La resurrección de Hernández

17 Nov 2011

Hernández abrió un ojo y se asustó al ver a su tía Carmen descomponer la cara a través de un cristal. Su tía Carmen también se asustó, pero además se cayó para atrás. Él no podía caerse pues estaba sujeto y no sabía por qué. Empezaron a aparecer más caras tras el cristal todas de pasmo y caída hacia atrás. Se imaginó el espacio tras el cristal lleno de gente amontonada. Miró por rabillo del ojo, vio flores y se mosqueó. Forzó la vista y miró hacía abajo con preocupación y comprobó que estaba vestido de blanco (un color que odiaba) y había más flores con una banda negra, donde en letras doradas podía leer “…u banco”. No es posible pensó. En ese momento se abrió una puerta y un tipo siniestro se le puso delante. Con la cara de palo dijo: ¡Ha resucitado!. ¿Quién? dijo Hernández con la voz pastosa. -Usted. Respondió el siniestro. -Pero para eso hay que morirse. Dijo con lógica aplastante Hernández. -Claro. El empleado de la funeraria asintió mientras quitaba coronas y ramos de su cuerpo. Después empujó el armazón sobre el que estaba y se lo llevó a una sala de observación, donde ya lo esperaba un médico. ¿Cómo está la prima de riesgo? Preguntó Hernández recordando que fue lo último en lo que pensó al “morirse”. En 500 le dijo el médico mientras le miraba el fondo de ojo. ¿500? – Es para morirse. – Desde luego, dijo el médico, mientras aplicaba el fonendo y escuchaba el débil ritmo de un corazón sorprendido por estar latiendo cuando creía que ya se había jubilado.

En el parque

01 Nov 2011

Pasó la página del New York Time que acompañaba al diario El País. Leyó con atención el artículo de Paul Krugman en el especial Negocios y se quedó un rato pensando en qué razón tenía respecto a la salida de la crisis. Se levantó y tomó un trago de café mientras apartaba las flores que perfumaban el ambiente. Dobló el periódico y miró el cielo. Hacía un día espléndido de otoño. El azul era de una intensidad tal que obligaba a que el observador apartara la mirada hacia vistas menos exigentes. Dobló con cuidado el periódico y cruzó las piernas para esperar a la persona con la que estaba citado. Se mesó sus elegantes cabellos blancos y se echó en el respaldo de su asiento a esperar relajado. Desde su sitio veía a niños que jugaban a unos metros. Sus abuelos vigilaban cuidando que las palomas no los golpearan con sus alas. Se frotó las manos con delicadeza y recordó el viaje a París del último otoño. Cómo lo disfrutó con Carmen. A pesar de los años transcurridos todavía se querían. Feliz coincidencia, pues le llegaban amortiguado por los gritos de los niños fragmentos de una canción de Edith Piaf. Con qué alegría le compró aquella sortija en la plaza La Vandome y con qué alegría la recibió ella. El brillante era de una pureza tal que refulgía en su dedo mientras recorríamos las salas del Louvre y ella señalaba alguna obra que le llamaba la atención como la delicada obra de Canova en la que Amor sostiene con delicadez a Psiqué. Los recuerdos le impidieron darse cuenta de que José había llegado ya. Le tocó el brazo y se volvió. Sintió una enorme lástima por él. Su rostro se había degradado tanto. El clásico Brick de vino en el bolsillo y la barba de tantos días como hacía que no pasaba por Jesús Abandonado. Se había dejado arrastrar por el desánimo y ya era un ruina. A él no le pasaría eso. Mantenía la dignidad. Ayudó a José a ponerse la mochila y él cogió su carro de supermercado con lo último que le quedaba desde aquel día en el todo cayó sobre él en forma de desahucio y muerte de Carmen, que no pudo soportar la situación. Se atusó su cabello blanco lleno de grasa (qué daría por un champú) y trató de recordad las poesías de Horacio con las que se ganaba la vida recitándola en la misma plaza donde había vivido. Al principio algunos amigos lo miraban con conmiseración, pero eso cambió cuando los vio en la cola de Cáritas esperando un plato de comida con toda su familia. Cerró el termo de café (lo había comprado en Zurich seis años atrás). Al alejarse empujó sin querer y pisó el periódico que había había estado leyendo. Era de tres meses antes y lo había encontrado buscando en el contenedor hacía un par de noches. Al tiempo Edith Piaf seguía empeñada en ver la vida en rosa. En una pantalla en la calle un locutor comentaba la última caída en picado de la Bolsa.

