Filosofía naif. (0) Introducción

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Este documento surge en el marco de mis clases de Filosofía para la Arquitectura y la Ingeniería en la Escuela de Arquitectura y Edificación de la Universidad Politécnica de Cartagena entre 2005 y 2016. Eran unos cursos dirigidos a proponer a los estudiantes, que voluntariamente acudían de cualquiera de las especialidades de la universidad, a que reflexionaran sobre sus estudios y la futura profesión a ejercer en un marco más amplio que la mera eficacia al servicio de la productividad. Las ideas que como profesor les propuse se articulan en un documento cuya introducción es la siguiente:

El Ser Humano siente, piensa y produce (actúa). En esas acciones hereda (filogénesis) o genera (ontogénesis) patrones por repetición o costumbre de tipo sensitivo, cognitivo y práctico. Con los sensitivos puede decidir sobre la belleza (vista y oído) y sobre el placer, el dolor, el asco o el exceso o defecto de energía cinética en su piel (olfato, gusto y tacto). Con los cognitivos discierne sobre el grado de adecuación entre sus creencias, principios o teorías y la realidad construida tras cuidadosas sutilezas teóricas y experimentales intersubjetivas desde, al menos, Tales de Mileto. Finalmente, los patrones práctico-utilitarios le permiten enjuiciar la eficacia de su propia acción productiva (artefactos e instituciones) y los patrones práctico-éticos le permiten juzga la intención y los resultados de su acción en relación con su aspiración de justicia y libertad para el bien común. Llamamos tentativamente éticos a los patrones prácticos del individuo, cuya conculcación produce culpa, y morales a los patrones sociales, cuyo incumplimiento público produce vergüenza , y cuando transgrede a aquellos cuya incumplimiento se considera socialmente disfuncional (patrones legales), genera pérdida de libertad o del patrimonio.

Este un texto que tiene el propósito de objetivar las opiniones presentadas oralmente por el profesor para que el alumno pueda fundar su acuerdo o discrepancia. Esta asignatura pretende, en primer lugar, invitar a contar con un marco filosófico de referencia propio y provisional. Propio porque si no es así lo olvidará pronto y no le será útil. Provisional, porque debe estar atento a incorporar ideas ajenas o rechazar ideas propias a medida que el diálogo con otros y consigo mismo lo haga conveniente. En general, la dificultad de entendimiento entre personas se basa en el trato superficial con las palabras. Las usamos sin comprender el concepto asociado del todo favoreciendo distintas interpretaciones y, por tanto, la incomunicación parcial. Contar con un marco de referencia le permitirá comprender la naturaleza tautológica y relativa de la realidad y de la verdad como nexo entre la versión humana de la realidad y la realidad misma.

Entre las cosas que debe comprender el alumno está su propia futura profesión; su razón de ser y el ser de su razón. La acción competente en una profesión requiere la pericia técnica y la pericia humana. La primera no será sin la segunda. Incluso cuando se es estudiante, si no se tiene un horizonte, el aprendizaje técnico será desorientado, distraído y poco intenso. La pericia técnica incluye comprender que el aprendizaje técnico ha de ser significativo sin olvidar el uso selectivo de la memoria, que queda reservada, en primer lugar, para los datos sin significado y, en segundo lugar, para recordar lo comprendido. La pericia humana requiere, además de la experiencia directa como aprendiz de la vida, una reflexión explícita para ordenar la acción y la realimentación de la vida en los intensos años de juventud. Las profesiones de la ingeniería y la arquitectura a despecho de rivalidades incomprensibles de la parte más mediocre del ejercicio profesional, son fundamentales para el mundo moderno, que está abocado a fuertes transformaciones materiales. Pero se necesitan profesionales con perspectiva global sobre el para qué la ingeniería y para qué la arquitectura. En ese supuesto de auto reflexión ambas cobran un brillo que hace de su ejercicio el complemento de la aventura de la vida, convirtiendo el trabajo en lo que debe ser: una oportunidad de desarrollo personal y contribución al desarrollo social en vez de una maldición.

Aquí se presenta un pensamiento naturalista y hermenéutico, tautológico y relativo (no relativista). Se propugna el amor a la verdad, pero a una verdad compleja y poliédrica más allá de la que habitualmente se asocia al conocimiento. La palabra espiritual proviene de spirare (soplar), lo que nos sugiere que, cuando el ser humano necesita una metáfora de sus sueños de trascendencia, echa mano de aquello que le sugiere inmaterialidad como el aire o la luz, aunque la ciencia ha materializado los soportes de éstos sentidos figurados. Aquí no se hipostasia la materia que, además, ha perdido gran parte de su “solidez” percibida, pero no huimos de lo material, que es energía y promesa de una vida buena para los seres humanos. Lo que nos interesa del concepto de materia es lo que esta palabra sugiere de relación íntima del ser humano con la naturaleza. Sutiles hilos que nos atan y nos liberan. Tan sutiles que nos olvidamos de su existencia hasta el punto de pensar que estamos de paso en un mundo ajeno, cuando es nuestra casa. Como muestra el ejercicio físico, podemos perder algo tan tangible como la masa corporal por el mero hecho de consumir energía ¡andando!. Literalmente, nos disolvemos en el aire. ¿Somos aire, querido Anaxímenes?.

© Antonio Garrido Hernández. 2013. Todos los derechos reservados.

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