El texto cifrado (4)

Viene de (3)

Sorpresa que se convirtió en incomprensión y amargura cuando recibió el primer golpe mientras esbozaba una sonrisa de bienvenida. El segundo golpe la derribó sobre las losas de piedra, frías y húmedas, del pavimento del túnel. Mientras se desvanecía recordó confusamente sus confidencias incautas. Beatriz estaba en peligro porque había confirmado su hipótesis sobre la última frontera de conocimiento: la mente humana. Hipótesis que resolvía todas las dificultades de carácter cognitivo y neurológico sobre el aprendizaje que la humanidad había arrastrado desde que un barbado maestro le mostrara unas pistas de animal a un aprendiz de cazador. Pero, ahora la violencia de nuevo trataba de imponerse a la inteligencia mostrando su cara oscura en aquel túnel. Un pasadizo corto que no tenía más pretensión que dejar testimonio de que la elegancia de la forma era capaz de llevar la luz más allá de los arquitrabes de los templos griegos. Beatriz, como símbolo de lo mejor, fue conducida al coche aparcado bajo las ventanas del departamento de mecánica por Pierre, el símbolo de lo peor.

Jorge Wenceslao Busho (Jorge Davaliú para sus camaradas del espionaje globalizado) llevaba años buscando el modo de hacer realidad el propósito de la llamada Era de la Información. Nada menos que el de optimizar el conocimiento de los empleados de las grandes corporaciones para alcanzar la perfección organizativa (la racionalidad absoluta pronosticada por Max Weber). La jaula de hierro corporativa del siglo XXI. Lo hacía al servicio de SHADOW (la organización secreta formada por delegados de gobiernos y corporaciones). Sus agentes rastreaban todas las publicaciones periódicas o episódicas, todos los congresos y jornadas que trataban sobre el aprendizaje. En los últimos dos años había recibido informe continuados sobre una doctora española cuyos avances eran tan prometedores que le organizó una celada muy especial y cuidadosa. Viena, desde el El tercer hombre era un lugar apropiado, aunque el Prater ya no era el lugar inquietante de la película de Wells. Los informes de los investigadores mostraban que era una mujer al alcance de un seductor en ese momento de su vida. Pierre nunca le había fallado en estas tareas desde que su ambición le empujó a dejar su carrera de química, a pesar de su inteligencia natural para la ciencia.

(continuará)

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