La emergencia del subsuelo

01 Nov 2011

La economía, los bancos, los inversores… son seres del subsuelo que han emergido después de siglos de permanencia en su lugar natural. Son seres necesarios para la vida, pero mientras estaban en el subsuelo (como las raíces). Al salir a la luz con sus ojos legañosos y sus costras en la piel lo han perturbado todo. Se han servido de habitantes de la superficie, los políticos. Una especie renegada. De repente todo se ha visto contaminado de su verde y repugnante efluvio. Ya no hay vida, hay economía. Una actividad del subsuelo que lo ha invadido todo. Una actividad cuyo nombre da cuenta de su naturaleza secundaria (la ley de la casa). Cuando lo secundario se rebela y ocupa el lugar de lo primario el universo se conmueve. La lava lo quema todo. Nada permanece en su sitio. Sólo hay aire viciado. Humos sulfurosos que ocupan todo el espacio. Terrible aquelarre de seres oscuros. Fin de la vida. Principio de lo monstruoso.

La versión cotidiana de todo esto es que ha desaparecido la política. La publicidad es angustiosa y omnipresente. Las voces que el poeta distinguía de los ecos, no se oyen. Centros oscuros por su maldad o su estupidez lo dirigen todo. No quieren compromisos personales como ocurría en las guerras. Nuestros hijos no pueden mirar hacia delante porque no se ve nada. No quieren hijos ni cónyuges. Nuestra civilización ha sido vendida por un plato de lentejas con lucecitas de colores de iphones e ipades. La esperanza sólo puede venir de una reacción de la gente que pase a defenderse controlando su enorme potencial económico de consumo (paradójicamente). Hay que evitar que todo acabe siendo economía. Que todos nos levantemos pensando en qué porquería vamos a venderle a los demás. Es necesario recuperar la razón como rectora. Un mundo en el que los individuos se dejan convertir en partículas movidas por fuerzas primarias como la codicia o la protección ante la muerte a toda costa es un mundo nuevo, desde luego, pero peor que aquel basado en la esperanza de la convivencia generosa.

La muerte

01 Nov 2011

La muerte no existe. La vida reina. Somos ya 7000 millones de personas más o menos vivas. Lo que existe es la sustitución de individuos cuando su proceso de desgaste se hace irreversible o se tropieza con un criminal o un político en trance de conquista o permanencia.

