, produciendo placer local y desgracia global. Segundo, nuestro problema no es el dinero. ¡Cómo pudo estar tan ciego! El dinero solamente es un medio, que los estúpidos han convertido en un fin. Pero no me extraña porque los que creen en la otra vida actúan como si sólo existiera esta. El dinero es un fin, se repitió. La clave está en otra parte…

18 Sep 2011

La clave (4)

… ¡este López! Voy a ir a buscarlo en cuanto lea el periódico. Después iré a hacer bulto en la protesta por el embargo de la casa de María Jesús. Cinco hijos y se creyó la patraña del banco. – Sí, Hernández, por fin voy a tener casa. Ahora no tiene casa, y ha cambiado su modestia anterior por la ruina más absoluta (el Compassion Bank of Murcia le ha advertido que le debe 80.000 euros). Concluyamos, la clave no está en el dinero, el problema es mucho más grave que el que supone el retraimiento de sus poseedores. La clave está en la actividad, es decir, en qué hemos estado empleando nuestras energías físicas e intelectuales. El aprieto del mundo no es falta de confianza (que también), ni falta de sensibilidad medioambiental (que también). El problema fundamental es que hemos dilapidado nuestras energías y, si quieren, nuestro tiempo. Desde hace cincuenta años, con la ayuda de la tecnología y la falta de visión de todo tipo de dirigentes nos hemos dedicado a producir estupideces. Lo que sólo hubiera estado justificado (hasta que el planeta se agotara) si esa actitud no hubiera puesto en peligro a la humanidad. Mucho más peligroso que una bomba atómica (que no debería existir) es el derroche de nuestro tiempo. Una señal era que mientras los poderosos disfrutaban de golosa comida, asombrosos adornos minerales o y voluptuosa tecnología mecánica y electrónica, nosotros hemos financiado el disparate disfrutando con su imitación gregaria comprando a crédito objetos banales imitadores del estatus de las elites negras. Si el problema fuera el límite que imponen los recursos planetarios, el planeta se ocupará de desprenderse de esta chepa que le ha salido en forma de un supuesto homo sapiens. Si el problema fuera moral por la miseria de continentes enteros, sólo tendríamos que endurecernos y pedir telediarios más amables. Pero no, no es fundamentalmente un problema de distribución del dinero, ni un problema moral. Es que hemos consumido medio siglo sin producir para lo esencial: salud (no belleza); vestidos (no pasarelas); comida (no delicatesen); infraestructuras (no estadios); ciudades (no escaparates); conocimiento (no entrenamiento).

18 Sep 2011

La clave (y 5)

La consecuencia es que hemos perdido cincuenta años y ahora podemos tener el dinero pero no podremos recuperar el tiempo sin un enorme sacrificio. Lo que nos falta es tiempo para vestir, alimentar, dar cobijo, cuidar y sobre todo educar a los nuestros. Por eso nuestros ineducados dirigentes han avalado alegremente la juerga mundial y nuestros ineducados jóvenes están completamente distraídos entre botellones estupidizantes o quizá, lúcidos. El Quinceeme ha reunido a 50.000 jóvenes pero hay en las universidades un millón y medio, más seiscientos mil ni-nis. -De modo que, Hernández, esto tiene mal arreglo. ¿Qué se puede esperar? Pues es difícil que con la mentalidad vigente que sólo quiere recuperar la economía alegre haya arreglo. Se necesita una economía esencialista, basada en un cambio brusco de prioridades. La energía consumida en lo superfluo hay que dedicarla a lo esencial para nosotros o para otros. No por razones morales, queda dicho, sino por el colapso que produce que en un momento determinado falte lo esencial por haber gastado el sagrado tiempo en boludeces. Probablemente –me da miedo pensarlo, haya una expropiación de capitales prestados por una quiebra generalizada. Después habrá que ir recuperándose con más cabeza (hasta que se olvide). La energía de la juventud ayudará, pero sobre todo el conocimiento y la tecnología que hará más rápida la recuperación. Pero el resultado tendrá que ser otro muy distinto. Lo siento por los países emergentes que lo hace a una superficie devastada. Hernández se relajó pensando en la cara que pondría López cuando tomaran café esta tarde. Al salir del tanatorio, Hernández fue atropellado por un autobús de la discoteca El Desarreglo de Todos los Sentidos que conducía a unos clientes de vuelta a casa. Su cadáver fue arrollado después por una limusina de una boda y el Lexus de un tenedor de deuda.

¿Qué hacer?

7 Sep 2011

Ahora es muy habitual preguntarse qué hacer con nuestros problemas económicos, una vez que todo el mundo parece saber lo que ha ocurrido. Pues al margen de las correcciones parciales está muy claro. Otra cosa es que se tenga valor político para hacerlo. Hay que partir de dos principios:

  1. La soberanía reside en la gente (risas)
  2. El dinero es un medio para el comercio ágil
  3. Con estos dos principios hay que:
    • Evitar que el dinero se acumule en pocas manos patológicamente (más risas)
    • Evitar que el dinero esté ocioso. Cuanto más tiempo más gravamen
    • Hacer que el dinero tribute. Eliminación de paraísos fiscales y sus oficinas cercanas
    • Eliminación de mercados de títulos (a jugar a los casinos) distintos de los emitidos por las empresas o los estados.
    • Limitar los intereses del capital a un punto por encima de la inflación (carcajada)

Todo esto es necesario hacerlo en grandes áreas económicas. Lo siento por Suiza, el Caribe y la City londinense. Como se ve hay tarea. Lo que no hay es valor a la altura de los tiempos. Se nos pide a los demás, sangre, sudor, lágrimas y estupidez. Que se conformen con sudor (físico e intelectual). En cuanto a las risas, sí que nos vamos a reir, sí, como los de las corbatas de seda no espabilen y no salgan del estupor que les produce la langosta con champán mientras hablan de dinero.