Villacañas años setenta


09 Ago 2011

Tendría yo veintidós años o así. Era un joven técnico deseando tener trabajos de responsabilidad cuando una mañana me llamó el jefe del estudio de arquitectura donde trabajaba como calculista de estructuras. En su despacho había un hombre hirsuto con la piel quemada de largas exposiciones al sol con un cigarro liado colgando en la comisura de los labios. Llevaba traje y corbata aunque las solapas delataba su falta de modernidad (las solapas eran estrechas y no era entallado). Rafael me lo presentó: “- fulano, gerente del circo XYZ”. “Usted dirá, dije educado (ya era pobre entonces)”. “Bueno, me han dicho que usted es la persona que busco”. “Usted dirá, dije impaciente, pues me esperaban los detalles de armado del edificio Príncipe”. “El circo XYZ, dijo encampanado, ya sabe, el más importante del mundo, viene a ABCITY y necesitamos un certificado de la seguridad de las instalaciones para que el Ayuntamiento de licencia de apertura”. “Estupendo, dije yo ilusionado (era un circo y yo estaba más cerca de la infancia que de mi edad actual), dígame dónde lo han instalado que vaya a realizar la inspección”. El gerente del circo XYZ me miró como si fuera un lunático (hacía pocos años que la NASA había llegado a la luna y debió pensar que me vine de allí como polizón en el módulo lunar). “Pero, dijo, el circo no llega hasta la semana que viene. Yo me adelanto para que todo el papeleo esté listo en ese momento”. “Papeleo” quería decir en su argot que el informe de seguridad del circo era un papel que debía redactarse una semana antes porque mi intervención era superflua, solamente un trámite. Como era joven era digno (creo que era un 15 de mayo aquel día) y me mostré ídem. “Ni hablar, yo no redacto un informe si no puedo inspeccionar las instalaciones y hacer las comprobaciones correspondientes”. Ahí acabó la conversación. Me dio la mano de nuevo (ahora le sudaba ) y se fue. Una semana después el circo se inauguró y, ya me aseguré, tenía la licencia de apertura, cuya emisión el ayuntamiento no proporcionaba antes de cinco días. Después de los accidentes se oye decir a los responsables municipales que “revisado el expediente, toda la documentación estaba en regla”. Sugiero que, en estos casos, se comprueben las fechas de emisión de los informes y de la licencia. También se escuchará decir que “son hechos lamentables pero esporádicos”. Claro, pero la seguridad convencional está en torno a un caso por millón más o menos. Por cierto, he oído decir que en Villañacas ha ocurrido en estos días un accidente ferial con cuatro muertos.

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