Muerte” es una palabra grave. Cuestión muy relativa porque en alemán se dice “Tod” y en inglés “Death”, que son palabras que no nos dicen nada a nosotros. Cada pueblo tiene su propia palabra grave. Se ha dicho sobre la muerte que no debe preocuparle al vivo porque nunca coincide con ella (estoicos). También se ha dicho que es “la dulce hermana” (Castillo Puche). Y, que no se me olvide, hay quien la considera un mal trago que merece la pena pasar para entrar en la gloria. Los médico la consideran un “éxito”, pues, ya saben, en latín (antes que en inglés) “exit” significa salida. La muerte es conjurada con lo único que conocemos de verdad: la vida. Por eso algunos proponen una vida ulterior en la que enjugar nuestras lágrimas. Es una teoría agradable pero una teoría ad hoc. ¿Qué necesita usted, esperanza, redención? Pues yo se la doy. Personalmente la muerte me parece un fracaso. La naturaleza que nos creó no sabe mantenernos vivos sino es a través de nosotros mismos. Yo creo que la ciencia vencerá a la muerte por vejez mucho antes que a la estupidez o a la codicia. Es imposible pensar en las implicaciones de tal conocimiento, que debe llevar aparejado la recuperación de la capacidad funcional (la juventud, en definitiva). Naturalmente, la muerte por accidente o criminalidad será difícil de evitar (ya digo, la estupidez). Para entonces tendrá que estar resuelta nuestra capacidad de convivir y regenerarnos psíquicamente o ser inmortal será insoportable. Entre tanto la muerte, en tanto que nombre del proceso de cese de una vida individual, condiciona nuestra vida voluntaria o involuntariamente. Los que viven hasta las edades estadísticamente establecidas tienen tiempo de reconciliarse con la idea, pero sus caras nos dicen que no, que no se termina de asimilar. Las muertes serenas se dan en el cine, pero no en la vida. Por eso el gran descubrimiento es el opio. Tiene gracia que pase uno toda la vida esquivando los estupefacientes para morir dulcemente gracias a ellos. Todos los días muere gente. Gente sorprendida en lo mejor de sus vidas. Llegamos incluso a desear la muerte de otros (asesinos de niños) o a reírnos en los tanatorios a las cinco de la mañana, cuando ya no se controla el cerebro. Son las risas más catárticas (depurativas) que he escuchado o experimentado nunca. El humor negro o el desfile de subnormales disfrazados de zombis es señal de que algo tiene la muerte que nos atrae. Yo la rechazo. Pero me trabajaré para no darle gusto de morir cabreado. Me fastidia perderme el final (ja, ja) del culebrón humano. Hoy he estado en el cementerio. Uno debe actuar como le gustaría a sus deudos aunque el espectáculo mediterráneo de risas, ruido, coches, vendedores, guardias, polvo, flores de tela y de las otras, lápidas pulidas, cipreses sucios, fosas descubiertas, lutos obsoletos y caras, muchas caras de vivos esperando la muerte deambulando entre tumbas cumpliendo con un deber no escrito de culto sea enternecedor o ridículo. 7.000 millones. No habrá cementerios suficientes. ¿Cuántos humanos puede soportar el planeta si su peso medio es sesenta kilos de minerales, líquidos y gases? Hay que ir pensando en un sistema de control de espermatozoides. Podíamos empezar por los que, por su manera de dirigirse hacia el óvulo, se sospeche que piensan estudiar economía o dedicarse a la política.

Post scriptum.- Un millonario llamado Peter Thiel, como ya lo tiene todo, quiere ser inmortal. Con este propósito propugna que, en vez de gastar en dinero en sanidad pública, se invierta en buscar la inmortalidad que, en el supuesto, sólo podría conseguirla él y los suyos.

E.E.U.U. de Europa “iuesi”

01 Nov 2011

Dado que estuvimos ante una crisis sistémica que atacaba al euro (lo único que teníamos unificado con la excepción del manirroto cementerio de viejas glorias que era el parlamento), fue necesario ir hacia delante pues lo contrario (parados o hacia atrás) ponía los pelos de punta. Yo ahora soy un habitante de la Comunidad “Autónoma” de España, sita en los Estados Unidos de Europa (USE). Mi presidente actual es alemán, de la Comunidad Autónoma de Germania, la más rica y centrífuga, pero tuvimos un presidente español y tres franceses. Desde que se cambió el tratado en Lorca (el inmortal tratado de Lorca en 2012) se acabaron la veleidades especulativa. Grecia es ahora un parque temático sobre el origen de Europa. España es la principal proveedora de aceite y sol. La mitad del sol para la playa y la otra mitad para producir electricidad. Un invento en la Universidad Politécnica de Cartagena produjo una revolución energética gracias a un joven físico que investigando la fotosíntesis cuántica descubrió la más eficiente célula fotoeléctica jamas conocida (90 %). Los bancos ahora están concentrados en Suiza que se incorporó a la unión para que todo el mundo pudiera decir que tenía una cuenta en idem (yo mismo tengo 5000 euros). Europa es ahora, no sólo las más culta de las áreas del mundo, depositaria de la memoria histórica de la civilización, sino una de las áreas más prósperas del planeta, gracias a la estabilidad traída por la solvencia del conjunto de países que, por fin, comprendieron que la economía mundial depende de la coordinación política y económica de grandes áreas. El presidente español ha cubierto Europa con líneas de AVE. No hemos tenido ningún presidente inglés en 100 años. Probaron a conducir por la derecha, pero no pudieron soportarlo y se salieron de la Unión. Una pena, pero los demás hemos conseguido ser la tercera gran zona económica con el añadido de ser depositarios del mayor tesoro cultural y civilizatorio jamás disfrutado. Al despertarme me caí de la cama. Todavía me duele el lado izquierdo.

