Falacias nucleares


17 Mar 2011

En los partidos de fútbol se observa últimamente (50 años) que siempre que la pelota sale de banda, los dos futbolistas en liza dicen que la pelota la sacado el otro. Es decir que siempre mienten los dos. Aunque, como los relojes parados, aciertan dos veces al día. En las tertulias los defensores de posturas hacen algo parecido, se matiza poco y se argumenta, en general, mal. Cuando se hace mal es porque el contertulio no trae preparado el tema y navega con principios generales sobre la cuestión. Pero si se ha de profundizar se necesita cumplir determinadas reglas de la lógica informal que no se cumplen porque, en general, los moderadores no son expertos y también navegan a golpe de intuiciones. En estos días se discute sobre energía nuclear a cuenta de la desgracia de Japón. Es verdad que una tertulia con datos es menos fluida y divertida pero, sin ellos, no le sirve nada más que a los forofos. Los únicos datos que han aparecido han sido los de 6 euros/kw para el petróleo; 8 para la nuclear y 78 para la solar. Es decir, dado que se anuncia el agotamiento del petróleo sólo quedaría la nuclear como fuente de energía barata. ¿Barata? Cuando se divida el coste total de los daños producidos por Fukushima por el número de kilovatios producidos hasta el día del terremoto veremos a ver a cuanto ha salido la dichosa energía. Pero, además, en vez de empeñarse en la energía nuclear como hacen los cortoplacistas de los beneficios, ¿no será mejor, mientras quede petróleo, reducir el consumo en estupideces e invertir fuertemente en investigación para unas fuentes de energías renovables más efectivas? Si la factura del petróleo es de 25.000 millones de euros al año, necesitamos saber en qué se consume. Hace falta un cuadro público de distribución de la energía, que se publique en los periódicos del mismo modo que la cartelera de cine o de televisión. Un cuadro sencillo de grandes partidas. Y luego preguntamos a la gente a qué estaría dispuesto a renunciar para no seguir mansamente las propuestas de los que sólo están interesados en el beneficio privado a corto y el endeudamiento público a largo, muy largo. Se suele decir que nada es seguro al 100 % como argumento a favor. Eso es una falacia, porque el concepto a utilizar es el de riesgo como producto de la probabilidad de que algo suceda multiplicado por el costo de las consecuencias. Y ahí las energías renovables tienen toda la de ganar, porque las probabilidades de fallo son bajas y las consecuencias baratas (lo que se tarde en la reparación). Es decir, riesgo bajo. Por el contrario, la energía nuclear aunque tenga una baja probabilidad de catástrofe, las consecuencias son tan devastadoras que el riesgo es alto. Si las primeras cuestan diez veces más que las segundas el reto está en abaratarlas mediante investigación intensiva. Concéntrese toda la inteligencia en ello, sin desviarla en fabricar dispositivos de colores más glamurosos (iphones) o balones de fútbol más divertidos ( jabulanis). Si no hacemos caso de las señales nos encontraremos en medio de la vía de un tren natural o artificial que nos pasará por encima sin misericordia en medio de una gran carcajada cósmica por haberse librado de una especie tan molesta.

 

 

 

 

 

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