¿Mi voto? Al más simpático

01 Nov 2011

-Borja ¿a quién le vas a votar?, dijo Alfredo. Borja, meditó y dijo – Al más simpático.-¡Qué horror!, dijo Alfred (para los amigos) ¿por qué?. – Pues porque si tu y yo que hemos estudios en la London School of Economics no tenemos ni idea de lo que hay hacer, ¿Cómo puedo esperar que Salguido o Mortero lo arreglen? Esto se arreglará o no espontáneamente. De modo que voy a elegir al que tenga mejor jeta para mí.

Es un tema de conversación radiofónica estos días si el PP ha presentado o no su programa o, si es el caso, si resulta más o menos ambiguo. Una preocupación estéril a la vista de ausencia total de influencia en los acontecimientos de los poderes regionales (España es una región autónoma de Europa) y la incapacidad moral y técnica de los poderes que sí tienen influencia. También se oyen voces indignadas por la persistencia de la mentira calculada de los políticos en campaña. Aunque las que más sorprenden son las que comprenden la ambigüedad, cuando no la mentira, en nombre de la astucia política más elemental. Es decir, se ponen en el lugar del mentiroso porque, obviamente, ellos harían lo mismo. Curiosa empatía del gobernado con el que gobierna. Es como si la verdad fuera un estorbo que complica las cosas y produce malestar a todos.

Visto lo visto, ¿qué sentido tiene elegir a un político por lo que promete? ¡fuera máscaras! hay que elegir al que te cae más simpático. De hecho es lo que ocurre. Nadie lee los programas y sólo presta atención a lo que se dice en campaña si es una burrada suficientemente fuera de lo normal y destaca sobre la atonía general de ruido, banderitas y decorados horteras (de telediario galáctico). Reglas para elegir al que te cae mejor. Primero, eliminas a los que te caen mal con claridad y, después, entre los que quedan (si quedan) les miras la cara y ves, en función de tu gustos, si parece una buena persona o un cabrón redomado (hemos quedado que sin máscaras). Luego hay que hacer una selección más refinada en la que eliges buenas personas con carácter o el tipo cordero destinado al sacrificio. En el lado perverso, si es tu caso, mira a ver si le tiene manía a algún sector económico en el tu tengas intereses. Con estos criterios al final puede que no te quede candidato. En ese caso, entras en la cabina del colegio electoral y escoges la papeleta con los ojos cerrados.

¡Qué mal estamos! (de puente)

29 Oct 2011

-¡Qué mal estamos!-¡Este país no tiene remedio!. Dijo Pérez en su hamaca con un martini en la mano. Pérez está de puente, pero preocupado.

Los alumnos le van diciendo a cada uno de los profesores que es el único que va venir a dar clase el lunes 31 de octubre. Los incautos, o los que no necesitan corchos para flotar, aceptan y la estratagema acaba siendo más verdad, a medida que van cayendo las barreras de la ética docente y el desparpajo discente. Los padres, que han pactado con sus colegas un turno imaginario, se alegran. Los dirigentes de toda laya contemplan el espectáculo displicentes y agradecidos (ellos también tenían planes). En fin, todos nos vamos cuatro días a celebrar a los muertos en la playa. Ventajas de la incineración, que te permite llevarte a papá en la urna, que para eso pagó el chalé. Todos alegremente nos vamos a comentar indignados lo mal que va el país de la forma más agradable (dejando el puesto de trabajo). From the lost to de river, que diría el castizo. Esta forma de actuar, incoherente hasta rozar el código penal, es la divertida manera de mandar un mensaje al mundo ¡Usted, Mundo, no sabe con quién está hablando!. También es un eficaz sistema de estimular en los alumnos la novena de Gardner: el cinismo.

Pero tranquilos que está en marcha la revolución: en el otro extremo de esta actitud, tenemos al autónomo en la versión publicitaria de una compañía telefónica. Con flemones, brazos rotos y fiebre arrastrándose a la oficina para poder pagar su alquiler y al empleado que, como todo emprendedor, debe tener para que baje el paro el día 21 de noviembre. Dado que con la ley laboral que llega todos vamos a ser autónomos, el grito de ¡tengo una idea! creará en los bancos la necesidad irresistible de dar crédito y se vaciarán las salas de espera de las urgencias hospitalarias.

Pérez meditó: -¿SER o no SER? y concluyó: -¡A vivir que son dos días! El autonómo arrastrándose hacia su oficina respondió -¡hombre Pérez, ni tanto ni tan calvo!

Ah! Pérez no es autónomo, es heterónomo. Sus hijos también.

España no, Europa tampoco

25 Oct 2011

Un anuncio televisivo oficial en los años setenta mostraba un grifo en una bañera soltando agua muy caliente rodeada de vapor y una voz decía “si usted se lo puede permitir, España no”. Esta frase ilustra bien la idea de que cuando se trata de bienes limitados y universalmente necesarios no puede permitirse su derroche aunque alguien pueda pagar un alto precio. Pasa igual con muchas de las iniciativas de producción en el paraíso de consumo ilimitado del que acabamos de ser expulsados. Una empresa con esta mentalidad puede producir cualquier cosa siempre que retorne más dinero del que ha empleado en la producción, aunque la cosa producida sea un frivolidad evidente, consuma recursos insustituibles o contamine gravemente. Será celebrada siempre que tenga éxito económico. Al grupo de las empresas que producen frivolidades pertenecen todas las de la calle Montaigne de París y todas las de yates de lujo o jets unifamiliares. Ganan dinero y eso las justifica. Desvían recursos hacia un mundo de fantasía propio de niños que habitan el país de Nunca Jamás. Proporcionan razones para que siempre falte dinero a un directivo para satisfacer sus necesidades de afirmación ante sus colegas. Mundo de tarados emocionales que se esconden en la suavidad y el color de la tecnología actual, para consumir inteligencia en servir a aventureros que alardean de no haber pasado por la universidad o, en el mejor de los casos, de haber escogido la carrera perfecta en vez de esas boludeces de la ciencia. Todos los problemas de Europa tienen origen en la primacía de lo particular sobre lo general. Mientras los países miembros no se convenzan de que no es posible una moneda única y muchos intereses sin coordinación política no habrá nada que hacer. No me importa que Europa gobernada por un alemán elegido democráticamente imponga condiciones a la comunidad autónoma de Hispania. ¡Si usted no se lo puede permitir, Europa tampoco!

¿Quién maneja el interruptor?

17 Oct 2011

El episodio de las Blackberry pone de manifiesto un riesgo: que lo que ha sucedido, al parecer por un accidente, puede ocurrir premeditadamente. Me puedo imaginar una situación de revuelta mundial hecha posible por las redes sociales que es saboteada por una apagón comunicativo global. De modo que sería necesario que los vigilantes de los interruptores fueran conocidos. Los de Facebook, los Twenty, los de Blackberry para que sepamos quien los ha accionado si llegara el caso. No es una teoría de la conspiración, sino la expresión de una inquietud, vista la facilidad de colapso. Sumen a esto la creación de las “nubes” de información, tan atractivas, por un lado, tan peligrosas por otro.

Al fin llegó el socialismo

16 Oct 2011

Tantos años de esfuerzos de tanta gente ha traído por fin el socialismo. Pablo Iglesias, Rosa de Luxemburgo, Besteiro, Gramsci reposan en paz en sus tumbas al “comprobar” que sus ideas y su sacrificio han dado resultados. Pronto se escribirán libros sobre la capacidad de éstos líderes de anticipar el futuro de la humanidad. Tantos errores en el pasado, tanta persecución, tantos anónimos militantes sacrificados en aras del progreso y por fin el futuro ha comparecido. Está aquí. El socialismo ha llegado en 2011. Ya no más miedo, no más incertidumbre sobre lo esencial, no más paro de gente importante. La actividad garantizada, la capacidad de obtener grandes beneficios asegurada por las inyecciones continuas de dinero procedente de los ciudadanos de ahora o de mañana. ¡Por fin ha llegado el socialismo! gritaron casi guturalmente y a coro Dehaene de Dexia Bank Belgium, Amorós de la CAM, Paulson de Goldman Sach con los ojos arrasados de lágrimas y abrazándose entre ellos. Además, la casualidad feliz de que fuera un 15 de mayo el acontecimiento añadía un punto de gracia, mientras los descamisados irracionalmente se quejaban de lo que tanto habían reclamado sus padres.